La casa de esta diseñadora danesa tiene las piezas justas para ser feliz

La diseñadora danesa Anna Engstrøm ha decorado su casa de Copenhague atendiendo a su propia filosofía de vida: convivir con pocas cosas para que su mente se mantenga también despejada y rodearse de objetos con los que pueda crear un vínculo emocional.

Anna encontró la escultura en un anticuario en el sur de Francia, y de inmediato se enamoró de ella. Después de negociar el precio, el trato terminó en una cantidad modesta, y la escultura sigue siendo su mejor artículo vintage hasta la fecha..

Anna encontró la escultura en un anticuario en el sur de Francia, y de inmediato se enamoró de ella. Después de negociar el precio, el trato terminó en una cantidad modesta, y la escultura sigue siendo su mejor artículo vintage hasta la fecha..Foto: Mikkel Tjellesen / Living Inside

"Los colores neutros y las superficies limpias me otorgan un espacio libre a nivel mental, porque no hay nada que me moleste o exija mi atención visualmente", afirma la diseñadora de moda danesa Anna Engstrøm, que ha decorado su casa familiar, situada al norte de Copenhague, con elegancia, sensibilidad y un talento especial para priorizar solo los objetos y muebles con los que conecta emocionalmente. Y no es que a Anna Engstrøm no le gusten los objetos: ha estado en la industria de la moda desde el principio de su carera profesional y hoy es dueña de la marca de moda Vieille que da empleo a mujeres inmigrantes. Simplemente prefiere una casa que funcione con lo esencial y en la que solo tengan cabida muebles y objetos que, ya sea porque son un hallazgo inesperado o porque la han acompañado de una casa a otra, le aporten sensaciones, recuerdos y alegrías. La vida le parece más fácil si el interiorismo se corresponde con las aspiraciones de quienes lo van a vivir. Y para Anna, interiorista de su propia casa, lo que necesita, teniendo dos hijos pequeños, es poner orden rápidamente cuando todo se desordena y relajarse en un espacio en el que reina la calma, los colores suaves y los muebles que expresan la esencia del diseño escandinavo.

El apartamento, de 125 metros cuadrados, se abre a un jardín que le proporciona luz natural y vistas de la vegetación. El suelo, de anchas lamas de madera, aporta calidez y las habitaciones se unen en un flujo ininterrumpido que va desde una sala de estar luminosa y espaciosa hasta un dormitorio de ambiente casi monacal. Pequeñas piezas de diseño y arte seleccionadas llaman la atención: una escultura de una pareja en actitud amorosa, un cuenco mexicano antiguo o un tapiz coloreado con colores vegetales. Son objetos que tienen una conexión emocional más que práctica con la diseñadora y que ella sabe que la van a acompañar toda su vida pues no se deja llevar por tendencias que sabe que son pasajeras: "Sé que obtengo más alegría y valor en mi vida al elegir las pocas cosas que me hacen realmente feliz que pensar en todas las cosas nuevas que necesito comprar. También es un ejercicio de estar aquí y ahora y no enfocarme constantemente en el próximo cambio". Una filosofía con la que Anne Engstrøm logra que su hogar tenga un gran futuro por delante.

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El anhelo de lo que perdura

"¿Cuánto se necesita realmente para que una casa se sienta como un hogar?”, se pregunta Anna.

 

El anhelo de lo que perdura

El armario se compró en una subasta de antigüedades y luego se pintó en un color crema que enmarca el contenido y combina maravillosamente con el color de la pared. La sopera se adquirió en un mercado de pulgas en el sur de Francia.

El anhelo de lo que perdura

En un extremo de la casa, que se abre al jardín, se encuentra el estar, con un sofá tapizado en blanco, de Tine K Home, y dos sillas PK22, diseño de Poul Kjærholm para Fritz Hansen, que provienen de la casa de la infancia de la propietaria.

El anhelo de lo que perdura

Una vela y un libro de mesa sobre arte decoran la mesa de café del salón.

El anhelo de lo que perdura

Un rincón del salón se ha amueblado con una larga mesa vintage, con espacio para comer, trabajar y estar con los niños. El banco y las sillas son de la joven empresa danesa Takt. La antigua estufa, enmarcada hasta el techo con cerámica blanca, se ha mantenido.

El anhelo de lo que perdura

El tapiz, teñido con colores vegetales, fue creado por Trine Fuglsang. La tetera, sobre la mesa, es un diseño de Erik Magnussen. 

El anhelo de lo que perdura

Según Anna, la simplicidad de la decoración le proporciona espacio mental y tranquilidad cuando ocasionalmente trabaja en esta larga mesa.

El anhelo de lo que perdura

La cocina está decorada de forma sencilla, casi espartana, con mobiliario blanco del fabricante alemán Poggenpohl, sin tiradores visibles. Un par de tablas de cortar, una cesta de paja francesa, un tazón mexicano viejo comprado en Worsaa.com y una jarra de agua encontrada en un mercado de pulgas se suman al color y la textura de la estancia.

El anhelo de lo que perdura

El dormitorio continua con la filosofía del diseño escandinavo a través del uso de colores blancos y materiales naturales como la madera y el algodón.

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