Ya puedes tener en casa una silla inspirada en Shakespeare

Bob Wilson pone a la venta, por tiempo limitado, piezas de mobiliario escénico de su versión de "MáquinaHamlet" de Heiner Müller. El anuncio lo hizo público el director de escena estadounidense en su cuenta de Instagram, coincidiendo con la emisión en internet de la obra puesta en pie por el teatro Thalia de Hamburgo

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Hamletmachine table

Entre los elementos escenográficos puestos a la venta figuran sillas y dibujos de «MáquinaHamlet», la obra más conocida del autor alemán Heiner Müller.

Durante estas semanas de pandemia, el director de escena estadounidense Bob Wilson ha ido ofreciendo en su web la posibilidad de presenciar de forma gratuita y por tiempo limitado algunos de sus montajes escénicos. El pasado 1 de mayo, el teatro Thalia de Hamburgo ofreció, en alemán, Die Hamletmaschine [MáquinaHamlet]. Coincidiendo con esta ocasión, el polifacético artista anunció en su cuenta de instagram que ponía a la venta, por tiempo limitado, algunos de los elementos escenográficos de dicha obra, como las sillas y los dibujos que pueden verse en las paredes.

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Silla "MáquinaHamlet"

MáquinaHamlet es el texto fundamental del autor alemán (de la antigua República Democrática Alemana) Heiner Müller y de la que Wilson estrenó su primera versión en 1986, en la Universidad de Nueva York (NYU, como es conocida por sus siglas en inglés). La obra sigue formando parte del repertorio vigente de Wilson. De hecho, la versión en italiano se estrenó en julio de 2017 y se ha estado representando en el país transalpino hasta octubre de 2018.

Las sillas son uno de los elementos sobre los que Wilson más ha profundizado en su diseño. El modelo de silla para MáquinaHamlet fue producido por la empresa francesa XO Design. Pero son muchos más modelos los que ha diseñado y creado,  además de ser un gran coleccionista, propietario, según comentó en una entrevista a The New York Times en 2011, de unas ochocientas o mil piezas.

«Las sillas que yo he diseñado son más bien como esculturas y siempre las he dado nombre –explicó en 2012 a Arc Space–: la silla Reina Victoria, la silla Josef Stalin, la silla colgante Sigmund Freud, la silla Marguerite Duras… La silla Marie Curie, hecha con finas varillas de acero, incluye una cinta de audio con un extracto de los diarios de la científica. En cierto sentido, son como visiones poéticas de personalidades de nuestro tiempo, a la manera en que los antiguos griegos hacían esculturas de los dioses».

Rudolf Hess Beach Chairs

Tumbonas de playa "Rudolf Hess"

Las tumbonas de playa Rudolf Hess fueron diseñadas en 1979 para la obra Death, Destruction & Detroit y se realizaron en acero con niquelado electrolítico. Forman parte de la colección del Centro Walker de Arte de Mineápolis.

Stalin Chairs

Sillones "Stalin"

Los sillones Stalin forman parte de la colección del Museo de Arte de la Escuela de Diseño de Rhode Island (RISD, según sus siglas en inglés), en Providence. Los sillones están hechos de plomo sobre fibra de vidrio y se emplearon en una de las primeras obras de Wilson, la ópera de doce horas de duración La vida y época de Josef Stalin, estrenada en 1973, y que unía buena parte de sus obras silentes realizadas hasta entonces.

Silla A Letter for Queen Victoria

Silla "Reina Victoria"

La silla Reina Victoria fue creada en 1974 para la obra A Letter for Queen Victoria, ópera en cuatro actos con música del fallecido compositor Alan Lloyd. Fue la primera obra de Wilson que contaba con texto.

Bob Wilson Kartell

Silla eléctrica "Kartell"

En 2011, coincidiendo con su septuagésimo cumpleaños, Bob Wilson recibió una propuesta de colaboración con la fábrica italiana de mobiliario de diseño Kartell. La propuesta se concretó en la creación por parte del estadounidense de una serie de siete sillas escultóricas, bautizada 7 electric chairs… as you like it. El título se basa tanto en la comedia de William Shakespeare Como gustéis [As you like it, en inglés] y el célebre monologo del personaje de Jaques/Jaime que habla de las siete edades del hombre (acto II, escena VII), como en las siete décadas de Wilson. Cada una de las sillas tiene dimensiones parecidas pero formas diferentes y están hechas de policarbonato transparente, el material característico del fabricante italiano, con una luz blanca de neón insertada en su estructura.

Las sillas se expusieron en el vestíbulo Arturo Toscanini del teatro de La Scala de Milán, con ocasión del estreno mundial, en septiembre de 2011, de la versión de Wilson de la ópera de Monteverdi El regreso de Ulises a la patria que tuvo lugar en el recinto milanés.

Silla Parzival

Silla "Perceval y su sombra"

La silla Perceval y su sombra era en la que se sentaba el actor autista Christopher Knowles en la obra Parzival: On the Other Side of the Lake, estrenada en 1987. Se hizo una edición de quince unidades, en abedul blanqueado y lacado en negro, una de las cuales se conserva en el Instituto de Arte de Chicago.

Bob Wilson 2011 Lucie Jansch

Una fotografía del director de escena estadounidense fechada en 2011.

En las artes escénicas del siglo XX (que se prolonga hasta la actualidad) hay un nombre que brilla por encima de todos… porque lo cambió absolutamente todo. Bob Wilson (Waco, Texas, 1941) logró que la gente fuera a ver sus espectáculos de teatro casi sin importar quién fuera el autor del texto dramático, o que la gente fuera a ver sus montajes operísticos sin saber siquiera el nombre del compositor. Eso es posible porque en sus montajes él es el responsable de todo: iluminación, escenografía, diseño de atrezzo, vestuario, maquillaje, ritmo, selección musical… Iluminadores y figurinistas hacen, exactamente, lo que él quiere. ¡Hasta los actores y actrices pierden su personalidad! para servir exclusivamente a la de Wilson: ni Ángela Molina es Ángela Molina (La dama del mar, de Ibsen, 2008), ni Emma Suárez es Emma Suárez (Proserpina. Perséfone, Festival de Teatro Clásico de Mérida, 2004), ni siquiera Willem Dafoe es Willem Dafoe (Vida y muerte de Marina Abramović o The Old Woman, Festival Internacional de Mánchester, 2011 y 2013, respectivamente), ni Mikhail Baryshnikov es Baryshnikov (The Old Woman o Letter to a Man, Festival de los Dos Mundos, de Spoleto, 2015). Llevando al extremo la afirmación, sus papeles podrían haberse intercambiado, porque lo que Wilson quiere de ellos es que se conviertan en médiums estáticos y ceremoniales de su genialidad, de su devoción por la estética japonesa del teatro noh.

A la manera wagneriana de Gesamtkunstwerk [obra de arte total], el teatro de Wilson lo abarca todo, incluidos los muebles y las piezas escultóricas de Wilson que «aparecen en el escenario como un elemento clave y son concebidos como “intérpretes” en igualdad de condiciones con los actores». Y como tales elementos artísticos se han expuesto en galerías, museos y colecciones privadas en todo el mundo, como el MoCA de Los Ángeles, el Walker Art Center de Mineápolis o el Centro Pompidou de París.

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