Nacido en Helsinki, Finlandia, el 21 de julio de 1932, Eero Aarnio es uno de los grandes innovadores del diseño moderno de muebles y sólo le quedan 9 años para cumplir un siglo de vida, de los cuales, hasta ahora, sesenta han estado dedicados al diseño. 

Antes de estudiar en la Universidad de Artes Industriales de Helsinki (actual Universidad Aalto), entre 1954 y 1957, cuando iba al colegio, ya se pasaba las horas dibujando. Su primera venta fue un dibujo a su profesora de primaria, por 5 marcos, que entonces equivalían a una entrada de cine. Toda una fortuna. Más tarde, se pasó al Meccano: "Era fascinante, porque se podía construir casi cualquier cosa con él. Con todas las piezas diferentes que tenía con agujeros y los tornillos, tuercas, pernos, ruedas y engranajes, no es de extrañar que un niño pudiera crear algo con él y entretenerse cuando no había dinero para juguetes". Y de ahí, pasó a experimentar con el modelado. Su primera forma sintética fue un pingüino que estuvo colocado, durante años, encima de la chimenea de su casa como un adorno decorativo más.

El diseñador  en los sesenta, cuando fundó su propio estudio.

Hijo de un pintor de casas y de una ayudante de zapatero, la creatividad no le vino por ahí, pero es curioso que tanto él como sus hermanos se hayan dedicado de una forma u otra a las artes. Jalmari Aarnio era muy buen acuarelista y trabajó como diseñador gráfico en una editorial, y Risto, el mayor, era cartógrafo. Lo que sí parece que aprendió de su familia fue el valor de lo hecho a mano.

 

Eeero Aarinen fue uno de los mayores exponentes del Space Age

Dibujo, construcción y modelado. Durante los años de la II Guerra Mundial, Eero contaba 10 años, y sólo estaba interesado en tallar aviones de los troncos de abedul que se usaban para la leña. Después de la guerra, el entusiasmo por crear aviones de guerra y barcos de guerra en miniatura se desvaneció, y por primera vez entró en escena el automóvil, un Saab sueco. "Para mí, el elegante perfil del Saab representaba el futuro del diseño automovilístico y me inspiró para volver a esculpir un modelo en miniatura".  Aunque su interés por las miniaturas y los coches terminó en esa época, el germen del diseño ya había brotado en él. A pesar de la diferencia de edad con sus hermanos mayores, Risto y Jalmio (que le sacaban 20 y 10 años respectivamente), el joven Arnio ya tenía capacidad suficiente para observar los diseños de forma muy crítica, y analizar los aspectos prácticos de las cosas, ya sea un coche, una silla o un tronco de madera.

 

El gato Kisu, una de sus creaciones más recientes, de 2020.

 

Después de 1945, nuevos tipos de plástico se promovieron para uso doméstico, y los arquitectos y diseñadores industriales empezaron a utilizar el plástico como material para crear formas futuristas. Eero fue uno de ellos. Tras terminar sus estudios, en la década de 1960, experimentó con este material sirviéndose de colores vivos y formas orgánicas, rompiendo con las convenciones del diseño tradicional. Durante esa época, Eero entró como aprendiz en el estudio del arquitecto Heikki Sysimetsä. Más tarde resultó ser uno de esos momentos decisivos en la vida, porque allí le animaron a que estudiara  arquitectura de interiores. Siguiendo el consejo, Eero obtuvo la máxima calificación en la prueba de acceso al Instituto de Artes Industriales del Ateneum de Helsinki. Durante sus estudios, Eero trabajó para dos diseñadores finlandeses de renombre, Ilmari Tapiovaara y Antti Nurmesniemi. De ellos, aprendió sobre todo disciplina y a respetar los plazos. 

Eero Aarnio a finales de los sesenta, sentado en una Pastil Chair, que como verán, flota en el agua.

Tras graduarse, solicitó trabajo como diseñador en la fábrica de muebles Asko de Lahti, al sur de Finlandia. Después de casi dos años, Eero decidió seguir su carrera como autónomo y regresó a Helsinki, donde fundó su estudio en 1962. A lo largo de la década, ideó 3 modelos de silla que pasarían a la historiaBall Chair (1963), Pastil (1968) y Bubble (1968), que reflejan la cultura y el espíritu pop de su época. 

Las sillas de Aarnio han sido un reclamo constante en portadas de discos, revistas y hasta películas.

 

Creador de algunas de las sillas más icónicas del s.XX

Estamos de celebración doble, porque precisamente este año la Ball Chair cumple sesenta años, aunque hizo su debut oficial en la Feria del Mueble de Colonia en 1966. Fabricada en fibra de vidrio y con el interior tapizado en 12 colores a elegir, la silla es uno de los clásicos más famosos y queridos del diseño finlandés y supuso la fama internacional e instantánea para Aarnio. A día de hoy, se encuentra en las colecciones de museos de diseño de todo el mundo (como el Victoria and Albert Museum de Londres, el MoMA de Nueva York y el Vitra Design Museum) y ha co-protagonizado varias películas (seguro que se acuerdan de ella en La Naranja Mecánica), vídeos musicales y portadas de revistas. Si piensan en el Space Age, seguro que les viene esta silla a la cabeza. O la Cognac Chair, una modificación de la anterior, que se lanzó originalmente como Sirius.

Espíritu 'Sixties': La actriz y cantante Françoise Hardy con la Ball Chair.
Ball Chair, uno de sus diseños más famosos, que este año cumple sesenta años.

Y qué decir de la Bubble, otro icono. "Después de hacer la Ball Chair, quise que la luz entrara en su interior y entonces se me ocurrió la idea de una bola transparente aislada acústicamente y que flotara en el espacio, como una pompa de jabón". No había pedestal transparente que convenciera al diseñador, así que decidió colgarla del techo con una cadena de acero inoxidable. Bubble sigue siendo la pieza favorita de Eero, con los cojines plateados originales. En el 67, arrasó con otro modelo, la Pastil Chair en poliestireno, una silla ergonómica que en 1968 recibió el American Industrial Award y el premio  ADI (Associazione per il Disegno Industriale) por su forma cómoda y estética única. 

 

La silla Bubble y la mesa auxiliar Parabel en el estudio de Aarnio.
Pastil Chair es según los entendidas, una de las sillas ergonómicas más cómodas que se han diseñado.

Tras mudarse a Alemania a finales de los setenta, donde diseñó la silla-objeto Pony, volvió a Finlandia, esta vez a Tapiola, y de ahí, a Veikkola, a una casa diseñada por Eero, donde trasladó su estudio.

En los noventa experimentó con diseño de luminarias y en 2005, el mundo se volvió loco con su Puppy. En los años siguientes, se han sucedido galardones y exposiciones de su trabajo, mientras él sigue a los suyo, que es inventar: la mesita auxiliar Parabel, la silla Stoneage o el gato KISU son algunas de sus creaciones en solitarios, aunque también colabora con marcas como Vondom creando muebles de todo tipo. Parece que tiene cuerda (aún) y para rato. 

Exposición sobre Aarnio en el Museo Nacional de Disen~o de Estocolmo.