Comenta Georg Kayserque, desde que conociera el lugar hace diez años a raíz de asistir a una boda, se ha sentido atraído por la Puglia –la región que ocupa el "tacón" de la bota italiana"–  y ha sido su sueño realizar un proyecto allí. "Me encantan los pequeños pueblos, donde la vida transcurre muy lenta y relajada. Además hay un montón de edificios vacíos, esperando a ser reformados".

Finalmente ha logrado cumplir ese sueño colaborando con Alessandro Venneri, natural de allí pero con domicilio actual en Barcelona, donde Georg tiene su estudio. Juntos han rehabilitado un antiguo palazzo en el pueblo de Neviano (Nianu en el dialecto local). El proyecto es el primero de una serie de alojamientos de vacaciones ubicados en casas cuidadosamente restauradas con el que se quiere potenciar el turismo sostenible en esta región poco conocida de Italia. 

Palazzo Nianu es un ejemplo de cómo se puede hacer algo muy simple y no caro, cuidando bien los pocos materiales elegidos, que encima son materiales con que la gente suele estar acostumbrada trabajar, como por ejemplo el cocciopesto en el suelo, una técnica tradicional de hacer los suelos.

La intención fue restaurar el edificio preservando al máximo la pátina original de las paredes y los techos. Insertaron nuevas aperturas de ventana, como por ejemplo la ventana grande en el comedor para que entrase más luz y tener una mejor conexión con el exterior. Con las salas en diferentes niveles crearon así muchos ejes visuales que conectan las diferentes salas con las terrazas.

El mejor descubrimiento al visitar la casa por primera vez fueron las espectaculares vistas que la terraza ofrece del pueblo –con la iglesia en primer término– y el paisaje, ya que Neviano está encima de una pequeña colina. Allí crearon diversos espacios, incluyendo una pequeña piscina con vistas a la cúpula de la iglesia.

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Carlo Romano

La iglesia de San Miguel Arcángel de Neviano domina las vistas desde la terraza. Hamaca Kardis, de Sklum.

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Carlo Romano

La entrada da acceso a un vestíbulo abovedado con columnas. La casa es todo un ejemplo de cómo se puede hacer algo muy simple y no caro, cuidando bien los pocos materiales elegidos.

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Carlo Romano

La mesa del comedor de mármol travertino es un diseño de los autores fabricado localmente. Las sillas son vintage, y las lámparas de suspensión las ha realizado a mano un artesano de Gallipoli a partir de cestas para pescar adaptadas como pantallas.
 

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Carlo Romano

Los suelos se realizaron con la técnica de cocciopesto, un material de revestimiento cerámico, impermeable y muy resistente que data de la época de la antigua Roma.

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Carlo Romano

En la sala de lectura, aplique de pared Accent & Cravache, diseño de PaulinePlusLuis para Serax. Mesilla redonda, de metal envejecido, de Zara Home.

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Carlo Romano

Aplique Marge, perteneciente a la colección Islas de Tonia Fuster.

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Carlo Romano

Espejos vintage procedentes de una tienda en Gallipoli.

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Carlo Romano

Los autores realizaron las griferías de la cocina y los baños en colaboración con el instalador de la obra. "¡Fue todo un drama italiano hasta que aceptaron el encargo!", reconoce Georg Kayser.

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Carlo Romano

En la terraza, la mesa de comedor es un diseño de los autores fabricado localmente. Sillas de director plegables Ridley, de Sklum. Lámpara de suspensión Nus, de Tonia Fuster.