Estas fueron las mejores obras de Christo

El artista búlgaro falleció el 31 de mayo, en Nueva York, diez años y medio después que su mujer y socia, Jeanne-Claude Denat de Guillebon

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El Reichstag de Berlín.

El Reichstag de Berlín.

Considerada su obra más espectacular, El Reichstag envuelto, no fue fácil de realizar… pero no por cuestiones técnicas, sino burocráticas. Después de una lucha de veinticuatro años por conseguir los permisos (¡desde 1971!), la sede del parlamento alemán quedó envuelta el 24 de junio de 1995 y lo estuvo durante tan solo catorce días. Se necesitó contar con el trabajo de noventa escaladores profesionales y otros ciento veinte profesionales para la instalación, en la que se emplearon 100.000 metros cuadrados de polipropileno recubierto de aluminio y 15.600 metros de cuerda de polipropileno azul de 3,2 centímetros de diámetro. Como todas las obras de Christo y Jeanne-Claude, su producción fue financiada completamente por los artistas, que recuperaban su inversión mediante la venta de estudios preparatorios, dibujos, collages, maquetas o litografías originales.

El Pont Neuf, en París.

El Pont Neuf de París.

El 22 de septiembre de 1985, un grupo de trescientos profesionales completó la obra de arte temporal El Pont Neuf envuelto. Tuvieron que desplegar 41.800 metros cuadrados de tela de poliamida, de apariencia sedosa y color de arenisca dorada, para cubrir –sin obstaculizar el tráfico fluvial– los lados y bóvedas de los doce arcos, los parapetos hasta el suelo, las aceras y bordillos (los peatones podían caminar sobre la tela), todas las farolas a ambos lados del puente, la parte vertical del terraplén del extremo occidental de la Île de la Cité y la plazoleta del Vert Galant. Para sujetar la tela se necesitaron trece kilómetros de cuerda, que se aseguró con algo más de doce toneladas de cadenas de acero que rodeaban la base de cada torre, hasta un metro bajo el agua. La instalación quedó completamente retirada el 7 de octubre.

El Arco del Triunfo

El Arco del Triunfo de París.

El coronavirus ha impedido que hubiéramos visto ya El Arco del Triunfo envuelto (Proyecto para París). Previsto para el pasado mes de abril, en marzo se decidió retrasar su realización un año y medio, hasta el sábado 18 de septiembre de 2021, y estará visible durante dieciséis días, hasta el domingo 3 de octubre. El monumento de la plaza de Charles de Gaulle estará envuelto en 25.000 metros cuadrados de tela de polipropileno reciclable de color azul plateado y 7.000 metros de cuerda roja.

Este era uno de sus proyectos más antiguos. En 1961, Christo y Jeanne-Claude habían comenzado a crear obras de arte en espacios públicos. En ese momento, la pareja, que vivía de alquiler en una pequeña habitación cerca del Arco de Triunfo, realizó varios estudios del proyecto que ahora se iba a concluir, incluido un fotomontaje del Arco de Triunfo envuelto, visto desde la avenida Foch, que realizó en 1962. Durante los años setenta y ochenta, Christo y Jeanne-Claude crearon algunos estudios adicionales, que se iban a concretar casi sesenta años más tarde de los bocetos iniciales.

Palazzo Bricherasio de Turín

El Palazzo Bricherasio de Turín.

El 8 de octubre de 1998, Christo y Jeanne-Claude y su equipo completaron Pisos envueltos y escaleras y ventanas cubiertas en la parte histórica del Palazzo Bricherasio de Turín. La instalación interior temporal coincidió con una exposición sobre la obra de la pareja de artistas, que se desarrollaba en la parte moderna del museo, y estuvo a la vista desde el 10 de octubre de 1998 hasta el 17 de enero de 1999. Se emplearon 1.200 metros cuadrados de tela de algodón (la usada comúnmente en los monos blancos de trabajo de los pintores de brocha gorda) para cubrir el suelo, los escalones, la barandilla y la escalera, así como el parquet de cinco habitaciones ornamentadas del siglo XVII. A medida que los visitantes caminaban sobre la tela, esta se fue transformando en una superficie de ondas y pliegues, con un alto grado de matices de textura y una sutil sensualidad que sugería las corrientes de agua que resultan en remolinos. La transformación era mínima, pero fue más que suficiente para alterar drásticamente la apariencia y la sensación del espacio, generando una atmósfera de silencio y tranquilidad. El vidrio de las ventanas, por su parte, estaba cubierto con 65 metros cuadrados de papel de estraza marrón claro, creando una luz de color miel en las habitaciones. La experiencia era completamente diferente si  se caminaba por las habitaciones durante la mañana, al mediodía o al atardecer.

