La revolución tranquila del ceramista Josep Llorens Artigas

Josep Llorens Artigas sacudió con sus cerámicas serenas y desprovistas de decoración evidente esta disciplina, elevó su percepción sobre ella y contribuyó a educar a toda una nueva generación de creadores en la Barcelona de los años cincuenta. Formas primitivas revestidas de una esmaltación virtuosa son su sello, que ha dejado en jarrones o murales presentes en las instituciones más prestigiosas del mundo.

Josep Llorens Artigas trabajando en su taller de Gallifa en los años cincuenta.
Isabel Margalejo
Isabel Margalejo

Directora de Arquitectura y Diseño

"Recojo la forma primitiva, la que da el torno. Así, mis obras se emparentan con las cerámicas primitivas de todos los países y todas las civilizaciones, y de mí no tienen sino el haber salido de mis manos. Mi trabajo inventivo y personal está en los esmaltes y los colores: aquí sí que busco lo nuevo", contaba Josep Llorens Artigas (Barcelona, 1892-1980), considerado el gran renovador de la cerámica de autor en nuestro país y un nombre clave en Occidente. Siempre y con carácter de exclusividad  le fue fiel a la  arcilla; mejor dicho, al gres. Artigas lo fue despojando poco a poco de toda decoración innecesaria para quedarse con formas purísimas revestidas de esmaltados poéticos que parecen nubes en movimiento y que requieren de la sabiduría de una vida.

 Jarrón (1945-1950, colección particular) exhibido en la muestra Los colores del fuego. Hamada-Artigas del Museo Nacional de Arte de Cataluña en 2021.

Elección personal

Artigas estudió primero comercio y entró a trabajar en 1907 como contable. En 1915, su vocación le llevó a la Escuela Superior de Bells Oficis de su ciudad, donde ganó una beca en un París en plena ebullición de las vanguardias. Durante estos primeros años sobre todo pinta y dibuja. Pero en Bells Oficis había recibido una buena formación en técnica cerámica y sus frecuentes estancias en la capital francesa coinciden con un resurgimiento de este hacer con nombres como Delaherche, Bigot o Lenoble. En este campo no solo fue hacedor, también pensador: durante los años veinte escribió una tesis doctoral para La Sorbona sobre esmaltes en el antiguo Egipto, colaboró en cine con Dalí y Buñuel en El perro andaluz y La edad de oro y con Raoul Dufy realizando piezas conjuntas.

 

 

A principios de los años treinta su ideario estético está ya maduro. En 1941 se instala permanentemente en Barcelona, monta su taller en la calle Juli Verne y comienza a dar clase como profesor en la Escola Massana.Poco después inaugura una colaboración con Miró que se extenderá durante décadas. Una masía del siglo XVIII en Gallifa (Barcelona), hoy sede de su fundación, es desde los años cincuenta su centro de operaciones, de donde salen murales para la sede de la Unesco en París, la Universidad de Harvard, el Museo Guggenheim de Nueva York o el aeropuerto de Barcelona. Su legado: una nueva forma de entender la disciplina, varias obras técnicas explicando su método y dos hijos artistas, Mariette y Joan Gardy Artigas, también ceramistas que mantienen viva su importancia y su memoria.

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josep llorens artigas   gerro   1943   colleccio particular   fotografia josep casanova
Josep Casanova

Jarrón azul de 1943

josep llorens artigas   vas   c 1930   colleccio olivar viader   fotografia josep casanova
Josep Casanova

Pieza con base de los años treinta

MIRO´ Y SU HIJO

Retrato del artista, su hijo Joan y Joan Miró (centro) viendo muestras en el taller de Gallifa.

Josep Llorens Artigas 4

Jarrón de 1949

Josep Llorens Artigas 5 2

Pieza de 1935 de la Fundació Josep Llorens Artigas

El catalán era un maestro de los esmaltes, sobre los que escribió en los años cincuenta Tratado de esmaltes y colores sobre vidrio, porcelana y metales, aún obra de referencia. 

Josep Llorens Artigas 2
Josep Casanova

Jarrón rojizo de 1949.

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