La ciencia ficción se equivocaba: así será la casa que habitaremos en el futuro

Tapicerías de cueros veganos, convivir con lo verde, piezas artesanas con la huella humana impresa, muebles multifunción... Lejos de un horizonte doméstico frío y rígido, en casa triunfará lo cercano, adaptable y cálido.

Tapicería de cuero vegano, propuesta de la japonesa Ultrafabrics

Tapicería de cuero vegano, propuesta de la japonesa UltrafabricsFoto: Ultrafabrics

Isabel Margalejo
Isabel Margalejo

Periodista especializada en interiorismo y diseño

No son utopías, sino realidades muy cercanas. La ciencia ficción se equivocó: en el horizonte doméstico no se atisban sirvientes robotizados, camas criogénicas ni frialdad tecnológica o estandarización. Por el contrario, en nuestras casas se harán fuertes lo hecho a mano, los muebles y las luces personalizables, los lechos de fibras naturales o los materiales ecoconscientes. Así viviremos.

A

Artesanía

Siempre estuvo ahí, aunque fuera de una manera residual o anecdótica, pero pocas veces se valoró tanto como ahora. Desde que irrumpiera en escena el Movimiento Moderno en los años veinte se convirtió en una obsesión democratizar el acceso a los bienes de consumo, incluidos los domésticos, industrializando los procesos. La cosa cuajó y la producción en masa se convirtió en un monstruo imparable hasta llegar a los muebles casi de usar y tirar, el equivalente decorativo al fast food o a la moda pronta. Hoy, en medio de una corriente crítica que cada vez cobra más fuerza y con la sostenibilidad como bandera, la artesanía se asienta rotunda y con fuerza en el mundo del diseño a modo de revulsivo y factor diferenciador. Ojo, hablamos de hecho a mano, pero no con una estética tradicional ya que ha surgido toda una nueva generación de artesanos-creativos que están revolucionando disciplinas como la cerámica, los tapices o la ebanistería. Buenos ejemplos de ello son el ceramista vasco Pedro Galdón y sus esculturas homenaje a Chillida o las lámparas que ha creado junto a Silvia Ceñal, las alfombras de la sevillana Irene Infantes, que tras estudiar diseño textil en la Central Saint Martins de Londres las teje de lana merina autóctona española, o la arquitecta Andrea Cortés, fundadora de Barcelona Wood Workshops, que se define carpintera por convicción y fabrica biombos o mesas y talla cucharas. Firmas como Loewe la apoyan con convicción con su Loewe Craft Prize, que premia la excelencia de las labores manuales.

Las lámparas Zesta punta son un proyecto colaborativo recién salido del horno del ceramista Pedro Galdón y la diseñadora Silvia Ceñal, ambos guipuzcoanos, que han buscado fundir artesanía y diseño contemporáneo. Pensamiento moderno con técnicas de ayer. Al estar hechas a mano son una edición limitada.

 

Bioplásticos

Algas marinas y cáscaras de marisco. Son el santo grial de los nuevos bioplásticos que constituyen una buena–y parece que realista– alternativa a los procedentes de los combustibles fósiles. La británica Dyson premió el año pasado a una estudiante que presentó en su concurso anual de innovación tecnológica uno hecho de escamas de pescado. No es que antes no hubiese nada; ya encontramos en las tiendas bolsas de ácido poliláctico (PLA), hechas con almidón de patata, maíz o trigo o a partir de azúcares. La ventaja del que parte de las algas es que no hay consumo de agua añadido, cosa que no sucede con los productos cultivados. Lo bueno también es que ya no solo entran en casa del supermercado: empresas como Andreu World o Established & Sons los utilizan en sus diseños. La española ha lanzado la butaca Nuez Lounge Bio, de Patricia Urquiola, con su chasis de termopolímero de origen natural, con una base biológica, biodegradable y compostable.

La chilena Margarita Talep ha desarrollado un plástico biodegradable a base de algas como alternativa a los plásticos químicos, ideal como envase de alimentos, en tres meses como máximo se degrada de forma natural en el medioambiente.

