Así es la casa-cápsula con vocación futurista de Jean-Benjamin Maneval perfecta como casa de vacaciones

Un coleccionista devuelve a la vida una de las casas de vacaciones que Jean-Benjamin Maneval diseñó y produjo en los sesenta. Dorothée Meilichzon firma los interiores

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Descubre cómo es la casa futurista de 

Karel Balas
Isabel Margalejo
Isabel Margalejo

Directora de Arquitectura y Diseño

A finales de los años sesenta, con la carrera espacial en un punto álgido, el futuro parecía esto: habitar en cápsulas prefabricadas de plástico. Entre las décadas de 1950 y 1970, un puñado de arquitectos por todo el mundo diseñaron esos módulos para una nueva vida, más democrática, menos burguesa, en poco espacio; solo lo justo y muy funcional.

Esas utopías no cuajaron (algunas ni pasaron del papel) y muy pocas llegaron a hacerse realidad, como la Maison Bulle (1963), de Jean-Benjamin Maneval. Aliado con el ingeniero Marcel Dupleaux, empleado en Petroleos de Aquitania, fundó la compañía Batiplastique, y ayudados por la petrolera llegaron a fabricar y comercializar en 1968 300 unidades pensadas como casas vacacionales.

En 2014, un coleccionista compró uno de estos ejemplares en una subasta y, tras restaurarlo, encargó al estudio KIF que lo instalara en su finca del noroeste de Francia. Este a su vez delegó en Dorothée Meilichzon hacerla realmente habitable. "Conocía este proyecto y también otros similares; siempre me han intrigado estas arquitecturas un poco utópicas", cuenta la interiorista, autora de la terminal 2G del aeropuerto Charles De Gaulle o los coquetos hoteles Experimental. ¿La vemos?

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Seis módulos

La llamada Bulle á Six Coques está compuesta por seis módulos idénticos de poliéster unidos por un esqueleto de metal hexagonal sobre el que se ensamblan. 

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Conceptos futuristas

El conjunto va rematado por una cúpula de poliéster y las ventanas son una pieza curva de metacrilato.

Era un reto comprimir en sus 36 m2 todas las necesidades de un hogar y que fuera bello. La experiencia hotelera de Dorothée Meilichzon le ayudó a aprovechar cada uno de los seis gajos de su diseño.

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A medida y de diseño

"Investigamos si Maneval había previsto algún equipamiento, pero rápidamente nos apartamos de eso para trabajar en algo más contemporáneo y confortable. Hemos diseñado todo el mobiliario, con excepciones como  las sillas vintage anónimas, los taburetes de Paulin, las lámparas de Axel Chay, otra de Magistretti y esculturas de Vasarely, porque nuestro cliente es un gran coleccionista", dice la interiorista.

El comedor, en el centro, hace de eje conector. 

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Todo unido

"Ha sido mi proyecto de menor tamaño hasta la fecha, pero hemos conseguido que quepan todas las funciones dedicando cada carcasa a una función: entrada, dormitorio, baño, cocina, aseo-vestidor y salón", dice la interiorista. De hecho, la cama ocupa una de las secciones.

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Acogedor

Tras las puertas de madera hay un vestidos y un baño. 

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Un refugio para desconectar

Y termina diciendo que tanto los propietarios como sus hijos están encantados con la Bulle, que ha recobrado su razón de ser.

En un rincón, lámpara de Alex Chay. 

 

 

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