Georgia O’Keeffe (1887-1986) pasó su primer verano en Nuevo México en 1929, y allí encontró su lugar en el mundo. Halló una construcción de adobe abandonada y en ruinas en lo alto de una colina, junto al pueblo de Abiquiu, al norte de Santa Fe. Le entró por los ojos como un flechazo hasta que pudo adquirirla en 1945 y mudarse definitivamente a ella en 1949 desde Nueva York. En este paisaje árido y monumental Georgia renace como artista, hasta adquirir la categoría de icono. Se envuelve en un halo de llanera solitaria absorbida por el escenario: "He pintado tanto este paisaje, que ya es mío".

Pasea, se adentra en las montañas, y pinta lo que ve y siente hasta el final de sus días. Cuando le preguntaron en un documental en los años ochenta si seguía paseando a su avanzada edad por aquellos barrancos, ella contestó: "¿No lo harías tú? ¿No los recorrerías tú si vivieses aquí?". Abiquiu House, convertida actualmente en monumento, es una casa de estilo tradicional de Nuevo México, con vigas vistas y un patio central con estancias a su alrededor. Toda la casa evidencia el amor de O’Keeffe por la naturaleza y su pasión por recolectar rocas, cráneos de vacas y toros, y otros tesoros del desierto que terminaban formando parte de la sencilla decoración y que luego eran objeto de su pintura.

 

"Rellenar el espacio de modo hermoso. Eso es lo que el arte significa para mi"

Feminista y abstracta

Autora de pinturas de sensuales flores, rascacielos de Nueva York y paisajes de Nuevo México, Georgia O’Keeffe ha sido reconocida como la "madre del modernismo americano", un título que ella rechazó pues renegaba del término "mujer artista". "Los hombres me consideran la mejor pintora, pero yo creo que soy uno de los mejores pintores", decía. En cuanto a su acercamiento a la pintura, cuenta en su libro Some Memories of Drawings (1976): "Una colina o un árbol no pueden hacer una buena pintura solo porque son una colina o un árbol. Son líneas y colores juntos para que digan algo. Para mí esa es la base de la pintura.

La abstracción es a menudo la forma más definida para lo que me es intangible, algo que solo puedo aclarar en la pintura". Su mezcla de arte indígena americano, modernismo, arte abstracto, art decó y surrealismo revela un espíritu alérgico a las barreras que nunca aceptó que nadie le dijera lo que tenía que hacer en su vida y en su obra.

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Vista del paisaje que rodea la casa Abiquiu

Casa Abiquiu

Exterior

Patio de la casa

Detalle del patio

Jardín

Vista de las astas decorativas del patio

Salita

Sala de estar

Estudio

Comedor

Chimenea del comedor