Las 25 ideas que deberías seguir para conseguir combinaciones de color perfectas en tu casa

El color no solo se vincula a aspectos estéticos y a la percepción del espacio. También es capaz de inducir cambios en nuestro sistema biológico y de influir en nuestro estado de ánimo. Aprender a utilizarlo es la mejor herramienta para crear un espacio curativo y estimulante.

Más allá de la percepción subjetiva de los colores, existe un conocimiento puramente científico sobre la reacción que determinados tonos desencadenan en nuestro organismo. Lo más interesante de este aspecto es el hecho de que forma parte de nuestra naturaleza y que es común a todas las personas. Lo más alucinante es que todas esas reacciones ocurren también, de forma más sutil, aunque tengamos los ojos cerrados.

En la aplicación directa de los colores sobre el espacio es donde seguramente mejor nos defendemos. La clave para diseñar con colores es adquirir estrategias de combinación: destacar un color frente al resto, establecer una jerarquía de tonos, etcétera. Por último, no hay que olvidar que las pinturas actuales nos ofrecen mucho más que colores, desde propiedades antifúngicas hasta magnéticas. Todas estas claves las desglosamos a continuación en los siguientes 25 puntos.

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Cocina con muebles en color verde turquesa. Conexión vital

Conexión vital

Existen numerosas teorías de por qué los colores nos influyen a nivel cognitivo, celular y psicológico. Quizá la más probable, aunque no tengamos más pruebas que nuestra propia experiencia vital y algo de sentido común, es la que vincula los colores predominantes de nuestro entorno con el devenir de la especie humana en los varios miles de años que lleva sobre el planeta. Sin ir más lejos, el color verde induce una relajación física y mental, lo que puede asociarse al color con mayor presencia en la naturaleza, nuestro entorno vital hasta hace 5.000 años.

Despacho y zona de trabajo en color azul. Induce a la calma

Induce a la calma

El color azul tiene la capacidad de inhibir el sistema digestivo y atenuar el apetito; no en vano es uno de los colores más utilizados en restaurantes de cocina minimalista. Es un color que ayuda a saciar a los comensales más rápidamente. También tiene la capacidad de reducir la temperatura corporal y potenciar la producción de la química capaz de ralentizar el metabolismo e inducir estados de calma.

Salon con paredes en color azul. Mecanismo antiestrés

Mecanismo antiestrés

Los espacios donde predomina el azul tienen también ciertas consecuencias a nivel psicológico; su principal virtud es la de generar un estado de calma ideal para salas de relajación o aquellas donde se vayan a llevar a cabo actividades que precisen un estado mental relajado, al margen del estrés diario. El azul puede ser introducido de forma literal o a través de lucernarios y ventanales estratégicos.

salon con paredes en color rosa salmon. Poder energizanet

Poder energizante

El color rojo es uno de los que más reacciones produce sobre nuestro organismo, tanto a nivel biológico como psicológico. Cuando nos encontramos en lugares donde predomina este tono, tendemos a sentir más energía, nuestra presión arterial aumenta como consecuencia de que nuestro pulso se acelera, fluye más sangre por nuestras venas y nuestra capacidad muscular también crece como consecuencia de ello. Todas estas reacciones automáticas nos inducen a tener la sensación de que todo está bajo control.

Detalle de unas columnas en color blanco y amarillo. Sin distinción de género

Sin distinción de género

Ademas de las características apuntadas anteriormente, el color azul tiene otra cualidad que lo diferencia de todos los demás: es el único color que gusta de forma prácticamente idéntica a todos los géneros. Es la tonalidad que más predomina en cualquier escenario natural pues es el color del cielo y del océano. En el plano emocional, el color azul se relaciona mayoritariamente 04 con la intuición.

Salon con paredes en color amarillo. Ideal para abstraerse

Ideal para abstraerse

Los espacios donde el color amarillo tiene una presencia perceptible resultan especialmente estimulantes para la actividad neuronal y el sistema inmunológico; son tonalidades ideales para zonas de estudio no creativo ya que existen otros tonos más adecuados para potenciar la creatividad. El amarillo es ideal en zonas como bibliotecas, centros cívicos, geriátricos o salas de recuperación.

