En la década de los 60, José Antonio Coderch de Sentmenat, conocido por defender una vuelta a la modernidad de la arquitectura popular mediterránea, proyectó, por encargo del Banco Urquijo, un grupo de viviendas en un solar ubicado en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona. La construcción, un híbrido entre la ciudad-jardín, terminó en 1973 y estaba compuesta por seis bloques con grandes jardineras en la planta baja, fachadas con revestimientos de plaquetas cerámicas dispuestas en vertical, ventanas en esquina y cerramientos de lamas verticales de madera para controlar la entrada de luz del exterior. El Edificio de Banco Urquijo es uno de los ejemplos más claros de la reflexión desarrollada por el arquitecto en torno a la vivienda urbana, en el que se aprecian sus esfuerzos por hacer más habitable la ciudad, aunque al mismo tiempo el arquitecto aspire obstinadamente a proteger el hogar mediante el límite que la fachada establece claramente entre el interior y el exterior. En este emblemático escenario de la ciudad, el estudio Vilablanch ha reformado una vivienda para una familia con hijos que buscaba recuperar la esencia original del proyecto de Coderch.

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Jordi Folch

El proyecto, denominado Habitar un Coderch, requería de dos requisitos clave: tener una zona de día con espacios muy conectados que pudieran “desconectarse” fácilmente, y contar con cuatro habitaciones y tres baños en la zona de noche. El trabajo ha sido reconocido con el premio cerámica ASCER de Interiorismo 2021, al tratarse de un ejercicio riguroso y muy respetuoso con el espíritu de la arquitectura de José Antonio Coderch.

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Para ser fieles al proyecto original, el primer paso fue buscar los planos en el Archivo Histórico de Barcelona. "La distribución definitiva de la vivienda surge tras estudiar y entender muy bien cómo era el edificio y la distribución original de la planta", cuentan desde el estudio Vilablanch, que ha ejecutado una reforma conservando la distribución original en la zona de día, muy marcada por las terrazas y aperturas de fachada, pero creando una gran conexión visual y espacial de las tres zonas -salón, comedor y cocina- a través de tres puertas correderas. Este práctico recurso permite mantener las estancias totalmente conectadas o disponer de mayor privacidad, según se desee. En el nuevo proyecto también se han recuperado la chimenea y la librería integrada que figuraban en los planos originales, "y se incorpora un banco a medida, elemento también muy coderchiano".

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Para el proyecto, el estudio Vilablanch ha creado una caja arquitectónica muy neutra y limpia que resalta la carpintería original de Coderch. La apuesta por tonos tranquilos busca dar calidez a los espacios y potenciar los juegos de luces y sombras tan característicos del arquitecto.

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La cocina, tanto en distribución como en estética, evoca la cocina original y mantiene su galería con luz natural. 

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Las notas de color a la vivienda se han introducido a través de los revestimientos cerámicos en esta estancia y en los baños. El estudio de interiorismo se decantó por piezas rectangulares cuyo formato recuerda las plaquetas de cerámica prensada de la fachada en cuatro tonalidades distintas: una más sobria para la cocina, una más tranquila para el baño suite y dos más alegres para los baños de los hijos.

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En esta casa de Barcelona se ha restaurado la mayor parte de la carpintería interior original en las ventanas de la fachada, las puertas de entrada y los armarios del pasillo. Allí donde la carpintería estaba en mal estado o no existía se han incorporado nuevas puertas de madera de cedro, buscando un acabado y tonalidad fiel a la original. 

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En la casa se ha instalado suelo radiante con pavimento continuo en todo el piso, excepto en la habitación de matrimonio, donde se incorpora otro recurso coderchiano: uso de moqueta que sube hacia la pared, actuando como cabezal de la cama.

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La distribución de las habitaciones, todas conectadas todas a fachada, permite aprovechar al máximo la luz exterior, una de las principales preocupaciones de Coderch. Los núcleos interiores, sin luz, están destinados a los baños.

 

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En la reforma de esta vivienda situada en el emblemático edificio Banco Urquijo, los cuartos de baños de los niños se han vestido de cerámica en color azul y mostaza.