Musivaria. Perteneciente o relativo a los mosaicos. La técnica designada por este vocablo latino parecía perdida o relegada a un segundo plano por las tendencias decorativas actuales. Las manifestaciones artísticas de épocas anteriores que han pervivido hasta hoy son piezas de museo que requieren de un laborioso proceso de restauración y conservación. Pero en otros tiempos su presencia en las casas era algo común. No había triclinium romano (comedor para reunir a invitados o familia) donde el suelo no estuviera decorado con un suntuoso mosaico de alegoría mitológica. Hoy, la creatividad de pequeños talleres, diseñadores y firmas reconocidas demuestra que la tesela tiene mucho que aportar a la estética contemporánea.

 

Piscina revestida con mosaico Milo de la colección Aqualuxe, de Hisbalit, en un proyecto de Vázquez i Benages

Un material versatil

Aunque los expertos en historia antigua sostienen que surgió en el mundo mesopotámico, primero como pequeños conos y luego como ladrillos vidriados que formaban complejos dibujos (como en la puerta de Ishtar en Babilonia, que puede admirarse restaurada en el Museo de Pérgamo de Berlín), el esplendor decorativo del mosaico y su expansión por todo el Mediterráneo se lo debemos a los romanos: las primeras teselas datan del siglo iv a. C. Tras su continuidad en el mundo bizantino, que lo aplicó para espectaculares murales en palacios e iglesias, cayó en el olvido.

Nuestro querido Gaudí lo rescató a través del trencadís, creando composiciones a partir de fragmentos unidos con argamasa y aplicándolo en sus ornamentaciones modernistas. Hoy, además de encontrarlo de forma masiva en piscinas o paredes de baños, hay nombres que se atreven a continuar con su tradición decorativa milenaria sin mirar atrás. Óscar Tusquets se sirvió de él para vestir la estación de Toledo del metro de Nápoles, considerada una de las más bellas del mundo. "Parte de la estación queda por debajo del nivel del mar. No encontré mejor material, más brillante y duradero que el mosaico de teselas de vidrio para evidenciarlo y hacer el degradado desde el mar hasta el cielo", nos comenta.

 

Muebles de Studio Cubbe

También el artista William Kentridge se animó a decorar el mezzanino de la estación con un mural de mosaico. Nuestro Lázaro Rosa-Violán es un embajador incansable de ellos en el mundo: acaba de hacer murales en el restaurante Casa Luca de Santo Domingo o una piscina increíble en el hotel The George, que pronto abrirá sus puertas en Tel Aviv, por citar solo algunas de sus obras. O la interiorista Patricia Bustos, que desde sus inicios incluyó las teselas de Hisbalit en sus siempre fotogénicos proyectos, y vuelve a ellos constantemente.

La grandeza de lo pequeño

Peculiar es el trabajo de las mosaiquistas Sika Viagbó, fundadora de Atelier Lilikpó en París, de la también francesa Mathilde Jonquière y de la inglesa Emma Biggs, con la ambición de renovar el oficio y hacer del mosaico un elemento esencial en los interiores contemporáneos. Lo encontramos asimismo en villas de Francia e Italia o en piezas de mobiliario como las de la japonesa Yukiko Nagai, que enamoraron a Rossana Orlandi. Fabricantes como Sicis, Bisazza o Hisbalit son capaces de hacer realidad con sus colecciones el sueño de cualquier diseñador, ya sea Dimore Studio o Vincent Darré. Miguel Ángel Buonarroti nos dejó la que quizá sea la mejor definición de qué es el mosaico: "La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas". Paciencia y genio, no se necesita mucho más.