Muralla romana

Muralla Aureliana de Roma.

En febrero y marzo de 1974, durante un período de cuarenta días, una sección de 250 metros de largo, quince de alto y entre 4,3 y 5,5 de ancho de la Muralla Aureliana de Roma fue envuelta con polipropileno y cuerda, cubriendo ambos lados, la parte superior y los arcos del muro. Cuarenta trabajadores de la construcción completaron la obra de arte temporal en cuatro días. La sección elegida por Christo y Jeanne-Claude para su obra de arte temporal estaba situada al final de la Via Veneto, una de las avenidas más concurridas de Roma, y ​​al borde de los jardines de Villa Borghese. De los cuatro arcos que estaban envueltos, tres arcos seguían siendo utilizados por el tráfico de automóviles y el restante estaba reservado para los peatones.

Vittorio Emanuele II, en Milán

El monumento a Vittorio Emanuele II de Milán.

El monumento al rey de Italia Vittorio Emanuele II, en la Piazza del Duomo (en la foto), y el monumento a Leonardo da Vinci, en la Piazza della Scala, fueron envueltos con tela de polipropileno y cuerda de polipropileno rojo en otoño de 1970, en Milán. La tela se había cosido de antemano de acuerdo con patrones que permitían pliegues amplios. Los dos monumentos envueltos se podían ver, simultáneamente, desde el centro de la Galería Vittorio Emanuele II, cada una en un extremo del gran pasillo comercial peatonal de la capital lombarda. El Monumento envuelto a Vittorio Emanuele II es, probablemente, el más efímero de los proyectos de Christo y Jeanne-Claude, ya que permaneció así durante tan solo dos días, mientras que el Monumento envuelto a Leonardo da Vinci permaneció toda una semana.

Museo de arte contemporáneo de Chicago

Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

No todos los edificios envueltos por Christo y Jeanne-Claude eran monumentales. De hecho, si alguno quedaba mejor envuelto que sin envolver, este es el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, un edificio de un piso de altura (más una galería subterránea) que tiene «el mismo encanto arquitectónico que una vieja caja de zapatos», como lo definía la pareja en su web. Construido a principios de 1900, había sido en el pasado panadería y, más tarde, sede de Playboy Enterprises. La pareja consideró que era el edificio «perfecto» porque «ya parecía un paquete, completamente anónimo. Su fachada es un muro de mampostería que cubre la estructura original». Aunque acababan de envolver el Kunsthalle de Berna con polipropileno translúcido, los artistas decidieron «por razones estéticas» cubrir el museo de Chicago con una lona de color marrón verdoso, lo que daría una mayor presencia física al edificio y haría un mejor contraste con la nieve, elemento habitual en la ciudad estadounidense en invierno.

El proceso de envoltura comenzó el 15 de enero de 1969. Estudiantes de la facultad de Diseño del Instituto de Arte de Chicago ayudaron durante dos días, en el exterior del edificio, para cubrirlo con 930 metros cuadrados de lona y 1.219 metros de cuerda de yute trenzado de Manila, permitiendo pequeñas aberturas en la lona para mantener sin obstrucciones las aberturas de ventilación del edificio. Para estar doblemente seguro, el director del museo, Jan van der Marck, convenció a Christo y Jeanne-Claude de no envolver el techo del museo. Una vez terminado el «paquete», este tenía una majestuosidad y sobriedad que mejoraban considerablemente el edificio.

Como toque final, Christo envolvió el cartel vertical fuera del museo con polietileno transparente. Además de la envoltura del museo, los artistas realizaron un trabajo complementario en el interior, envolviendo también el suelo y la escalera: la galería inferior del museo se vació absolutamente y se pintó de blanco. Cuando los pintores habían terminado, se utilizaron sus monos manchados de pintura –que habían sido cuidadosamente seleccionados por su color y textura particulares–  para cubrir el espacio con los 260 metros cuadrados de tela resultante.

El Kunsthalle de Berlín

El Kunsthalle de Berna.

El museo de arte Kunsthalle de Berna les dio a los artistas la primera oportunidad de envolver por completo un edificio entero. En julio de 1968 se celebraba el quincuagésimo aniversario del museo y la efeméride se celebró con una muestra internacional de obras ambientales de doce artistas. Dentro de esa docena estaban Christo y Jeanne-Claude, que no exhibieron nada dentro del museo, sino que «empaquetaron» literalmente toda la exposición.