Salon con estanteria de obra de madera. Cultural

Cultural

La asociación entre color y emoción no es homogénea en todas las culturas. En Occidente el rojo está vinculado al valor, mientras que en Japón y la India esta cualidad se asocia al amarillo y al naranja respectivamente.

Comedor con mesa de madera oscura y sillas de terciopelo. La imagen de la felicidad

La imagen de la felicidad

Los amarillos también tienen efectos psicológicos: parece que dan mayor y más preciso acceso a los recuerdos almacenados en nuestro cerebro. También es el color que un mayor número de individuos asocia a la felicidad. El motivo podría ser su semejanza con el color del sol, que es la principal fuente de vida y energía en la tierra.

Dormitorio con mesilla de rejilla en color verde. Compañero inseparable

Compañero inseparable

El color verde ha sido el predominante alrededor de la especie humana durante miles de años. Hemos desarrollado la capacidad de percibir más tonos de verde y perfilar mejor los contornos de los objetos de este color que los de cualquier otra tonalidad. A nivel psicológico induce la sensación de alivio y la reducción de estrés.

Comedor con paredes en color verde. Antidepresivo natural

Antidepresivo natural

Seguro que has sentido esa sensación de relajación y alivio que produce el pasar unas horas en la naturaleza, especialmente si predomina el color verde. Esta tonalidad tiene la capacidad de reducir la ansiedad, la depresión y los nervios; nos conecta con nuestro pasado biológico y fomenta estados emocionales positivos.

Salon con chimenea en color verde. Antidepresivo natural

Capacidad terapéutica

Los espacios donde el verde es predominante, ya sea a través de una potente conexión con la naturaleza exterior o mediante elementos de decoración o pintura, desprenden sensaciones de autocontrol y armonía. Por eso son tonos ideales para edificios sanitarios, centros de terapias o salas de meditación, por ejemplo.

Salon con paredes en color berenjena. Protagonismo inesperado

Protagonismo inesperado

El color lila tiene poca tradición en la arquitectura por su enorme impacto, adquiriendo un protagonismo que a veces no es el que se busca. Su uso ha de ser muy controlado a través de criterios compositivos coherentes. Su presencia se asocia a estados de elevada creatividad; a nivel psicológico induce estados de calma mental.

Cocina con paredes en color marrón y muebles de madera. El color de la espiritualidad

El color de la espiritualidad

Los colores lila y violeta también tienen un componente asociado, siempre de forma generalizada, tanto en Oriente como en Occidente, a un cierto sentido de espiritualidad. Son tonalidades que comunican misterio y una idea de lujo y realeza. El violeta no es un color sencillo para trabajar en arquitectura: su estridencia acostumbra a captar la atención por encima del entorno.

Detalle de una estanteria en color blanco beige. Confianza y pureza

Confianza y pureza

El color blanco es uno de los que más consenso suscita a nivel mundial: las principales culturas alrededor del planeta coinciden en que es el color que mejor representa la confianza y la pureza, ambas emociones muy positivas. Cualquier espacio con predominio del color blanco es más que aceptado; además, representa un lienzo ideal sobre el que trabajar el resto de tonalidades de forma controlada.

Cocina en color beige y madera. Mecanismo invisible

Mecanismo invisible

El color forma parte de nuestro día a día de un modo tan cotidiano que en ocasiones ni nos damos cuenta. La mayoría de procesos de reconocimiento de tonalidades y sus efectos sobre nuestro organismo, tanto a nivel biológico como psicológico o emocional, se producen en el plano del subconsciente; es nuestro sistema nervioso autónomo el encargado de captar esta información y traducirla a reacciones fisiológicas. Esto no quiere decir que debamos dejar de prestarle atención, ¡al contrario!

