El diseño emocional lleva décadas aplicándose a la creación de productos, pero es una disciplina relativamente nueva en la proyección de espacios. El conocimiento de cómo la luz, el color y las formas interactúan con las personas es una poderosa herramienta para inducir sensaciones positivas de calma y protección. Los sentimientos son el material intangible de la arquitectura y el interiorismo de hoy.

1. ¿Por qué es importante el diseño emocional? 

Hasta hace poco, la inteligencia solo se medía con matemática cuantificable como el coeficiente intelectual o los resultados académicos en escalas numéricas concretas. Por suerte, nuestra sociedad está evolucionando, y la inteligencia emocional tiene cada vez más peso en todas las áreas de desarrollo de los seres humanos. Ante esta nueva realidad, parece obvia la necesidad de incorporar el diseño emocional a cualquier proceso en el que exista la interacción con personas. 

Detalle de la cocina de Casa Nevada, de Archidom Studio.

Detalle de la cocina de Casa Nevada, de Archidom Studio.

Pedro Jaén

 

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2. Diálogo sensorial

El término "diseño emocional"  nació en 2003 de la mano del profesor de ciencia cognitiva de la Universidad de California Donald Norman. Consiste en la creación de conexiones emocionales entre usuarios y objetos por el diálogo sensorial. Un edificio es, al fin y al cabo, un objeto lleno de otros más pequeños, todos interactuando con el usuario en el plano emocional.

3. Antídoto para el estrés

Las emociones mueven el mundo. La esperanza, el deseo, el amor y un largo etcétera son estados que inducen a las personas a la acción positiva. Este conocimiento se ha explotado durante décadas, fundamentalmente en el ámbito del marketing y las ventas. Imaginemos poder promover estos estados a través del diseño y así crear espacios donde contrarrestar el estrés cotidiano. 

4. La emoción se contagia

Existe un proceso imperceptible y sutil por el que todos los seres vivos emitimos señales emocionales que afectan a los que nos rodean. Se conoce como "contagio emociona" y es un fenómeno primitivo e inconsciente que actúa como una sincronía entre nosotros. Por ello es tan poderosa la herramienta del diseño emocional: si un espacio tiene un efecto en una persona, automáticamente aumentan las probabilidades de que ocurra lo mismo con las demás. 

5. Poder de sugestión

Trabajando con luz artificial hay muchas situaciones que podemos promover; el interés, sin ir más lejos. Tan solo es necesario un proyector de ángulo muy cerrado y temperatura de color neutra o fría, que ilumine una zona o un elemento decorativo concreto en un entorno de baja intensidad lumínica, y ya habremos conseguido elevar el grado de atención sobre el objeto focalizado.

Uno de los dormitorios de Can Teix, un proyecto en Mallorca de More Design.

Uno de los dormitorios de Can Teix, un proyecto en Mallorca de More Design. 

Neus Pastor

6. Minimalismo y soledad

El desorden genera ansiedad. Parafraseando a Mies van der Rohe, en interiorismo, a veces, menos es más, aunque siempre hay un contrapunto. Demasiado espacio sin usar puede generar sentimientos de soledad. Un ambiente despojado no tiene por qué resultar sinónimo de vacío; significa elegir diseños más simples, evitar estampados llamativos y ceñirse a una paleta de colores limitada y tranquila.

7. El poder de la textura

Los materiales naturales y visualmente atractivos desencadenan sensaciones positivas, un proceso que se refuerza a través de unas texturas bien trabajadas y amables. Un buen ejemplo es la combinación de superficies con revestimientos cerámicos de colores cálidos y acabado abujardado con muebles de fibras naturales o madera.

8. Con los cinco sentidos

El poder de sugestión de la arquitectura es altísimo: se trata de un objeto tridimensional en el que el individuo se sumerge, dentro del cual podemos estimular el sentido de la vista, pero también el oído, el tacto e, incluso, el olfato. Visto así, es fácil imaginar hasta qué punto podemos acercar al observador a un determinado estado emotivo.

9. Experiencia inmersiva

El Museo del Holocausto de Berlín, de Daniel Libeskind, es una de las obras arquitectónicas de este siglo más poderosas en el plano emocional. Sus salas, pasillos y accesos están diseñados para inducir sentimientos semejantes (salvando las distancias) a los que las víctimas del Holocausto debieron sentir, y así reforzar la experiencia global.

10. Comunión espiritual

Algo semejante pasa en las iglesias católicas: su geometría de tres naves, la central más ancha, la desproporcionada altura y la geometría del ábside, con el suelo elevado desde donde habla el sacerdote, está diseñada para que los feligreses sientan un impulso de sometimiento y necesidad de ser guiados, inducidos por la arquitectura.

11. Espacios a doble altura

En arquitectura residencial, los espacios a doble altura o con alturas sensiblemente superiores a los estándares, por encima de los tres metros, se suelen utilizar para aumentar la percepción en relación a los valores de prestigio y estatus, en el caso de los recibidores, y de libertad y expansión cuando se realiza en las salas de estar.

12. Las formas afiladas agitan

Uno de los sistemas de diseño y construcción más actuales es el paramétrico. Esta herramienta facilita, entre otras cosas, la proyección de geometrías afiladas y trianguladas en las que predominan las formas agresivas, lo que tiende a inducir estados de alerta en nuestro subconsciente. Y es que la arista no es una forma abundante en la naturaleza.

