Un museo con bóvedas de ladrillo en la cuna de la porcelana china

Studio Zhu-Pei ha concluido la construcción del Museo Imperial Kiln en la ciudad de Jingdezhen con volúmenes que evocan hornos de cerámica.

El edificio juega con la materialidad, la luz natural y las sombras para crear una experiencia inmersiva en el visitante.

El edificio juega con la materialidad, la luz natural y las sombras para crear una experiencia inmersiva en el visitante. Foto: cortesía Studio Zhu-Pei

Ubicada al sureste del gigante asiático, la ciudad-prefectura de Jingdezhen es conocida como la cuna de la porcelana china, con una historia de más de 1.700 años vinculada al trabajo con este material. Allí ha concluido un museo que recoge esta tradición y la proyecta al presente y al futuro.

El proyecto diseñado por Studio Zhu-Pei comprende una serie de volúmenes de ladrillo en forma de bóveda que evocan los tradicionales hornos de cerámica. Cada bloque, de un tamaño diferente, está entrelazado con ruinas que se descubrieron durante los trabajos de construcción.

Los diversos volúmenes se reparten junto a ruinas de la antigua ciudad de Jingdezhen descubiertas durante los trabajos de construcción.

Los diversos volúmenes se reparten junto a ruinas de la antigua ciudad de Jingdezhen descubiertas durante los trabajos de construcción. Foto: cortesía Studio Zhu-Pei

El complejo se alinea con la trama urbana de la ciudad antigua de Jingdezhen, junto al Imperial Kiln Relic Park. Los tonos tierra de los ladrillos recuerdan los materiales naturales utilizados en la producción de porcelana. La luz natural atraviesa los muros acristalados y los pequeños lucernarios y crea una atmósfera peculiar en el interior de los volúmenes.

El movimiento a través del edificio se caracteriza por diferentes cambios en la escala. Algunos espacios son expansivos mientras que otros proyecta un ambiente más íntimo. Algunas áreas se dejan en sombra mientras que otras se llenan de luz y se conectan con patios exteriores. Esta multiplicidad resulta en la creación de espacios que sorprenden no solo visualmente sino que también proporcionan una experiencia inmersiva.

El museo traza un vínculo con el pasado y el presente de la ciudad como capital de la porcelana china.

El museo traza un vínculo con el pasado y el presente de la ciudad como capital de la porcelana china. Foto: cortesía Studio Zhu-Pei

"Los visitantes pueden tener una experiencia sensorial en 360 grados a través del contacto reiterado entre el exterior y el interior que estimula el tacto, el olor, el sonido y la vista, transportándolos a una suerte de viaje entre el pasado, el presente y la naturaleza", comentan los arquitectos. "Cinco patios hundidos de diferentes tamaños evocan otros tantos elementos: oro, madera, agua, fuego y sol. Estos elementos no solo reflejan la antigua filosofía china sobre la Tierra sino que también se asocian con las técnicas de elaboración de la porcelana. La experiencia global del museo intenta redescubrir las raíces de Jingdezhen y recrear la experiencia de la fabricación de este material milenario".

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