Lo último en diseño es meter redes de pescar en casa

El proyecto Second Nature del estudio holandés The New Raw reutiliza redes de pesca para alertar de la contaminación de los mares

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10 The New Raw Second Nature objects Collection ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

Second Nature, The New Raw

6 The New Raw Second Nature objects Bowl ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

Second Nature, The New Raw

3 The New Raw Second Nature seashell Tonna Galea ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

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7 The New Raw Second Nature seashell Pinna Nobilis ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

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2 The New Raw Second Nature seashell Pecten Jacobeaus ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

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11 The New Raw Second Nature documentary ©Marily Konstantinopoulou. Second Nature, The New Raw

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6 The New Raw Second Nature documentary ©Marily Konstantinopoulou. Second Nature, The New Raw

Second Nature, The New Raw

3 The New Raw Second Nature objects ©The New Raw. Second Nature, The New Raw

Second Nature, The New Raw

El estudio holandés con base en Róterdam The New Raw aporta su grano de arena para concienciar contra la contaminación de los océanos por culpa del plástico con su proyecto Second Nature, en el que da nueva vida a las redes de pesca en forma de conchas artísticas y una colección de objetos de mesa.

Bajo los auspicios de la fundación griega Aikaterini Laskaridis, el proyecto comenzó en el país helénico, donde los integrantes del estudio trabajaron estrechamente con pescadores locales y buceadores para recuperar redes de pesca sintéticas descartadas, conocidas también como redes fantasma. Consideradas los residuos más mortales de los océanos y una amenaza ambiental de primer orden, estas redes se depositan en los fondos marinos durante años, atrapando peces, mamíferos y otras criaturas.

El plástico de las redes se utiliza para, mediante técnicas digitales e impresión 3D, crear una serie de piezas artísticas en forma de conchas que simbolizan la belleza marina, así como una colección de prácticos objetos de mesa. Para transformar las redes en materia prima para el proceso de impresión tridimensional, los diseñadores las clasificaron según los diferentes materiales y elementos: redes, cuerdas, flotadores y pesos. Todos ellos se trituraron y extruyeron para crear filamentos de color aptos para la impresión 3D.

La elección de la concha como objeto a reproducir resulta pertinente no solo por su asociación directa con el medio marino, sino también porque su diseño se ajusta al proceso de creación capa a capa de la impresión digital. El proyecto evoca cinco especies de conchas mediterráneas protegidas: Mitra Zonata, Pecten Jacobeaus, Pinna Nobilis, Strombus Persicus y Tonna Galea. Por su parte, la colección de objetos de mesa resalta la sostenibilidad del proceso y conecta al usuario con la problemática ambiental a través de la narrativa del producto.

El proyecto se completa con un documental de diez minutos filmado por la cineasta Daphne Matziaraki, en el que se destaca cómo el plástico marino puede ser la materia prima para una economía circular.

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