A la región del Yucatán los mayas la llamaban Ma’ya’ab, que significa "los escogidos". Sin duda son pocos los elegidos que, más allá de admirar sus playas o sus pirámides (aquí está Chichén Itzá, una de las nuevas maravillas del mundo), hayan decidido adentrarse en la selva yucateca. "Tulum es un lugar de caos, promesas y potencial creativo", dice la portuguesa Joana Gomes sobre el amor que ella y su socio Joshua Beck, norteamericano, profesan por este enclave. Hace más de doce años que fundaron allí el estudio de arquitectura CO-LAB. A día de hoy, el romance continúa, movido por el deseo (casi necesidad) de que sus proyectos generen una conexión con el mundo natural a través del diseño.

 

 

La naturaleza aquí no es exuberante, es salvaje

Abrazando principios sostenibles, y con la colaboración de artesanos yucatecos, el equipo de CO-LAB es el responsable de crear algunas de las casas más bellas de México, construyendo volúmenes que integran árboles, luz, viento y agua. Muros de piedra y hormigón revestidos de cementopulido con grandes ventanales acompañan el recorrido del sol, creando interesantes contrastes de sombra, como en las claraboyas de Casa Aviv o en los arcos de Villa Petricor. El respeto a las materias primas locales como la madera de Tzalam, conocida como "el nogal del Caribe", o el bambú procedente del vecino estado de Chiapas queda en evidencia en sus propuestas. En medio del caos de una naturaleza indómita, solo los escogidos pueden crear entornos en los que se respira paz, serenidad y belleza.

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César Béjar

En medio de la selva de Tulum, en la costa de Yucatán, los muros de cemento gris de Casa Aviv contrastan con la carpintería de madera de cedro carbonizada

César Béjar

Grises y ocres y materiales locales con acabado artesanal como los aplicados en Casa Areca, son la carta de presentación de CO-LAB

César Béjar

Apartamentos Essentia

César Béjar

Villa Petricor

César Béjar

Templo Luum en Tulum, con estructura de bambú