Issey Miyake rediseña sus fragancias icónicas con un diseño de espíritu nómada

Los perfumes incluyen un extra nunca antes visto en la industria del perfume: un tapón que contiene los aromas para llevarlos de viaje, en el bolso o en el coche y permite dejar el frasco de cristal en casa.

Corría el año 1992 cuando España organizó con éxito unos Juegos Olímpicos y una Exposición Internacional y llevó el tren de alta velocidad de Madrid a Sevilla. Fue el gran momento de las top models y Claudia Schiffer, Linda Evangelista y Naomi Campbell desfilaron en lo que entonces era (todavía) la madrileña Pasarela Cibeles. Ese mismo año, en un mercado dominado por la opulencia y el lujo ostentoso, Issey Miyake sorprendió al mundo con una fragancia basada en el aroma del agua en la piel de la mujer. Lanzó L’Eau d’Issey, su primer perfume, con una arquitectura refinada, un espíritu sencillo e innovador y sutiles facetas cuya fragancia hoy se ha convertido en un icono atemporal, ya que ha trascendido más allá de las modas.

La fragancia, creada por el perfumista Jacques Cavallier, narra una historia sobre la frescura, tanto acuática como vegetal, gracias al loto, con su humedad y aroma delicado, combinado con la fresia. Después desvela su corazón floral, lleno de peonia y lirio blanco. Para despertar la curiosidad, añade un toque de clavel picante. Finalmente, lleva a un camino suave y misterioso, infundido con madera y Osmanthus.

Para diseñar su frasco, Issey Miyake llamó a dos diseñadores con un talento ecléctico: Alain de Mourgues y Fabien Baron. Ambos crearon la escultura y arquitectura de L’Eau d’Issey: algo redondo, cónico, una silueta esbelta como una línea vertical. Así nació su frasco sorprendente: una forma de cono en vidrio esmerilado, un tapón de metal coronado por una esfera, en consonancia poética con la forma de la luna que reposa sobre la torre Eiffel.

Dos años después, el diseñador conceptual Miyake y Cavallier volvieron a dar en el clavo con un 'eau de toilette' para hombre que es pura ligereza, levedad acuosa y minimalismo. No hay una fragancia más zen que esta. Huele a yuzu (fruta cítrica asiática), a maderas, a hierbas y cítricos, ozono y a transparencia.

L' Eeau D' Issey

L' Eeau D' Issey

Esta temporada y tras cuatro años de trabajo con los equipos de Shiseido, Issey Miyake invita a redescubrir sus icónicas fragancias y las presenta en un nuevo frasco con un diseño dos en uno. Cuando se abre el tapón de sus perfumes icónicos, este queda listo para partir en un frasco ligero, irrompible e independiente. Un formato mini de 20 ml de uso nómada, perfecto para llevar al gimnasio, de escapada de fin de semana… Mientras, el distintivo frasco de cristal se deja en casa para reencontrarse con su tapón cuando éste regrese del viaje.

Boceto de perfume de Miyake

Boceto de perfume de Miyake

El rediseño de las fragancias L'Eau de Issey (103 €) y L'Eau de Issey Pour Homme (86 €) se ha denominado IGO que en inglés significa 'me voy' (I go) y en japonés 'después'.El resultado es un novedoso concepto que sugiere futuro.

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