Edificios míticos a los que puedes viajar en coche: La Villa Savoye de Le Corbusier

El encargo que el empresario Pierre Savoye hizo al famoso arquitecto se ha convertido en todo un ejemplo de la arquitectura internacional, además de ser el único edificio en el que Le Corbusier construyó con sus cinco principios de arquitectura

Le Corbusier es, junto a Mies van der Rohe y Frank Lloyd Wright, uno de los arquitectos más influyentes y famosos del siglo XX. No solo fue sobresaliente en el campo de la arquitectura, el paso del tiempo ha puesto en valor sus teorías sobre la construcción modular. Sin duda una de sus obras más icónicas es la Villa Savoye, que se encuentra en Poissy, Francia. Nos hemos propuesto hacer un repaso a las grandes casas y edificios emblemáticos que se encuentran cerca de nuestras fronteras, para que cuando dentro de estos momentos de movilidad limitada podamos permitirnos una escapada en coche, tengamos la oportunidad de acercarnos a ellas y conocer los hitos de la arquitectura moderna. Esta es su historia.

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Fachada de la Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

Se trata de uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura moderna del siglo XX, obra de Le Corbusier y Pierre Jeanneret. La vivienda se terminó de construir en 1931 y supuso uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de estilo internacional. Al mismo tiempo es uno de los primeros trabajos de Le Corbusier en los que aplicó su teoría de los "cinco puntos" que marcaría el resto de sus construcciones.

 

La Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

En 1928 Pierre Savoye y su mujer Eugénie encargaron a Le Corbusier y su primo, Pierre Jeanneret, la construcción de una casa en el campo para desconectar de la ajetreada vida que llevaba el empresario en París. Le Corbusier ya era un arquitecto consagrado gracias a su libro Vers une architecture (hacia una arquitectura), además de que ya había hecho sus primeros pinitos construyendo villas.

Foto en blanco y negro de la escalera y rampa de la Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

Fue en esta obra en la que decidió comenzar a aplicar sus ideas sobre el plan abierto y los primeros conceptos del espacio libre, por lo que los materiales debían asegurar la integridad estructural del conjunto. Para ello contactó con François Coignet, un industrial francés que comenzó a usar hormigón armado para evitar que las paredes alargadas se derrumbaran. Le Corbusier supo ver las bondades del material, y se aprovechó del mismo para crear un muro largo y horizontal sobre el que descansan las ventanas, creando un gran soporte estructural.

Escalera con sillas de color verde de la Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

La Villa Savoye resume perfectamente los principios que Le Corbusier había publicado en un artículo en la revista L'Esprit Nouveau. El hecho de levantar la estructura del suelo sobre pilares de hormigón armado permitió al arquitecto desarrollar sus conceptos de fachada libre y planta abierta. Como los muros dejaban de ser elementos portantes permitían al arquitecto diseñarlos con mayor libertad. La planta abierta posibilitó asimismo que el espacio de la vivienda se pudiera compartimentar libremente en habitaciones sin preocuparse por las paredes que hasta ahora habían actuado como soporte del conjunto.

Jardin superior en la Ville Savoy de Le Corbusier en Poissy

Otro aspecto importante era la presencia de jardines en el techo. El arquitecto creó una cubierta fluida que hace las veces de jardín y terraza, y a la que se accede desde una rampa que discurre desde la primera hasta la tercera planta, de forma que se puede hacer un paseo por toda la arquitectura del conjunto.

Interior con pared rosa de la Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

El último de los puntos de la teoría de Le Corbusier afecta a las ventanas horizontales, y es que a lo largo de la segunda planta del edificio vemos una larga franja de ventanas que permiten vistas sin obstáculos del entorno que rodea a la arquitectura. No se trata de una licencia artística, sino de una necesidad debido a la carencia de horas de luz en el norte de Francia. Fue la primera y la última vez en que el arquitecto pudo aplicar sus cinco puntos de arquitectura, sobre todo gracias a la connivencia con los propietarios. A partir de ese momento Le Corbusier abandonó el blanco y comenzó a crear arquitecturas dominadas por el color.

Baño con sillas de color rosa de la Ville Savoye de Le Corbusier en Poissy

La casa fue admirada por sus contemporáneos, de hecho se incluyó en los dos grandes libros de arquitectura del momento, The International Style de Hitchcock y Johnson, publicado en 1932, y The Modern House, de F. R. S. Yorke, publicado en 1934. En 1958 la casa fue comprada por una escuela vecina y posteriormente pasó a propiedad del estado francés. A pesar de ser una obra icónica de la arquitectura ha habido propuestas para demolerla, pero en 1965 fue designada como monumento histórico francés y en julio del 2016 pasó a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO junto a otras tantas obras de Le Corbusier.

 

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