La central hidroeléctrica de Proaza cumple 50 años

Diseñada por Joaquín Vaquero Palacios en Asturias, es una de las obras más emblemáticas del patrimonio industrial español del siglo XX

Juanito Jones

Central hidroeléctrica de Proaza, Asturias.

Bajo el título 50 años son solo el principio, la compañía energética EDP celebró el pasado jueves 22 de noviembre el 50 aniversario de la Central Hidráulica de Proaza, obra del arquitecto, pintor y escultor Joaquín Vaquero Palacios. Esta central forma parte de un conjunto ejemplar del patrimonio industrial español del siglo XX de cinco centrales eléctricas, ahora en manos de EDP, que fueron diseñadas por Vaquero Palacios entre los años 1954 y 1980 para Hidroeléctrica del Cantábrico.

Para celebrar este medio siglo de vida, EDP ha preparado una pequeña exposición, localizada en la parte superior de la sala de turbinas, que incluye paneles y maquetas. La sección de paneles, construida en forma de biombo, contiene dos partes (una por cada lado del biombo). La primera de ellas, titulada Construcción: Proaza, un salto hacia el futuro, consiste en un repaso de la ingeniería de la central. En estos paneles podemos encontrar imágenes en blanco y negro del proceso de construcción de la presa y los túneles además de información escrita en la que figuran datos como que la central lleva 240.000 horas de funcionamiento o que ha generado el equivalente al consumo de más de un millón de hogares.

Sala de turbinas.

La segunda parte de la exposición, que lleva por título: Edificio y diseño: La energía hecha arte, relata la historia de la central enfocándose en la figura y el proyecto de Vaquero Palacios que aúna arquitectura, diseño industrial, escultura y pintura.

La guinda de la celebración fue el video mapping ideado y generado por el nieto de Vaquero Palacios, el también arquitecto Joaquín Vaquero Ibáñez, quien a principios de este año comisarió una exposición dedicada a la obra de su abuelo en el museo de la Fundación ICO en Madrid titulada La belleza de lo descomunal.

El mapping consistió en un video proyectado sobre la fachada oeste de la central (uno de los aspectos más destacados de la misma), que podríamos dividir en cinco partes. La primera está compuesta por el rayo (el elemento que representa la electricidad), el agua (el elemento que permite la generación de energía) y las montañas (el elemento que inspiró el proyecto).

Relieve alegórico de la Antigüedad.

En la segunda parte se aprovecha la geometría de la plegadura de hormigón visto de la fachada actuando sobre ella con dos herramientas arquitectónicas clásicas, la geometría y el juego de luces y sombras. Para la tercera, hacia el ecuador de la proyección, se eligen una serie de fotografías de Proaza, de la obra de la central y del arquitecto Vaquero Palacios. La cuarta parte da vida a los seis murales de esquemas inspirados en campos magnéticos que hay dentro de la sala de máquinas. Y para finalizar, en la quinta parte, una secuencia fugaz de ejemplos relacionados con lo urbano que funcionan gracias a energía eléctrica, como la que se genera en la central.

Joaquín Vaquero Palacios en una imagen de 1962.

Foto: Archivo Vaquero

Como se suele decir en los aniversarios y haciendo referencia a la cita de Nikola Tesla (figura central en el desarrollo de la energía eléctrica por corriente alterna) que abre la pieza de video mapping: “Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el Hombre desaparece”. Esperamos que esta central que está tan bien conservada por EDP (parece un edificio nuevo), cuyo diseño arquitectónico es un legado patrimonial descomunal (se organizan visitas los miércoles) y de la que se sienten tan orgullosos aquellos que, a día de hoy, siguen trabajando allí (sigue en pleno funcionamiento), no desaparezca y tenga energía para cumplir, por lo menos, 50 años más.

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