¿Por qué el humilde ladrillo vuelve a ser tendencia?

Más presente y expresivo que nunca, el ladrillo visto, desnudo y primordial, ha reconquistado protagonismo en edificios e interiores. Sostenibilidad y vernacularidad son sus mejores bazas para que creadores de todo el mundo reimaginen sus usos vistiendo su funcionalidad con sofisticación.

El Vitra Schaudepot (2016), de Herzog & De Meuron, que alberga la colección de diseño de la firma alemana en su sede de Weil am Rhein, es una geometría maciza de ladrillos rotos a mano para darle una textura rugosa.

El Vitra Schaudepot (2016), de Herzog & De Meuron, que alberga la colección de diseño de la firma alemana en su sede de Weil am Rhein, es una geometría maciza de ladrillos rotos a mano para darle una textura rugosa.Foto: Herzog & De Meuron

"Ladrillo, qué quieres ser? Y el ladrillo responde: quiero ser un arco". Esta frase la pronunciaba uno de los grandes de la arquitectura, Louis Kahn, para ilustrar a un auditorio de estudiantes una de sus enseñanzas: cuando estés atascado y te falte inspiración, pide consejo a los materiales. Y precisamente parece que el humilde ladrillo sea el couch al que se dirigen actualmente proyectistas de todos los países y enfoques. Da pudor llamarlo moda, pero lo cierto es que en el último lustro se han multiplicado los proyectos que han hecho de él su bandera dotándolo de gran expresividad. El Museo Yves Saint Laurent en Marrakech, obra del parisino Studio KO, la tienda Aesop en Chicago o la residencia Mar Tirreno en Ciudad de México, de Frida Escobedo. A gran escala, toda una ciudad del arte construida desde cero en  el sudoeste de China, Mile City, con ladrillo rojo local. En ella destacan los volúmenes alargados, entre chimenea y termitero, que albergan el restaurante 50% Clouds del estudio chino CCD (Cheng Chung Design). En todos ellos el ladrillo se ha repensado para ir más allá de su imagen funcional. Conste que esto tampoco es nuevo; hubo anteriores oleadas: Alvar Aalto se hizo para sí en los años cincuenta la casa Muuratsalo combinando 50 tipos diferentes de ladrillos en  patrones caprichosos, y Ricardo Bofill demostró su empaque en su proyecto de utopía habitacional Walden, hoy redescubierto por el gran público, por no hablar del maestro Kahn, un enamorado de la tierra cocida.

Pared de la tienda Aesop de Chicago (2017), diseño de Frida Escobedo.

Pared de la tienda Aesop de Chicago (2017), diseño de Frida Escobedo. Foto: Aesop

Las cifras del éxito

Su popularidad es una certeza: los datos lo demuestran. Si en 2014 se produjeron en España 3,9 millones de toneladas de ladrillos que generaron un volumen de negocio de 350 millones de euros, en 2020 estas cifras crecieron en un 33% con 5,2 millones de toneladas valoradas en 465 millones. La sostenibilidad puede ser uno de los motivos de este crecimiento. "Tiene historia y tradición. Es duradero, expresa solidez, es comunicativo y procedente; la clave es que se suele fabricar localmente y que permite la reutilización: quitándolo con cuidado, se puede aprovechar para otros usos o edificios", cuenta la arquitecta Martha Thorne, directora ejecutiva del premio Pritzker y decana en la escuela de arquitectura de IE University en Madrid. Para Thorne lo más interesante son los nuevos usos que se le están dando al combinarlo con tecnología. "Lo que vemos ahora forma parte de la historia continua de la arquitectura, pero no de una forma nostálgica. No estamos repitiendo lo que se ha hecho, sino adaptándolo al siglo XXI".

El Centro Cívico Cristalerías Planell (2016) en Barcelona.

