Un metro cuadrado. Eso es lo que ganas al instalar una corredera frente a un modelo batiente. Por eso, es la mejor opción en pisos pequeños en los que no sobra un centímetro. Pero como no solo se trata de metros cuadrados, es importante señalar su capacidad para establecer un orden en distribuciones estructurales complejas o compartimentadas, que permiten diseñar una casa sencilla y cómoda para el día a día.

Además, posibilitan, si quieres, que la luz circule libremente, conectan o dividen según el momento, por lo que puedes jugar con ellas y transformar el espacio según las necesidades y el momento, y 'acaban' con las zonas de paso que no precisas creando lugares abiertos. Sin olvidar, que sus diseños, incluso los que se camuflan con la pared, decoran por sí mismos y aportan un plus de estilo. 

 

Si quieres estar al día de todo lo que publicamos en Arquitectura y Diseño suscríbete a nuestra newsletter.

1 /6
Nini Cortadellas

Pared de acento

Gracias a su diseño en madera, cristal y tela, esta gran corredera acapara la atención de dos estancias contiguas, sin ser una carga visual. Además de ganar metros, 'cierra' la cocina, evitando los malos olores y manteniendo la independencia cuando la necesitas. Al abrirla, la cocina se integra en el espacio, creciendo considerablemente y haciendo que la zona de estudio también gane en amplitud. 

Eugeni Pons

Poderes de invisibilidad

Las puertas correderas de cristal suman a las muchas ventajas de este sistema, su capacidad para volverse (casi) invisibles y permitir el paso de la luz de una estancia a otra. Este plus es una buena opción si quieres  hacer luminoso un espacio oscuro, como un pasillo.

De dos en dos
José Hevia

De dos en dos

Las puertas correderas son una buena opción en aseos o baños pequeños, donde no quieras (o no puedas) 'comerte' los casi 100 cm que ocupa una hoja abatible al abrirse o cerrarse. Eso sí, debes tener en cuenta que necesita un tabique libre para desplazarse. Por eso, cuando hay dos puertas juntas de dos estancias sin conexión, lo mejor es combinar ambos sistemas

Héctor Ruiz Velázquez

Pasen y vean

Una buena manera de hacer crecer los metros de una cocina pequeña es, sin duda, abrirla al salón o al comedor. Para tener todas las ventajas de una cocina abierta, pero sin sus inconvenientes (humos, ruidos y olores), nada como instalar una puerta corredera. Eso sí, como la idea es ampliar y no encajonar, lo mejor es elegir un diseño de cristal, que aporte profundidad y permita el paso de la luz natural. 

Belén Imaz

¿Doble o sencilla?

¡Ambas! Las puertas correderas que se esconden en los tabiques permiten las grandes aperturas que precisan una o dos puertas. De esta forma, cuando se abren se crea la sensación de que no hay puerta, lo que permite que las estancias se unifiquen como si fueran una. Para favorecer aún más esa sensación, juega con el mismo estilo decorativo e instala el mismo pavimento, como en esta propuesta del Estudio Boira. 

En modo tabique
Mikhail Loskutov

En modo tabique

En el caso de que se trate de grandes puertas, como estas, es preciso aligerar su peso visual. Para ello, lo mejor es elegir un diseño sencillo, sin molduras, del mismo color que la pared, para que se mimetice con ella, y, a ser posible, sin tiradores o con un modelo uñero, mucho más discreto.