En esta casa en Siberia no se nota el frío polar (aunque está totalmente aislada en un bosque)

En un denso bosque de abedules, en Tyumen (Siberia), una casa de madera como retiro para meditar, en medio de la naturaleza

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Casa de madera en Siberia fachada con jardin

Delgadas tablas de madera tapizan integrante esta casa de retiro en un bosque siberiano

Casa de madera en Siberia entrada

Un patio de grava blanca, como umbral que deja entrever la calidez interior de la casa

Casa de madera en Siberia fachada

Los abedules rodean la casa, se introducen en el patio e inspiran a sus habitantes en la sala de yoga

Casa de madera en Siberia chimenea

En el centro de la sala de estar, una chimenea cilíndrica de leña

Casa de madera en Siberia salon con chimenea

La luz siberiana, de un blanco plateado, inunda los interiores cálidos, sobrios, contemporáneos

Casa de madera en Siberia cocina comedor

Desde la cocina-comedor, con amplios ventanales, la integración entre el interior contemporáneo y el exterior natural aparece impecable y nítida

Casa de madera en Siberia cocina

Armonía compositiva, entre los volúmenes, las líneas, los materiales, las franjas de luz.

Casa de madera en Siberia comedor de noche

La iluminación nocturna remarca los perfiles, crea sugestivos rincones de sombra

Casa de madera en Siberia comedor

El plano del ventanal, a la izquierda: exterior luminoso y verde. El plano del fondo: tablillas verticales que cierran y, a la vez, dejan entrever

Casa de madera en Siberia dormitorio buhardilla

El tragaluz, sobre la cama, y el gran ventanal: envoltura de luz natural

En la entrada, el patio de grava blanca y abedules construye un espacio de transición: el bosque se contiene, por así decir, dando paso a la casa. En la parte trasera, un patio de hierbas dibuja otro umbral, que abre camino al bosque, con actividades al aire libre que alientan largas excursiones más allá del límite de la parcela. Entre ambos patios, la casa austera, revestida con delgados listones de madera y ventanas con marcos negros, como una elegante y contemporánea continuidad con el bosque. La distribución interior separa zonas públicas y privadas mediante una terraza cubierta, con vistas a la fronda de abedules y que parece tallada en la masa del edificio.

A un lado, la sala de estar de planta abierta, con la cocina, el comedor y un salón a doble altura en cuyo centro una chimenea cilíndrica de leña irradia calor y fulgor. Al otro lado, la zona privada, que incluye un espacio ascético, con una sala de yoga y meditación dominado por una ventana con vistas que invitan a interiorizar la experiencia del retiro en el bosque. En la planta superior, el dormitorio principal, con un ventanal que transparenta la plácida belleza de los abedules con sus troncos plateados, el diseño parece querer extraer de ese exterior orgánico los tonos y las texturas de las telas y de cada objeto complementario. Destaca, en la distribución interior, el diseño de signo contemporáneo de los espacios, con sus cortes, sus intersecciones entre las áreas, sus pasillos como senderos de luz que, de una manera u otra, siempre conducen al bosque.

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