Angel Oaks es el nombre de esta residencia de considerables dimensiones situada en una zona suburbana densamente ajardinada a pocos kilómetros del corazón de Miami , un proyecto arquitectónico y de interiores de Strang Design. Con sede en esta glamurosa ciudad y también en Sarasota, la cuna del modernismo en Florida, precisamente el compromiso de este equipo multidisciplinar, con Max Strang al frente, por el denominado "modernismo medioambiental" les ha valido el premio Estudio del Año 2022 del AIA Miami, The Center for Arquitecture & Design, una filosofía que han aplicado aquí.

 

En el salón, sofá y butacas Soriana, de Afra y Tobia Scarpa para Cassina; mesita Morro, de Kelly Wearstler; lámpara de pie 9602, de Paavo Tynell, editada por Gubi, y apliques Median, en alabastro y latón envejecido, de Gabriel Hendifar para Apparatus.

 

El apelativo viene dado por la ubicación en una zona donde crecían robles; de ahí que al diseñar se haya procurado preservar las raíces y ramas de los árboles. El generoso uso de los grandes ventanales mantiene un permanente contacto visual entre exterior e interior "permitiendo que el mundo natural se integre en el diseño arquitectónico", dicen. Mientras, en el exterior, "esta sinergia se formaliza mediante un balcón envolvente verde y una serie de lamas de aluminio verticales en la segunda planta que proporcionan sombra e intimidad y sirven de enrejados". Los cerca de 2.500 metros cuadrados que tiene la vivienda se organizan en torno a un patio central, formando una U que abraza la piscina para crear privacidad, mientras que una suerte de puente elevado sobre el salón principal conecta las dos alas laterales.

 

 

"Realmente intentábamos lograr una armonía natural entre un exterior escultural y unos interiores cálidos y clásicos, captar lo esencial del deseo de los clientes y, a la vez, fusionar lo contemporáneo con la fluidez sin esfuerzo en el interior", argumenta Max Strang. Uno de los principales objetivos de la propuesta ha sido potenciar la sensación de conectividad entre los distintos espacios a pesar de su tamaño, lo que se ha logrado gracias a la continuidad de materiales naturales y nobles, como el suelo de travertino y la madera de teca birmana, que reviste techos y paredes aportando calidez y textura. Para ello, Strang Design ha creado también rincones confortables, pensados para celebrar largas reuniones al mismo tiempo que permiten actividades individuales.

En el jardín se repite esta constante para que el resultado sea homogéneo y no reste protagonismo a la vegetación. El mobiliario de inspiración mid-century compuesto por piezas de Jorge Zalszupin, Sergio Rodrigues, Jean Gillon, Gustavo Bittencourt, Giuseppe Scapinelli, Georges Nelson y Afra y Tobia Scarpa convierte las estancias en una suerte de salas de museo donde la iluminación formada por escogidos modelos de Apparatus, Gubi y una lámpara-objeto de arte de David Krynauw se suman a obras de arte de la pintora Janaina Tschäpe, el escultor Amir Nikravan y el artista Elías Sime. El resultado global "refleja el bagaje cultural de los clientes y añade un toque único al diseño", concluyen los autores.

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Materiales como madera y piedra visten también el baño.

En el dormitorio, banco de Georges Nelson a modo de mesilla de noche; butaca Ameba, de Jorge Zalszupin, y lámpara de techo de la serie Lantern, de Apparatus Studio.

En el dormitorio principal, con vistas increíbles al frondoso paisaje, sofá y butacas Ameba, de la década de 1960, de Jorge Zalszupin, y cuadro realizado por Marcia de Moraes que cuelga de la pared de listones de teca birmana.

En la zona de tertulia entre estar y comedor, mesa de centro Aranha, de Giuseppe Scapinelli; sillones Tonico, de Sergio Rodrigues, y mural I Want to Slow Down and Think, hecho con componentes electrónicos recuperados, del etíope Elias Sime.

En la sala de estar, banco Benjamin, de Gustavo Bittencourt; butacas blancas y mesa de centro Petalas, de Jorge Zalszupin, y, al fondo, butaca y otomana de piel negra Jangada, de Jean Gillon. Cuadro, de Janaina Tschäpe, y escultura azul, de Amir Nikravan.

En otra zona de estar, asientos de teca y cuero, de W.D. Andersag; a modo de mesa de centro, el banco Nelson, editado por Herman Miller, y, a la izquierda, puf de ratán de la Domo Collection, de Franca Helg y Franco Albini para Sika Design.

En la cocina, mobiliario y encimeras, de Mia Cucina, acabados en piedra de Opustone, y electrodomésticos, de Sub-Zero y Wolf. El frente es de hidráulico. En el office, sillas N. 811, de Josef Hoffmann, de Gebrüder Thonet Vienna. Suelo de travertino.

El suelo de travertino reviste el contorno de la casa y se prolonga hasta el patio posterior atravesando el interior. El paisajismo es de La Casona Garden.

La zona de estar exterior, con muebles de teca, conecta con el salón.

En el comedor con el techo y las paredes revestidos de teca birmana, comunicado con el salón, butacas de la década de 1960 de Jorge Zalszupin, autor también de la mesa Guanabara para L’Atelier, y lámpara D1 Haywire, del sudafricano David Krynauw.