Mejor en versión original
8 proyectos de reforma que han sabido respetar los trazos del pasado para darle personalidad a las obras
01
Texturas con historia
Más allá del aspecto del propio material, su textura deja leer entre líneas la historia constructiva de una vivienda. Ejemplo de ello es este proyecto bautizado La Diana, del estudio RAS, que dejó la textura del ladrillo visto en todas las paredes, pero lo revistió con pintura blanca para que el color rojo del material no oscureciera el espacio interior.
02
Ornamento y deilto
En épocas de estilo nórdico, con un minimalismo imperante, donde el ornamento se convierte casi en delito, se agradece el trabajo de diseñadores como Lucas y Hernández Gil, que decidieron conservar las molduras originales del techo en este proyecto. Sin miedo a la mezcla dejan ver cada uno de los delicados detalles de escayola y los combinan con un nuevo pavimento y mobiliario tanto de los 50 como piezas actuales. ¡Viva la mezcla!
03
Cerámica con pedigrí
Si hay algo de lo que se siente orgullosa la arquitectura catalana es de sus forjados: sus bóvedas cerámicas son toda una seña de identidad. Así, se muestran orgullosas en este proyecto del estudio Cirera+Espinet, en el que el techo es el gran protagonista, dibujando un interior rítmico que casi sin más ayuda es capaz de distribuir en franjas la estancia. El buen hacer de las arquitectas se lleva también al interiorismo, que combina colores respetando la intensa tonalidad del techo pero sin dejarse impresionar por él.
04
Al calor del hogar
Ningún sistema de calefacción moderno puede provocar la sensación de hogar que se produce alrededor del fuego de una chimenea, por eso, Studioata decidió no prescindir del uso de este objeto al reformar esta vivienda en Turín. Además, conservó su delicada decoración que reafirma aún más su presencia y le otorga el papel protagonista en la estancia.
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Mirada hacia arriba
Algunas reformas traen consigo gratas sorpresas, así le ocurrió al estudio Amabau al comenzar la obra de esta vivienda y descubrir el maravilloso aspecto del forjado de madera original, que además les regaló una imponente altura libre. Gracias a este descubrimiento, consiguieron proyectar una segunda altura para ubicar el dormitorio, pero tuvieron que proyectar cuidadosamente las instalaciones e iluminación al no poder contar con un falso techo.
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Carpinterías para toda la vida
Las ventanas son elementos constructivos cargados de historia y singularidad, pero además contribuyen notablemente a mejorar o no el asilamiento térmico y acústico de una vivienda. Al encontrar joyas como con las que se toparon los arquitectos Anna & Eugeni Bach en esta vivienda en la Gran Vía de Barcelona no queda otro remedio que conservar la esplendorosa belleza de la madera: lijando y barnizando el material, revisando herrajes y mejorando el acondicionamiento térmico sustituyendo los viejos vidrios por otros con mejores capacidades de aislamiento.
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Suelo original
Desde la primera visita a este apartamento en París el estudio QFA tuvo claro que la reforma pasaría por reafirmar lo existente: las magnificas vistas al parque y el atípico suelo de piedra. La originalidad de las baldosas azules del pavimento merecía ser conservada, así se opto por interiores más sobrios y colores apagados que no le restaran ni un ápice de protagonismo.
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Un todo o nada
Hay veces en que la calidad constructiva que esconde un interior es tan valiosa que merece la pena destapar más de un elemento. Esto le ocurrió al estudio de Carles Oliver que al empezar a retirar capas de este apartamento en Palma empezaron a descubrir su belleza original, esto, unido al reducido presupuesto, les empujo a prescindir de acabados casi en su totalidad. El resultado es un deslumbrante aspecto de semiacabado que deja leer la dilatada historia de la construcción.