13. Curvas balsámicas

En contraposición, el diseño paramétrico también sirve de base para la generación de espacios de formas orgánicas y onduladas, redondeadas y suaves, que tienden a fomentar estados emocionales de calma y bienestar. Son ideales para los dormitorios y salas de relajación o meditación. Estas siluetas también fomentan la sensación de cercanía y confianza, por lo que también son idóneas para estancias donde se busca la interacción entre personas. 

14. La variable temporal

El diseño arquitectónico y de interiores también puede incorporar el parámetro del tiempo a la ecuación, es decir, tener en cuenta cómo el usuario experimentará la obra a medida que la vaya descubriendo y cómo el recorrido irá despertando distintas emociones en el observador. El historiador italiano Bruno Zevi denominó a esta variable la cuarta dimensión de la arquitectura.

15. Generar expectativas

La intriga o la curiosidad son algunas de las emociones más utilizadas en la arquitectura. Las personas tenemos la necesidad de saber qué hay detrás de un muro o de una puerta si nos dan la oportunidad. En el famoso Pabellón de Alemania en la Exposición internacional de Barcelona de 1929, Mies van der Rohe empleó esta estrategia para influir en el comportamiento de los visitantes en el plano emocional.

16. El papel de la luz natural

Este elemento tiene mucho que decir a la hora de que los humanos reaccionemos ante un estímulo. Cada momento del día estamos programados para que ocurran determinados procesos biológicos en nuestro organismo, en sincronía con la evolución de la luz natural; es lo que se conoce como ritmos circadianos. En todo caso, hay una máxima que siempre se cumple: a mayor intensidad de luz natural, mayor intensidad en cualquier emoción vivida, sea esta agradable o desagradable. 

Cuarto de baño en Can Teix, de More Design.

Cuarto de baño en Can Teix, de More Design. 

Neus Pastor

17. Los objetos que nos rodean

Podemos pensar que la arquitectura es tan poderosa como para funcionar sin considerar su decoración. Pero, como afirma el experto en ciencia cognitiva Don Norman en su libro El diseño emocional: Por qué nos gustan (o no) los objetos cotidianos, el impacto de estos –desde una ventana hasta algo tan nimio como un tenedor– sobre nuestro estado emocional es importantísimo.

18. Reacción espontánea

En el plano emocional se identifican tres tipos de diseños. Uno de ellos es el visceral, que conecta con el subconsciente y hace que nos gusten o disgusten las cosas de forma espontánea y sin que reflexionemos demasiado sobre el motivo. Un ejemplo: estadísticamente preferimos sentarnos en butacas o sofás colocados en una gran pared sin ventanas, con la espalda protegida. Se le llama defensa atávica. 

19. El diseño conductual

Es aquel que tiene en consideración todo lo que surge de la interacción del sujeto con un objeto. Nos referimos, por ejemplo, a lo que sucede cuando tocamos algo o cuando caminamos por un espacio: las sensaciones que provocan el sonido de nuestros pasos, el tacto de los pies con el suelo, el placer en la observación de las piezas de decoración...

Un buen diseño de espacio apela no solo a la vista, sino tmbién al oído, al tacto e, incluso, al olfato

Un buen diseño de espacio apela no solo a la vista, sino también al oído, al tacto e, incluso, al olfato

Neus Pastor

20. Cuestión de percepción

El diseño reflexivo vincula los objetos que nos rodean a la percepción que tenemos de nosotros mismos. Se trata de la parte de esta disciplina que estimula nuestro ego y sube nuestra autoestima cuando los contemplamos... o los mostramos. Se vincula normalmente a elementos de arte de alto valor y a piezas exclusivas o de gran calidad.

21. Iluminación artificial

Ya hemos comentado la importancia de la iluminación natural en el plano emocional, y la artificial no le va a la zaga. De hecho, es probablemente la herramienta más potente para inducir estados anímicos. Podemos diseñar ambientes que sugestionen al usuario hacia sentimientos concretos simplemente modificando su intensidad.

22. Subir o bajar la temperatura

Está más que demostrado que la luz fría inhibe las emociones, mientras que la más cálida las estimula. Por ello se recomienda decantarse por esta segunda para potenciar las sensaciones agradables y placenteras, y por la  primera en lugares donde se deban tomar decisiones racionales y meditadas: zonas de estudio y de trabajo.

23. Estimulación cromática

La relación con los colores y los estados emocionales es de sobras conocida. Destaca el trabajo de la psicóloga Eva Heller, que concluye que determinados conjuntos de colores son más estimulantes que la influencia de un único color: por ejemplo, la combinación de rojo, naranja y amarillo es percibida más cálida que la observación del color rojo.

24. Colores intensos

Los tonos potentes y saturados también tienen tendencia a intensificar nuestras emociones. La arquitectura de Luis Barragán o el arte de Mondrian son claros ejemplos de cómo es posible incorporar esta herramienta al diseño, independientemente de la escala. Por ese motivo, en los parques temáticos se utilizan unas paletas llamativas y densas.

25. Emoción y tecnología

Hace ya años que la industria trabaja para identificar nuestras emociones a través de sensores de frecuencia cardíaca, temperatura corporal, movimiento ocular, etcétera. Entre las muchas aplicaciones de esta investigación se encuentra la capacidad que tendrán las viviendas de interpretar nuestro estado emocional y sugerirnos una atmósfera concreta que promueva sensaciones agradables en función del momento. Esta adaptación vendrá fundamentalmente a través de la iluminación y el sonido, aunque el mobiliario también tendrá mucho que decir.