Algunas de estas tendencias ya eran un disparate en su momento, mientras otras fueron desvirtuándose con el paso de los años hasta resultar en auténticos horrores.

Porque todos podríamos haber sobrevivido sin forrar la taza del retrete de pelo, sin recurrir al gotelé o sin mezclar elementos tribales sin ton ni son. Y, sin embargo, lo hicimos. ¿Qué nos empujó a ello? ¿Somos conscientes de lo disparatadas que resultan hoy en día?

A continuación, desglosamos cinco corrientes decorativas que no deberían volver. ¿El motivo? No solo que estéticamente son más que cuestionables (aunque eso es cuestión de gustos) sino porque muchas de ellas eran un atentado contra el medio ambiente, el valor del diseño como arte o hasta el respeto a otras culturas. 

Pero además de estos cinco errores, les dejamos imágenes con propuestas alternativas para darle la vuelta a estas tendencias antiestéticas.

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Salón abierto al comedor con plantas.
Eugeni Pons

No más a las plantas artificiales (o todo aquello de plástico contaminante)

Lo cierto es que, por mucho que hoy en día sea completamente lógico demonizar el plástico, este material fue clave en el diseño de mobiliario de los años 50 y 60 y, por ende, de muchos de los muebles de los que disfrutamos hoy. De no ser por él hoy en día no tendríamos iconos como la Plastic Chair de los Eames (que fue clave en la producción de mebles a gran escala), de butacas como la Up de B&B Italia (que basaba su relleno en él) o de muchas de las creaciones de Verner Panton.

Pero si todos estos mitos del diseño han sabido adaptarse en versiones mucho más respetuosas con el medio ambiente... ¿Por qué nos empeñamos en seguir usando plantas de plástico? Es una incógnita y todo un quebradero de cabeza para aquellos que aman las plantas. De hecho, emular un elemento natural con un material que es precisamente malo para la naturaleza no parece muy lógico. De acuerdo, no se pudren ni hay que regarlas pero, si lo que queremos es no tener que mover un dedo por ellas, tenemos alternativas de tela o de papel que, si bien no son tan realistas, son mucho más honestas.

Salon con paredes en color azul
Jotun

El bendito gotelé fuera; entra el color

Aunque sus orígenes no están demasiado claros, la leyenda cuenta que el gotelé es de origen 100% español.

Se utilizaba para disimular las imperfecciones de las paredes, por lo que con el boom inmobiliario hizo que esta pintura con pequeños grumos que parecen gotas (de ahí su nombre) se popularizara en las viviendas españolas y se convirtiera casi en un omnipresente inquilino de cada casa.

Su mayor poder residía en que, gracias a su textura, no se perciben las irregularidades de las paredes, algo muy útil cuando una casa se construía con materiales de baja calidad y poco tiempo. ¿Atrofió el gotelé el gusto decorativo de toda una generación de españoles? No nos atrevemos ni a responder... Pero siempre podrás quitarlo, ya sea solo quitando y alisando la pared o, además, pintándola.  Pero si la gota es fina, se puede cubrir una pintura cubre gotelé.

Y como las tendencias avanzan y los gustos también, si buscas una forma de darle textura o color a los espacios, siempre está la opción probar con papel pintado o atreverte sumando color, que además, será tendencia en 2024.

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ONI STUDIO PARA MISTOVIA STUDIO

Ponerse creativos con el chalk paint, no. Mejor decir sí a lo vintage

Si algo no es antiguo, no hay necesidad de envejecerlo. Sin embargo, con la pintura a la tiza nos empeñamos en pintar muebles emulando que el paso del tiempo había hecho mella en ellos. Nuevamente, no hacía falta. Pero el chalk paint triunfó, cosechó un enorme éxito y su creadora, la artista Annie Sloan, se hizo de oro vendiendo libros y licencias. ¿Es acaso el chalk paint el gotelé del siglo XXI? Quizás lo peor es que no ha venido solo: junto a él cientos de acabados que emulan tener una pátina natural han proliferado en todo tipo de materiales y muebles haciendo, nuevamente, que lo impostado y lo falso sea la norma.

Si lo que realmente te gusta es el estilo vintage, entonces, lo mejor que puedes hacer es pasear por las tiendas vintage que existen en tu ciudad y encontrar el mueble con el acabado perfecto. Como lo muestra la foto de este piso de los años 70 reformado.

Dormitorio con paredes rugosas y lamparas suspendidas
by MAKHNO Studio

El mix de orientalismos ya no se usa, pero sí decantarse por un estilo

Una pared con la imagen de unas rocas de río una sobre otra, un Buda dorado sobre una cómoda, falsos kilims en el suelo, máscaras de madera, tapices con una extraña inspiración bereber... Seguro que todo esto te suena. Y te aterra. Porque una de las peores tendencias de la decoración ha sido la de apropiarse de numerosos símbolos y artesanías de otras culturas, especialmente las asiáticas y las africanas, para vaciarlas de contenido y servirlas como un adorno más. Además, mezclarlas sin que tengan relación alguna solo porque nos parece "étnico" bajo la etiqueta de boho-chic tampoco ha ayudado.

Si quieres incorporar piezas de otras culturas, mejor que sean auténticas y que se haga con cierto respeto. Otra opción si quieres acercarte a esta otra cultura es abrazar el estilo japandi, aquí te contamos cómo se hace o el elegante y minimalista wabi sabi, como lo muestra la foto, donde encontrarás la misma paz y calma que buscabas con el mix de orientalismo -pero muy difícil de lograr-.

baño en color melocotón
José Hevia

El baño hiperproducido queda out; apuesta por espacios con personalidad

Allá por los 70 y los 80 se puso realmente de moda decorar el baño de formas que hoy calificaríamos como "atrevidas". Entre los muchos disparates de por aquel entonces estaba el apostar por azulejos de intrincados estampados para todas las paredes (a veces incluso en el techo) o por añadir elementos como la alfombrilla para el retrete (tenía la forma de la base del inodoro) o la funda para la tapa del WC. ¿Acaso era necesario? No, no lo era. ¿Era estético? Ni mucho menos.

Solo de pensar en un retrete forrado de pelo se nos ponen los pelos de punta. Por supuesto, no es que queramos decir que los baños deban ser espacios que carezcan de personalidad y color (para ello tenemos aquí estos ejemplos) pero no debemos llegar nunca a estos extremos.