Casa Navás, el increíble palacete modernista de Reus que no todo el mundo conoce

Es la única obra modernista de Europa que ha llegado a nuestros días tal y como se estrenó. Fue un encargo de los empresarios textiles Joaquim Navàs y Pepa Blasco al arquitecto Lluís Domènech i Montaner, que trabajó sin límites de presupuesto. Una fantasía que ahora puedes visitar.

Todos los interiores están igual que los dejaron Domènech i Montaner y su colaborador más estrecho, el decorador Gaspar Homar.

Todos los interiores están igual que los dejaron Domènech i Montaner y su colaborador más estrecho, el decorador Gaspar Homar.

Este verano de 2021, la Casa Navàs recibió 14.000 visitantes. Este palacete modernista situado en Reus alcanzó esta cifra récord durante los meses de calor del pasado año. No es para menos. Esta fantasía de casa de principios del siglo XX lo tiene todo para atraer a los amantes del modernismo en particular y del arte en general.

Tal vez lo que haya atraído a tantos visitantes sea que la casa, construida a principios de 1900, mantiene todas las estancias y el mobiliario original. Un gran jardín de piedra artificial lleno de florituras, más de 200 metros cuadrados de superficie de vidrieras entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas, cerámicas, pinturas, tejidos de seda y lámparas de la época. O bien lo que despierte la curiosidad de los visitantes sea la historia que hay detrás de la casa. ¿Quieres saber cómo se gestó esta maravilla del modernismo?

El arquitecto se puso en contacto con los mejores artesanos de la zona para llevar a cabo un proyecto con todo lujo de detalles.

El arquitecto se puso en contacto con los mejores artesanos de la zona para llevar a cabo un proyecto con todo lujo de detalles.

La pareja de comerciantes de tejidos Joaquim Navàs y Pepa Blasco encargaron al reconocido arquitecto Lluís Domènech i Montaner una casa-tienda en una de las esquinas de la plaza del Mercadal de Reus. ¿Presupuesto? Sin límites. El arquitecto, autor del Palau de la Música o del Hospital Sant Pau de Barcelona, dio rienda suelta su imaginación, y se rodeó de los mejores artesanos de la época para dar forma a uno de los proyectos más destacados de su carrera. Maestros de la artesanía como Lluís Bru, Antoni Rigalt o Jeroni Granell pusieron su talento al servicio de la obra, aunque de todos ellos adquiere una especial importancia el decorador Gaspar Homar, con quien Domènech i Montaner trabajó codo con codo. Cabe destacar que los dejó trabajar con total libertad, un gesto poco habitual en la época.

La anécdota es que Joaquim Navàs nunca llegó a vivir en la casa. Murió en 1915, a los 65 años de edad. Uno de los motivos por los que no llegó a habitar la casa es que las obras se extendieron durante varios años. Otro es que, después de sufrir un atentado en el chalet que Joaquim y Pepa tenían en Boca de la Mina (Reus), la pareja decidió trasladarse a vivir a Barcelona, bajando a Reus solamente para supervisar las obras y para visitar a la familia.

En el interior hay más de 200 metros cuadrados de superficie de vidrieras, entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas.

En el interior hay más de 200 metros cuadrados de superficie de vidrieras, entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas.

Después de la muerte de Joaquim, Pepa vivió en la casa hasta 1928, año de su muerte. Como no tenían hijos, la casa la heredó su ahijado, Joaquim Blasco. Después de que una bomba impactase sobre el edificio durante la guerra civil española, Joaquim Blasco y su familia decidieron irse a vivir a Salou. Más adelante, alquilarían la casa a un notario, luego a otro notario y después al doctor Nolla. Muchos reusenses recuerdan el privilegio de ir al médico en el edificio más singular de la ciudad. Los Nolla vivieron 40 años en la casa.

En 2017, un empresario reusense decidió comprar la casa para abrirla al público. En verano de 2018, la Casa Navàs abrió sus puertas al público para no volverlas a cerrar. Ahora puedes visitar esta obra del modernismo en Reus que, además, cuenta con una agenda llena de actividades. Una maravilla arquitectónica que, paradójicamente, uno de sus dueños no llegó a disfrutar jamás.

En el baño, destacan las vidrieras de colores y los azulejos de las paredes y el suelo, así como las dimensiones del lavamanos y los inodoros.

En el baño, destacan las vidrieras de colores y los azulejos de las paredes y el suelo, así como las dimensiones del lavamanos y los inodoros.

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