Esta sorprendente casa prefabricada está hecha con cartón reciclado

La firma holandesa Wikkelhouse diseña casas prefabricadas modulares con cartón procedente del reciclaje de cajas de verduras. Su duración mínima es de 50 años y su precio, a partir de 40.000 euros.

La ligereza de una casa Wikkelhouse permite su instalación en el terreno en apenas 24 horas sin cimentación.

La ligereza de una casa Wikkelhouse permite su instalación en el terreno en apenas 24 horas sin cimentación.

Las hay de madera, hormigón, acero e, incluso, los materiales reciclados más diversos, pero que una casa prefabricada esté hecha con cartón podría sonar a cuento de los tres cerditos. Y, sin embargo, se trata de un material mucho más resistente de lo que pueda parecer a simple vista, y, desde luego, mucho más sostenible si también procede del reciclaje y, además, es 100% biodegradable.

Las casas se forman a partir de la agregación de módulos de 1,2 metros de profundidad y 5 metros cuadrados de superficie.

Las casas se forman a partir de la agregación de módulos de 1,2 metros de profundidad y 5 metros cuadrados de superficie.

Lo demuestran las casas modulares de la firma holandesa Wikkelhouse, construidas con 24 capas de cartón, aisladas con una capa de lino y acabadas por dentro con madera. Todo el proceso de fabricación es sostenible, ya que cada capa de cartón está adherida con un pegamento ecológico y la superposición permite crear un gran aislamiento termo acústico.

Por dentro pueden acabarse y equiparse al gusto del cliente.

Por dentro pueden acabarse y equiparse al gusto del cliente.

Por sorprendente que parezca, el cartón con estructura de panal alveolar ofrece una gran resistencia. De hecho, la firma garantiza una durabilidad mínima de la vivienda de 50 años, aunque con un buen mantenimiento es posible que aguante el doble de tiempo.

Cada módulo está fabricado con 24 capas de cartón en forma de panel alveolar encoladas con adhesivo ecológico.

Cada módulo está fabricado con 24 capas de cartón en forma de panel alveolar encoladas con adhesivo ecológico.

Cada Wikkelhouse consiste en la agregación de segmentos de 1,2 metros de profundidad y 5 metros cuadrados de superficie que pueden conectarse y desconectarse fácilmente, ofreciendo una máxima flexibilidad y adaptación a las necesidades de cada usuario a lo largo del tiempo. Cada segmento pesa solo 500 kg, lo que confiere al conjunto una gran ligereza que se traduce en otra ventaja: la ausencia de cimentación y la posibilidad de instalar la casa en el terreno en apenas 24 horas.

En fábrica, cada módulo se envuelve en las capas de cartón haciéndolo girar mientras una bobina aplica las capas.

En fábrica, cada módulo se envuelve en las capas de cartón haciéndolo girar mientras una bobina aplica las capas.

El precio es variable, ya que se basa en la cantidad de segmentos que elija el cliente. La versión más sencilla, con tres segmentos, se vende desde 40.000 euros + IVA, transporte e instalación.

Aunque de momento las viviendas Wikkelhouse solo están disponibles en algunos países europeos –Holanda, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Alemania, Reino Unido y Escandinavia–, así como en Chile, donde han llegado a un acuerdo con una firma local para construirlas allí, sí es posible alojarse en una de ellas. Para ello solo hay que elegir alguno de los destinos disponibles en la propia web del fabricante.

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