La carcasa exterior de la butaca nuez Lounge Bio®, creada por Patricia Urquiola para Andreu World, es 100% reciclable, biodegradable y compostable. Su interior se tapiza con textiles sostenibles, entre ellos un tejido propio, circular one®, fabricado con plásticos de botellas PET y residuos textiles. 

 

C

Camas de lujo

Durante muchas décadas, en las casas se ha echado el resto en las zonas de recibir y menos en las privadas; se ha tendido a vivir de cara a la galería. Pero por fin se ha acabado este absurdo exhibicionismo. Hemos interiorizado que un buen lecho es un bien de primera necesidad y que en él, aunque no lo vean las visitas, hay que invertir tanto o más que en el sofá o las cortinas. Estos colchones premium están hechos a mano, con varias capas de materiales naturales como lana de oveja, crin de caballo, fibra de coco y algodón, que regulan de forma natural la temperatura y absorben la humedad. Debajo de ellos, siempre muelles ensacados individualmente (cuantas más vueltas mejor. Vispring debe las primeras letras de su nombre a que los suyos tienen seis giros en números romanos). Esta marca, junto con la sueca Hästens o la francesa Treca, cumplen religiosamente con estos preceptos del buen dormir.

Las camas Vispring, como esta de la colección Deluxe, ya estaban en los camarotes del Titanic. Esta empresa de colchones nacida a fianles del siglo XIX ofrece también cabeceros y canapés en cachemir o seda.

 

Casa-oficina

Nunca ha estado de más un rinconcito donde trabajar en casa, pero tras la pandemia el teletrabajo ha llegado para quedarse incluso en las empresas más reacias. Las firmas de diseño, conscientes de ello, han redoblado sus esfuerzos para satisfacer este nicho de mercado de forma impecable y en armonía con el resto de la decoración, incluso para espacios pequeños. Escritorios minimalistas integrados en los sistemas del salón –como el perteneciente al sistema Self Plan, de Giuseppe Bavuso para Rimadesio–, sillas giratorias de cuero que parecen de comedor (la Alefjäll de IKEA, sin ir más lejos) o archivadores que se confunden con aparadores. Se lleva la palma en este esfuerzo la alemana Vitra, cuyo grueso del negocio ha sido siempre el mobiliario de diseño para oficinas, y que ahora juega en lo privado con ventaja: la butaca Citizen de Konstantin Grcic (en sus versiones de respaldo alto o bajo), la estantería Kado o las cajoneras de Arik Levy no desentonan en la sala de estar. A eso se suman las colecciones de papelería impecable de marcas como Zara Home y la tarea doméstica está mejor que bien resuelta.

Rimadesio, la gran especialista en armarios y soluciones prácticas, acaba de lanzar Self Plan junto al diseñador Giuseppe Bavuso que propone elementos integrables en su sistema de salón, como este escritorio para montar una oficina en casa sin perder las formas e identidad estética de la misma. Es una absoluta novedad de finales de 2021.

 

Corcho y cáñamo

Estos materiales naturales se suman a la madera certificada y al bambú en la cruzada de la búsqueda de la sostenibilidad doméstica al ser aún más renovables que la primera (la corteza de alcornoque y el cannabis sativa sativa crecen más rápido que un árbol, acercándose en velocidad al bambú). Sobre todo el corcho ha sido objeto del interés de diseñadores de primera línea como Tom Dixon, Noé Duchaufour-Lawrance o Ilse Crawford, la primera en utilizarlo en 2015 para mesas, taburetes y bancos de su línea Sinnerlig para IKEA, que se agotaron rápidamente. El gigante del sector, la portuguesa Amorim, contrató a los hermanos Campana para que demostraran en una serie de piezas sus posibilidades estéticas y quitarle su sambenito de humilde (prueba superada). En cuanto al cáñamo, su uso es más incipiente, pero cuajará ya que en su producción se emplea un 50% menos de agua que en otras fibras como el algodón con parecidas prestaciones funcionales y visuales. Creadores como el alemán Werner Aisslinger ya se han aventurado con uno de los materiales de origen vegetal más versátiles.

