Una inmensa ventana a la bahía de Palma

El trabajo de interiorismo realizado en esta casa por Studio Decágono ha creado un maravilloso marco para la contemplación

Ana Basualdo / Fotos: Martín García

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Toda la casa se ha acondicionado para contemplar el paisaje disfrutar de un espacio interior bañado de luz natural.

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Junto a la piscina, el banco Astral, de madera, diseñado por Per Borre para Fredericia. Los maceteros New Pot son de Serrallunga.

 

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El sofá Dehors, diseño de M. de Lucchi y P. Nigno, y la mesa Plein Air, de Alfredo Häberli, son de la firma Alias y proceden de Decágono Mobiliario.

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En el porche, entarimado de madera y con vistas de la bahía de Palma, se han dispuesto sillones y pufs de la colección Float, de Paola Lenti.

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La altura y las vistas en el vestíbulo convierten a este espacio en el ámbito más espectacular de la casa. Lámpara XXL Dome, de Ingo Maurer. Alfombra Eos, de BIC Carpets. Cortinas, confeccionadas a medida, de Tapicería Tramullas.

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Una puerta corredera separa o une los dos salones que utilizan los más jóvenes. Bajo estas líneas, un aparador blanco, de Azcue. Como en el resto de la casa, todo el mobiliario procede de Decágono Mobiliario.

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Sofá Square Mex, de P. Lissoni para Cassina. Alfombra Eos, de BIC Carpets. Mesas Axis, de M. Nunziati para Matteograssi. Lámpara de pie Polaris, de M. Acerbis para la firma FontanaArte. Lámpara de sobremesa Poul Poul, de Ingo Maurer. El cuadro sobre el sofá es obra de Guillem Nadal.

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Mesa Boboli, de Rodolfo Dordoni para Cassina. Las sillas Pilota son del mismo diseñador y fabricante.

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Protagonizado por la obra de Natxo Fisuelos Hot secrets, adquirida en la galería Pelaires. Sofá Lowland, de Patricia Urquiola para Moroso.

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En el rincón, la butaca Bloomy, de Patricia Urquiola para Moroso, y el tocador Luxor, de Cappellini. De la pared cuelga el espejo Book, de è De Padova. En el baño, lavamanos I Fiumi, de Claudio Silvestrin para Boffi. Las griferías son de Dornbracht

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La bañera, situada junto a las vistas, es el modelo Normal, de Agape. El toallero Mito, de madera maciza, es del fabricante e15.

Desde el porche, la piscina o la sala de estar es posible contemplar desde esta casa un subyugante paisaje panorámico: la bahía y la ciudad de Palma de Mallorca, a lo lejos, y, más cerca, una ladera cubierta de pinos. En realidad, toda la planta piso ha sido acondicionada por Studio Decágono para la contemplación del paisaje y el disfrute de un espacio interior bañado por una copiosa luz natural. En esta planta se han ubicado las principales zonas comunes de la vivienda: salón, cocina, comedor, sala de estar y sala de lectura.

Y también en este nivel se encuentran el dormitorio y el baño principales de la vivienda. En el salón, un gran ventanal a doble altura actúa como un inmenso marco para las vistas, subrayando su valor de "cuadro paisajístico" y jugando con códigos estéticos: los ventanales recortan partes del panorama natural, y en el interior –en diálogo sutil– son cuadros de arte pop y abstracto los que decoran las paredes.

Cabe destacar otros aspectos del interiorismo llevado a cabo por Studio Decágono. Las formas y las tonalidades, en primer término. Sugerentes resultan, sin duda, las formas irregulares de una buena cantidad de piezas del mobiliario (provenientes de Decágono Mobiliario) como sofás, butacas y lámparas. Las líneas curvas juegan entre sí (un arco en la pared, un banco de terraza, la torsión de la escalera de hierro) y las asimetrías se confrontan vívidamente con la sobria gravedad de las butacas de Le Corbusier en color chocolate. Tapizados con tonalidades neutras recubren el mobiliario, jugando con matices más fríos y más cálidos y variando, así, la expresividad de los espacios. Las alfombras aportan sus particulares texturas y los complementos y cuadros, sus respectivos grados de intensidad en los colores.

En el vestíbulo se puede apreciar algo de esa intensidad asociada al efecto sorprendente de las formas: en un gran espacio a doble altura vemos una poderosa lámpara metálica con el interior en rojo; a la izquierda, la baranda curva de hierro que acompaña la escalera y a la derecha, un desnivel (que nos muestra, de paso, la construcción escalonada de la casa). Y, por supuesto, de frente, el paisaje mallorquín (en verdes y azules) enmarcado por el alto ventanal del salón.

En el dormitorio volvemos a encontrar un afinado lenguaje de líneas curvas, en el cabecero de la cama, que nos remiten al arco abierto en una pared, al banco junto a la piscina, al contorno de algunas butacas... Las tonalidades grises y azuladas combinan, en el dormitorio, con los blancos y los castaños de telas y maderas. Desde la ventana del cuarto de baño (a cuyo pie reina la bañera) pueden contemplarse las mismas vistas que desde el salón y la piscina: los pinos, el mar de la bahía, la ciudad de Palma.

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