La pareja cubrió el Kunsthalle con 2.430 metros cuadrados de polietileno reforzado, que habían sobrado de la primera «piel» que se había desechado para el Paquete de aire que se estaba exponiendo en esa época en la Documenta IV de Kassel; se aseguraron con 3.000 metros de cuerda de nailon y se hizo una hendidura frente a la entrada principal para que los visitantes pudieran entrar al edificio. El Kunsthalle es un edificio voluminoso, pero su descomunal silueta se suavizó considerablemente por el manto de polietileno translúcido. Los únicos elementos arquitectónicos que permanecían visibles con nitidez y claridad eran los contornos del techo y las cornisas. A los costados del edificio el velo de plástico se veía continuamente animado por suaves pliegues ondulantes y un patrón siempre cambiante de luces brillantes. El proceso de envoltura llevó seis días, con la ayuda de once trabajadores de la construcción. Debido a que no se podían clavar clavos en el edificio, se tuvieron que construir soportes especiales de madera para sujetar la tela al edificio y en un momento concreto, para facilitar el trabajo en el techo, se pidió a la brigada local de bomberos que prestara una escalera hidráulica. Las compañías de seguros se negaron a suscribir la póliza del Kunsthalle y su valioso contenido durante el período en que estuvo envuelto, por lo que, para protegerse contra posibles incendios y vandalismo, el director del museo, Harald Szeemann, mantuvo a todas horas seis vigilantes en el edificio. Como esta medida resultaba muy costosa, el edificio se desenvolvió después de una semana.

Torre medieval de Spoletto

La torre medieval de Spoleto.

En julio de 1968, en colaboración con el Festival de los Dos Mundos, Christo y Jeanne-Claude estuvieron a punto de envolver el Teatro Nuovo, la ópera de Spoleto, un edificio del siglo XVIII de  tres pisos de altura, una de las principales atracciones turísticas de esta pequeña ciudad del centro de Italia. Una vez más, tal y como sucedía en sus primeros años, las trabas burocráticas impidieron que Christo y Jeanne-Claude pudieron envolver el edificio, esta vez por las leyes de incendios.  Mientras Christo estaba trabajando en Suiza, envolviendo la Kunsthalle de Berna, Jeanne-Claude fue invitada a visitar la ciudad de Spoleto y, en lugar del teatro de la ópera, después de consultar a Christo por teléfono, decidió envolver una torre medieval y una fuente barroca en la plaza del mercado. La alta torre cuadrada, situada como un centinela envuelto en un extremo de una calzada medieval, era uno de los primeros puntos de referencia que se veían en el camino que serpentea hacia el interior de Spoleto, mostrando señales de la curiosa mezcla de culturas antiguas y nuevas que caracteriza el Festival de los Dos Mundos. Mientras, en la plaza principal del centro de la ciudad, la Fuente envuelta daba la nota festiva, con la tela y la cuerda tejidas en polipropileno blanco que se extendía por el costado de un edificio de cuatro pisos, cuya silueta se parecía a la fachada de una iglesia barroca. La tela brillaba como satén blanco a la luz del sol y temblaba con el más mínimo susurro de brisa. Ambas obras permanecieron durante tres semanas, la duración del festival. Debido a la simultaneidad de los dos proyectos el de Italia y el de Suiza, Christo no llegó a ver envueltos los monumentos de Spoleto, mientras que Jeanne-Claude tampoco vio la Kunsthalle envuelta de Berna.

Christo, en la galería Joan Prats de Barcelona, en 1977.

Christo, en la galería Joan Prats de Barcelona, en 1977.

Joan de Muga, el que fuera desde 1976 director histórico de la galería Joan Prats de Barcelona, falleció el pasado 1 de enero. De Muga situó la galería entre las más grandes de Europa y por su espacio pasaron nombres de la talla de Antoni Muntadas, Perejaume o Ràfols Casamada, pero lo que todo el mundo recuerda es que en 1977 Christo y Jeanne-Claude envolvieron la galería en su emplazamiento original de la Rambla de Catalunya. Así, De Muga quiso consolar a los artistas por las negativas del ayuntamiento barcelonés, que no les quiso conceder el permiso para envolver la estatua de Colón de la Rambla de Santa Mónica. Valga esta imagen como homenaje a artistas y galerista.

Proyecto estatua de Colón en Barcelona

Proyecto para el Monumento a Colón en Barcelona.

El alcalde en aquella época era Joaquim Viola, que denegó el permiso asegurando que los ciudadanos «no comprenderían el significado de la obra». La pareja de artistas no cesaron en su empeño y, ya en democracia, y con ayuda de Joan de Muga, director de la galería barcelonesa Joan Prats, se dirigieron en varias ocasiones a los sucesivos alcaldes de la ciudad, José María Socias Humbert, Manuel Font i Altaba y Narcís Serra presentando un proyecto completo y solicitando el permiso. Cuando, por fin, Pasqual Maragall accedió… Christo y Jeanne-Claude se habían desinteresado y estaban ya trabajando en una de sus grandes obras: El Pont Neuf envuelto.