El francés Noé Duchaufour-Lawrance cambió hace un par de años París por Lisboa y ha abierto una galería donde vende su propia colección de muebles de corcho.

El alemán Werner Aisslinger creó en 2011 la primera silla monobloque con un material composite que combina fibra de cáñamo y un aglomerante ecológico.

 

H

"Hackea" tus muebles

Costumizar, tunear o, últimamente, hackear, que es lo mismo, pero con el consentimiento expreso y los parabienes de la marca intervenida. En esto IKEA se lleva la palma. Se impone lo multi frente a lo mono. En tiempos de hibridación y personalización, a la firma sueca le han surgido empresas satélites independientes que hacen posible salirse de lo establecido y del total look. No es competencia, todo lo contrario, es llegar a un nicho diferente de consumo, ampliar el mercado. Por ejemplo, Bemz vende fundas para todos los modelos de sofá de la marca, incluso los desaparecidos de catálogo, con una amplísima variedad de tapicerías. El encaje resulta tan perfecto como las originales. La española Cubro, una start up madrileña en expansión, la inglesa Plykea y la danesa Reform ofrecen frentes de cocina de superdiseño utilizando como base los muebles del sistema Metod. En la última los firman nombres tan atractivos como Muller Van Severen, Jean Nouvel, Note Design Studio o Bjarke Ingels. Tan bien le parece a IKEA que tiene su propio blog sobre el tema: Livet Hemma. Otras veces la propia marca se hackea a sí misma. Vitra animó hace un par de años al visionario Virgil Abloh a que reimaginara el uso de diseños icónicos en un futuro tan cercano como 2035. Por ejemplo, las Wire Chair de los Eames se convirtieron en un balancín. Los ejemplares que salieron a la venta se agotaron en poco tiempo.

La cocina Reflect, diseño de Jean Nouvel, es el último lanzamiento de Reform. Ofrece un aspecto de cocina de alta gama a partir de las democráticas estructuras de Ikea.

El modelo Match, de Muller van Severen, también de Reform, con frentes de polipropileno, remates de latón y encimera de mármol.

 

L

Luces de libre configuración 

Las lámparas no se pueden estar quietas o, mejor dicho, no hay porqué dejarlas. Se acabó eso de colgarlas y dejarlas allí sine die. Michael Anastassiades diseñó hace casi diez años para Flos las lámparas String, que proponían jugar cambiando la disposición de sus cables para crear líneas escultóricas dependiendo del espacio. La catalana Vibia acaba de ir más allá en esa misma dirección con el lanzamiento a finales de 2021 de su sistema Plusminus, diseño de Stefan Diez. Su cable, una cinta textil electrificada, permite colocar diferentes modelos de pantalla o tulipas en cualquier punto creando composiciones distintas, mudándola de habitación con facilidad, añadirle y quitarle elementos como pequeños contrapesos con una pequeña herramienta... Una virguería de la técnica lumínica. Ahora que las casas y sus usos son más fluidos que nunca y que, por otro lado, la sostenibilidad presente y futura exige objetos de muy larga duración, este tipo de pensamiento resulta no solo procedente, sino imprescindible, quizás el mayor avance desde la irrupción del LED. La lámpara de pie que ilumina la butaca de lectura del salón puede transformarse en un chandelier sobre la mesa del comedor en quince minutos. Sin duda han sido los primeros, pero no serán los últimos. Veremos mucho más.

La base de Plusminus, de Vibia, es una cinta textil especialmente desarrollada que proporciona soporte y conductividad. Las luminarias se fijan a ella con un sistema de click. El usuario puede agregarlas o quitarlas según el efecto deseado gracias a una herramienta que lleva el kit personalizado en función del pedido.