Salon con sofa gris y paredes en color beige y marron

Diferencias culturales

Pero no todo son emociones positivas: especialmente cuando entramos en el plano cultural, identificamos importantes matices en la interpretación emocional de los colores. El amarillo, por ejemplo, es el color asociado a la tristeza en la cultura griega y a los celos en la francesa. De nuevo, conviene conocer los orígenes de los usuarios de un edificio antes de aplicar este conocimiento.

Comedor con paredes en color beige y azul. Tonos engamados

Tonos engamados

Una de las maneras de vestir un espacio con color sin caer en la "psicodelia" es la utilización de gamas, ya sean monocromáticas, recurriendo a un mismo color en dos o tres grados de mezcla con blanco, o gamas de combinación por analogía, que consisten en emplear una misma base e introducir bajas proporciones de otros colores.

Dormitorio en color beige tostado y marron. Contraste de pareceres

Contraste de pareceres

Para combinar a través de la ruptura, sin caer en la desarmonía, utilizaremos los colores complementarios. Estos son los que producen un elevado contraste con el tono principal sin que ello implique un resultado caótico. Los colores complementarios son aquellos que se encuentran en el lado opuesto del círculo cromático.

Salon comedor en color beige y marrón. Percepción espacial

Percepción espacial

Otro aspecto a considerar es el hecho de que los volúmenes se perciben diferentes en función de los colores escogidos. Las tonalidades claras serán siempre mucho más honestas con los volúmenes, marcando sombras y perfilando formas, mientras que los colores oscuros tienden a minimizar la percepción de profundidad.

Cocina en color marron madera. El hilo conductor

El hilo conductor

Una de las mejores estrategias para trabajar el color en la arquitectura es utilizar el concepto de lienzo apuntado anteriormente. Consiste en utilizar una tonalidad concreta, normalmente muy sutil, como hilo conductor en todos los espacios, e introducir los distintos colores que se quieran potenciar de forma contrastada con este fondo. Ya hemos dicho que el blanco es ideal, pero no es la única opción.

Rincon de lectura con paredes en color ocre. Grados de luminosidad

Grados de luminosidad

Si la combinación de todas las longitudes de onda del espectro de la luz visible genera la luz blanca y cualquier color que vemos implica la “eliminación” de alguna de estas longitudes, no es complicado concluir que cualquier color que escojamos distinto del blanco será menos luminoso. Introduce color en el espacio con esta idea en mente.

Salon con chimenea y paredes en color beige ocre. Un espacio afectuoso

Un espacio afectuoso

Ya hemos comentado en el punto anterior la asociación del amarillo con la felicidad y el optimismo, pero otro gran valor que introduce este color en los espacios es el fomento de la comunicación. Si queremos que la arquitectura induzca la sociabilidad entre sus usuarios, es mejor vestirla con estos tonos.

Salon con mesa de madera y libros paredes en color beige. Reproducir con fidelidad

Reproducir con fidelidad

La iluminación artificial también posee otro parámetro a considerar, el IRC (Índice de Reproducción Cromática). Cuanto más se aproxime este a 100, siempre que la intensidad de luz sea suficiente, mejor reproducción de los colores obtendremos. Es decir, los colores de los objetos bajo esa fuente de luz serán más cercanos a la realidad.

Dormitorio con chimenea en color rojo y rosa. Temperatura de color

Temperatura de color

La luz visible es una onda electromagnética, y el color que percibimos es esa misma onda con distinta frecuencia. La luz artificial, por tanto, tiene la capacidad de transformar los colores que vemos en función de su temperatura de color (ºK). Solo la luz neutra permite percibir los colores próximos a como han sido concebidos.

Salon con paredes con molduras en color beige ocre

El color como fuente de productividad

Las casas no son espacios pensados para la productividad, pero podemos hacer algo al respecto: para el teletrabajo, rodéate de azules, que favorecen el rendimiento. Si, al contrario, necesitas contrarrestar el estrés, recurre a los relajantes verdes.

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