Proyecto para la Puerta de Alcalá de Madrid.

Proyecto para la Puerta de Alcalá de Madrid.

Poco más tarde de la época en que se comenzaba a plantear el proyecto para envolver el Monumento a Colón en Barcelona, ya con Franco muerto, Christo y Jeanne-Claude se propusieron apoyar artísticamente la apertura española de la Transición ofreciéndose para envolver la Puerta de Alcalá de la plaza de la Independencia. Si en Barcelona contó con el apoyo del galerista Joan de Muga, en Madrid contaron con la intercesión de la legendaria galerista sefardita hispano-griega Juana Mordó (fallecida en 1984). Del proyecto, nunca aprobado por las autoridades municipales, solo queda en España una litografía con collage de cuerdas y tela, de 1981, Puerta de Alcalá, de 70x55 centímetros, que se conserva en el Cuartel del Conde Duque, sede del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

El domingo 31 de mayo falleció en Nueva York el artista franco-búlgaro Christo Javacheff. El anuncio se hizo público en su cuenta oficial de Facebook sin especificar más que «causas naturales», pero el pasado mes de febrero, cuando se comenzaban a celebrar entrevistas previas a la presentación de su proyecto ya inconcluso El Arco del Triunfo, envuelto (Proyecto para París, Place de l'Étoile - Charles de Gaulle), atendía a los medios de comunicación en su estudio de Nueva York con una máscara de oxígeno y algo débil.

Es posible que no haya muerto de coronavirus, pero lo que sí es seguro es que el coronavirus sí ha impedido que él y nosotros pudiéramos ver su último gran proyecto, que estaba previsto desarrollarse desde el lunes 6 de abril hasta el domingo 19 de abril pasados y que en marzo se pospuso hasta septiembre de 2021.

La obra iba a consistir en el envoltorio del monumento con 25.000 metros cuadrados de tela de polipropileno reciclable de color azul plateado y 7.000 metros de cuerda roja. Su realización debía coincidir con una gran exposición que iba a tener lugar en el Centro Georges Pompidou del 18 de marzo al 15 de junio de este año (y que se había retrasado al 1 de julio y hasta el 19 de octubre), centrada en los años que Christo y su mujer –y también socia artística, fallecida en noviembre de 2009–, Jeanne-Claude Denat de Guillebon, vivieron y trabajaron en París entre 1958 a 1964, así como la historia de la otra gran intervención artística de la pareja en la capital francesa, El Pont-Neuf, envuelto (Proyecto para París, 1975-85). «La exposición en el Centro Pompidou revelará el contexto histórico del período en el que vivimos y trabajamos en París», había escrito Christo en su web.

Christo y Jeanne-Claude nacieron el mismo día, el 13 de junio de 1935. Él en la ciudad búlgara de Gabrovo; ella en Casablanca, Marruecos. Christo se había formado como pintor, escultor y arquitecto y fue en su faceta de pintor como los dos personajes se conocieron en noviembre de 1958, cuando él recibió el encargo de hacer un retrato de la madre de ella, Précilda de Guillebon, casada en segundas nupcias con el general Jacques de Guillebon. Después de haber entrado a formar parte, colateralmente, del grupo de artistas Nouveau réalisme, fundado por Yves Klein y Pierre Restany, en el momento en el que Christo decidió envolver objetos –latas, botellas, revistas, teléfonos, motocicletas, etcétera– cuando su arte comenzó a abrirle un camino único y personal, basado, freudianamente, en el concepto de «nomadismo».

Al mismo tiempo, la pareja comenzó a explorar otras propuestas: un muro temporal levantado en junio de 1962 con 89 bidones de gasolina en la calle Visconti de París, que simbolizaba su protesta contra el Muro de Berlín levantado casi un año antes en la ciudad alemana. Seguidamente, comenzó un salto de escala al comenzar a envolver espacios y superficies cada vez más grandes –estatuas, suelos y paredes de galerías de arte–, hasta el salto definitivo: un «paquete» transparente de 1.200 metros cúbicos que encerraba 2.800 globos de colores; una fuente escultórica y una torre medieval de la ciudad italiana de Spoletto; el museo Kunsthalle de Berna; un gigantesco pirulí inflable de 85 metros de alto y 5.600 metros cúbicos con el que participaron en la Documenta IV de Kassel, en 1968… y más y más proyectos, algunos nunca realizados –como los previstos en Madrid y Barcelona, para envolver, respectivamente, la Puerta de Alcalá y la estatua de Colón– y otros tan impresionantes como envolver el Reichstag de Berlín, el Pont Neuf de París o nueve hectáreas de la costa australiana, a lo largo de 2,4 kilómetros de Little Bay, un barrio del extrarradio de Sídney.

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