 

N

Nuevos materiales

A los cueros vegetales les auguramos un deslumbrante futuro. Por ejemplo a Piñatex. Hecho a base de fibra de hoja de piña y desarrollado por la española Carmen Hijosa, que lo comercializa desde 2018 (Nike lo utiliza en algunas de sus zapatillas), o a la gama Volar Bio, de la firma Ultrafabrics, que, además de ganar el premio PETA’s Vegan Homeware Award en 2020, es de lo más resistente. Está compuesta en un 29% de pulpa de madera y maíz. Otros con muy buenas perspectivas: el corkcrete o cemento mezclado con corcho, más ligero y sostenible; y el micelium, un material desarrollado a partir de hongos que se usa como aislante, tejido (Adidas en este caso) o para hacer lámparas (Sebastian Cox). El restaurante Silo de Londres está amueblado con piezas hechas con él. 

Volar bio es una alternativa al cuero animal producida por la empresa japonesa Ultrafabrics. Ante la demanda del público acab de lanzar una nueva colección con seis colores más. Está específicamente pensada para muebles y superficies con mucho tránsito pues tiene una gran resistencia a los agentes abrasivos. 

 

P

Piezas multifuncionales

Silla, butaca, confidente y orejero, para comer, para recibir o para echar una siesta... Todo eso es en una misma pieza la Kite de Nendo para Stellar Works, una maravilla de extrema simpleza. De eso se trata, de que una misma cosa haga la función de varias sin parafernalias ni alharacas. IKEA, reina de los espacios pequeños, donde esta característica es imprescindible, tiene mesitas-puf-almacenaje o lámparas-altavoz por citar unas pocas. Aunque lo verdaderamente multitasking a implementar en una casa y que cada vez veremos más son elementos hechos a medida como una escalera que aloja los armarios de cocina en su hueco (Buj+Colon Arquitectos en un apartamento madrileño) o las mesas, bancos y tablas de planchar que surgen de las paredes del proyecto Susaloon de Elii Architects, también en la capital española.

El japonés Nendo ha diseñado para la china Stellar Works la butaca Kite, especialmente pensada para espacios pequeños y estrechos. Dos estructuras a elegir y dos alturas de respaldo configurable independientes del asiento, para cambiarlo a placer. 

 

Plantas por doquier

El futuro no es negro, es verde. Queremos convivir de manera estrecha con la madre naturaleza, aunque sea en forma de maceta. Google Analytics confirma que todas las semanas, entre las búsquedas más populares muchas son sobre plantas (el tipo cambia según las modas). El reciente confinamiento aún ha acrecentado más este interés. Se multiplican las formas de meter clorofila en casa fuera de lo tradicional y en formatos que requieren pocos cuidados y de gran impacto visual: kokedamas, terrarios de cristal, bromelias o tillandsias (que no necesitan tierra y permiten ser colocadas en recipientes espectaculares como los de Carolijn Slotje)... Dentro van a estar muy presentes, pero fuera también, y no nos referimos a los jardines. El edificio Bosco Verticale de Stefano Boeri en Milán ha sido un hito de la arquitectura moderna, y el nuevo proyecto 1000 Trees de Thomas Heatherwick, al que le acaban de quitar los andamios como quien dice, es un auténtico vergel en el centro de Shanghái.

Las kokedamas -como esta composición de Alblanc Atelier-, con una bola de musgo en vez de maceta, son ahora tendencia junto a la plantas aéreas, que no necesitan tierra y resultan muy estéticas (y muy resistentes). Los terrarios cerrados de cristal son otra buena opción para meter verde que necesita pocos cuidados.

 

Plus de movilidad

Son la versión hi-tech de la palmatoria con la vela. Con una perspectiva doméstica mutante, en la que los espacios cambian de uso y se diluyen las barreras entre dentro y fuera, las luces sin cables han llegado para quedarse, bien de energía solar (lo más sensato en un país como el nuestro) o con batería recargable a través de un pequeño y prácticamente invisible USB, que afea mucho menos que un hilo sus hechuras. La mayoría de luminarias de exterior ya son así; no hay firma especializada que no haya sacado un formato inalámbrico al mercado. Marset fue una de las pioneras en 2014 con su aclamada FollowMe, de Inma Bermúdez, que es uno de sus bestsellers, y recientemente ha adaptado piezas existentes como la Ginger de sobremesa con tecnología móvil. En las interiores, a muchos modelos nuevos se suman iconos como la Cestita de Miguel Milá, o la Flowerpot y la Pantop, ambas de Verner Panton. Gople, de Artemide, asegura hasta 32 horas de luz independiente. Temblad enchufes.

