Entrevista a Lacaton & Vasal

Sus viviendas son inventos, y su visión pragmática resulta provocadora. Con los años, los proyectos de Lacaton & Vassal, siempre sorprendentes por su propuesta y rara vez por su forma, han ido labrando a la vez una alternativa y una crítica al oficio de arquitecto que les ha valido un reconocimento en forma de premio.

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Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 1954) y  Anne Lacaton (Pardoux la Riviére, 1955)

Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 1954) y Anne Lacaton (Pardoux la Riviére, 1955)

Casa en Dordogne, en 1997.

Casa en Dordogne, en 1997.

Casa en Keremma, de 2005.

Casa en Keremma, de 2005.

Escuela de arquitectura de Nantes, de 2009

Escuela de arquitectura de Nantes, de 2009

Escuela de arquitectura en Nantes, de 2009.

Escuela de arquitectura en Nantes, de 2009.

Viviendas colectivas en Saint-Nazaire, en 2011

Viviendas colectivas en Saint-Nazaire, en 2011

Palais de Tokyo de París, remodelado en 2012.

Palais de Tokyo de París, remodelado en 2012.

Museo Frac nord-pas de Calais, en Dunkerque de 2013.

Museo Frac nord-pas de Calais, en Dunkerque de 2013.

Museo Frac nord-pas de Calais, en Dunkerque de 2013.

Museo Frac nord-pas de Calais, en Dunkerque de 2013.

Remodelaron el Palais de Tokio de París con una intervención con aires de casa okupa. Y descolocan a los ecologistas sustituyendo caros paneles solares por plástico de invernaderos y ampliando bloques de viviendas con galerías que aíslan.

Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 1954) fue, durante 10 años, cooperante en Nigeria. Allí revivió su infancia en Marruecos y aprendió a fijarse en un tipo de arquitectura a la que no prestaban atención en la Escuela de Burdeos, donde también estudió su socia y pareja Anne Lacaton (Pardoux la Riviére, 1955). La búsqueda de la solución más lógica y sencilla es la lección que aprendieron juntos en África, una inyección de ingenio que desmitifica, por ejemplo, el cálculo de ventilaciones de los ingenieros: “Basta con entrar y salir de un lugar para oxigenarlo” opinan. Y que apuesta por el mantenimiento; eso propusieron hacer en la plaza Léon Aucoc de Burdeos: cuidarla en lugar de cambiarla. Hoy, sus proyectos siguen indagando en soluciones realistas, ingeniosas y lógicas que, sin embargo, resultan sorprendentes.

Jean Philippe cuenta que vivir en África abre los ojos. “Allí entendí que la arquitectura es algo inseparable de la vida. La vida es lo más importante de cualquier tipo de arquitectura, el resto es anecdótico”.

¿Cuál es la lección africana?

Las cosas se usan y se hacen por lo que son, no por lo que representan. Para progresar no es necesario aparentar progreso. Hay mucha tecnología inútil. Los sistemas de regulación del aire terminan enclaustrando al usuario y no permiten abrir las ventanas. Nosotros buscamos soluciones más sencillas. Los arquitectos ya no trabajamos haciendo edificios, nos pagan por tener ideas. Deberíamos tenerlas.

¿Cómo acercar arquitectura y público?

Repensando la vivienda. Nos preocupa el espacio, las vistas y la calidad del aire en el interior de las casas. Nos importa poco que se vea o no el zócalo. El
arquitecto debe manejar los factores esenciales. Del resto pueden encargarse técnicos, artesanos e ingenieros.

¿Siempre se puede trabajar con materiales económicos?

Claro. La gente no vive en los materiales, vive en los edificios. Uno puede vivir en un piso pequeño en la ciudad porque esta tiene restaurantes, plazas, bibliotecas o gimnasios que son extensiones de las viviendas. Lo importante en la arquitectura es la inteligencia que hay detrás de ella. Deberíamos cobrar más por pensar y menos por construir.

¿Las casas serían mejores?

Todo sería mejor con más cabeza. Nosotros procuramos descontextualizar. La casa Latapie que diseñamos en Floirac (1993) la ampliamos con un invernadero capaz de ventilar y absorber el calor. La casa de Cap Ferret (1998) está atravesada por los árboles que había junto al mar. Solo era cuestión de observar lo que había y de cuestionar la solución más habitual.

Anne Lacaton opina que antes de diseñar un proyecto se debe mirar lo que existe: “Es irresponsable despreciarlo”.

¿Qué hacen para valorar lo que debe o no debe cambiarse?

No fijarnos en las modas; son peligrosas. Antes de copiar es fundamental entender por qué se hacen las cosas y averiguar honestamente qué se pretende con ello. Los medios de comunicación deben tener cuidado en cómo difunden estas ideas; son ellos los que crean las modas.

¿Qué es fundamental en una casa?

El arquitecto debe buscar la manera de construir espacios que ofrezcan calidad de vida. Y debe hacerlo de manera que la gente pueda pagarlos. Las dos
cosas son esenciales.

¿Les incomodan los estilos, las formas?

Muchos arquitectos tienen una idea de cómo debe ser la arquitectura. Para nosotros, la apariencia es el resultado de exprimir las cualidades de los edificios. Creemos que la arquitectura es el resultado de pensar. Si las ideas son buenas, la arquitectura será buena. Las formas son aleatorias.

¿Todo les interesa?

Bueno… Creo que tenemos belleza en los ojos. Es una bendición. Siempre encontramos algo que nos interesa. Nuestro trabajo trata de mantener lo positivo e intenta aportar algo más. Por eso nos interesa la suma. Porque añadir nunca produce frustración. Somos ambiciosos, pero también es importante que seamos generosos y amables.

La arquitectura que hacen excede las obras. Se implican en asuntos políticos. ¿Qué importancia tiene que los arquitectos entiendan que la disciplina hoy se extiende más allá de los planos?

Salimos de la escuela sabiendo hacer proyectos. Pero luego está la vida. Para construir un edificio no basta con saber diseñar. Hace falta solucionar muchos asuntos que rodean a la arquitectura. Si no los solucionas da igual que diseñes bien o mal. En los últimos años han ofrecido ampliar viviendas por el precio de repararlas. En lugar de gastar el dinero en aislamiento hacemos espacios que rodean al antiguo piso y que, por eso, lo aíslan. Esos espacios se pueden utilizar como galerías. Y no exigen que los propietarios se ausenten durante la obra. No basta con tener ideas. Hay que hacerlas posibles.

¿La arquitectura va a vivir un cambio radical?

Romper las inercias cuesta. Es importante hacer edificios interesantes sin mucho dinero tras esta época de proyectos que han triplicado los presupuestos. Un arquitecto serio no debería aceptar trabajar sin límite económico. Se puede hacer una arquitectura generosa y sostenible con un coste razonable.

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