El Centro Cívico Cristalerías Planell (2016) en Barcelona. Foto: H Arquitectes

Dar la cara

Valiente, desnudo y completamente expuesto es como lo emplea siempre el estudio catalán H Arquitectes, que ha hecho de él su sello. "Solo lo usamos cuando creemos que es la mejor opción; otras veces, bastantes, trabajamos con hormigón, madera, policarbonato... –puntualiza Xavi Ros, uno de sus cuatro componentes–. Aunque es verdad que tenemos muchas obras donde lo hemos utilizado. En muros estructurales, fachadas, interiores y pavimentos. Incluso hemos hecho vigas con ellos de una manera muy potente, como en las Bodegas Clos Pachem, en Gratallops, y en casas, como la 1014, en Granollers. Que la gente nos identifique con ‘arquitecturas de ladrillo’ no nos importa; admiramos a Clotet y Paricio y a maestros nórdicos como Lewerentz, Aalto, Fehn, Utzon... todos con obras magníficas en ladrillo visto". Ros comenta que escoger este material fue tanto una elección como una consecuencia. "La crisis de 2008 nos pilló en pleno proceso de evolución y maduración, de ahí que la idea de ser eficientes construyendo con el sistema más cercano a la tradición local, con pequeñas constructoras y presupuestos muy ajustados, se integró en nuestro ADN de forma natural. Pero superado este momento de ‘supervivencia’ el ladrillo se convirtió en un excelente material para abordar todo lo que nos interesaba: es tradicional, con mucho conocimiento heredado, con capacidad estructural, se puede dejar visto, tiene inercia térmica, regula la humedad, es razonablemente barato y tiene un aspecto y genera una atmósfera interior que nos satisface. Los espacios construidos con ladrillo estructural visto tienen ya una pátina dada por el proceso de producción y construcción. Este efecto atmosférico, material y temporal, da una consistencia a la arquitectura que nos interesa muchísimo. Y cierta autenticidad, una belleza honesta con un fuerte carácter". Moda o no, pocas veces el ladrillo ha sido tan elocuente.

1 /9
La sólida modernidad del ladrillo

Mile City (2020), del estudio CCD (Cheng Chung Design), es un centro dedicado al arte levantado con ladrillo rojo local al sudoeste de China. Cuenta con un museo, una bodega, un hotel y un restaurante –50% Clouds–, y se ubica en unos volúmenes alargados, entre chimenea y termitero, inspirados en la orografía de la zona.

La sólida modernidad del ladrillo

En la tienda Dois Trópicos en São Paulo (2020), de MNMA Studio, los suelos, las escaleras, las paredes y hasta la barra del restaurante o los lavabos en los baños están hechos de ladrillo en un tono rosado envejecido con un resultado muy plástico. A través de esta materialidad y la textura que la acompaña el espacio comercial crea una experiencia hogareña de acogida.

La sólida modernidad del ladrillo

Studio KO pensó con ladrillos de terracota marroquí producidos por un proveedor local el edificio del Museo Yves Saint Laurent en Marrakech (2017). Cada uno de los volúmenes ha sido rematado con diferentes patrones en relieve que asemejan hilos.

La sólida modernidad del ladrillo

La interiorista Melina Romano solucionó con ladrillo macizo elementos como el lavabo en un pequeño estudio en Cidade Jardim, São Paulo, y con calados hizo divisorias.

La sólida modernidad del ladrillo

Casa Piedrabuena (2017) se construyó en un solar entre medianeras en el pueblo del mismo nombre de Ciudad Real. El estudio MUKA arquitectura tomó la decisión de revestir toda la fachada, incluidos los huecos, con un relieve de ladrillo, a modo de cortina cerámica. La intención era, por un lado, crear interés y hacer dudar de la condición doméstica del edificio y, por otro, tamizar la luz y actuar como sistema bioclimático según la estación.

La sólida modernidad del ladrillo

Los australianos Ritz&Ghougassian hicieron el interior del Café Prior en Thornbury (2020) usando un ladrillo capitoné en tono melocotón para la barra y liso en el mismo tono para los suelos y algunas paredes. 

La sólida modernidad del ladrillo

Pieza de terracota Celosia (2018), de Patricia Urquiola para Mutina, ideada para crear divisorias tanto en espacios interiores como exteriores.

La sólida modernidad del ladrillo

Types of Spaces (2021) es una instalación temporal creada para el festival Concéntrico de Logroño en una antigua fábrica de tabaco, un proyecto colaborativo del estudio mexicano Palma y el madrileño Hanghar.

La sólida modernidad del ladrillo

El Centro Cívico Cristalerías Planell (2016) en Barcelona, de H Arquitectes.

Loading...

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Arquitectura y Diseño?