Con una batería de ion litio recargable, la versión portátil de la lámpara Ginger que Joan Gaspar diseñara en 2016 para Marset permite iluminar con total libertad un espacio de manera autónoma, sin necesidad de cables. De este modo la Ginger se convierte en una colección polivalente, con un modelo para cada necesidad lumínica y estética. 

 

R

Reciclaje

De nuevo, aquí la revolución la protagonizan los materiales. Lo primero que nos viene a la cabeza sin duda es el PET, ese plástico procedente de las botellas. Decenas de firmas de diseño lo han incorporado en sus producciones. La pionera fue Emeco para su silla Navy en la que usaba ciento y pico botellas de Coca-Cola, pero ahora su uso se ha generalizado y lo encontrarás por ejemplo en colecciones de outdoor de Vondom, en telas de Güell Lamadrid o en las alfombras de su colección Recikla, hechas con fibra ECONYL®, un nailon reciclado de desechos arrojados al mar, como redes de pescadores o envases. De ahí a soluciones más imaginativas y minoritarias como la de la alemana Kaffeeform, que emplea los posos de café de locales berlineses para fabricar tazas de... ¡café! Y, por supuesto, el momento anticuario, mercadillo o Wallapop, tan popular en este mundillo, que no decrece su actividad, sino todo lo contrario. Comprar antigüedades, vintage o segunda mano es reciclar. IKEA o Artek (que fue la primera con su Artek 2nd Cycle) ofrecen de hecho en sus tiendas una segunda vida a piezas de sus marcas.

La silla Duna O2 Eco, de Lievore Altherr Molina para Arper (2018) está fabricada en un 80% con plástico posindustrial reciclado. Tiene el certificado Greenguard Gold.

 

S

Sofás modulares

En vez de mantenerse firme e inamovible, cada vez más el rey de los asientos, el sofá, ofrece formatos cambiantes, que pueden crecer o decrecer a placer con el añadido de módulos. La modularidad no es nueva, pero ahora se retoma con fuerza. Apareció en los años sesenta y fue a más en los setenta. Verner Panton diseñó su Cloverleaf en 1969 (recién reeditado en versión outdoor) o el increíble DS 600, de De Sede (que ya tiene 45 años). La editora suiza, que ve que queda nicho de mercado, acaba de alumbrar en esta línea el DS 707 con Philippe Malouin, como Andreu World con su Dado, de Alfredo Häberli, o Roche Bobois y su Preface, recién salido del horno, obra de su propio estudio de diseño.

El Cloverleaf, de Verner Panton, es sin duda uno de los sofás modulares más míticos a pesar de que el cada hueco admita a solo una persona complica el uso doméstico. Pero todas las editoras, hasta las más reacias, han lanzado modelos de estas características.

 

T

Tejidos antivirus

Otra consecuencia de la pandemia es levantar barreras contra ella en casa tirando de investigación. Gancedo, la editora textil española con 75 años a sus espaldas, comenzó a incorporar en alguna de sus colecciones en 2020 la tecnología propia BioBlock convirtiendo sus tejidos en ignífugos y con protección permanente gracias a un tratamiento de productos biocidas que inhiben el crecimiento de virus, bacterias y microorganismos. Y varias marcas han lanzado pinturas fotocatalíticas. Una de ellas, la sevillana Graphenstone, manteniendo el sello eco y sin componentes nocivos. La única pintura en el mundo que ha conseguido aunar en su base de formulación  la cal y nanomateriales grafénicos.

IKEA ofrece unas cortinas, las Gunrid, que eliminan los elementos contaminantes del aire. La tecnología de las cortinas Gunrid de Ikea consiste en un recubrimiento fotocatalizador a base de minerales sobre la tela que se activa con la luz del día y elimina los elementos contaminantes del aire. Además está hecha de botellas PET recicladas.

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