La mayor parte de la información que recibimos del mundo que nos rodea nos llega a través de los ojos. Por eso, la luz es mucho más que un requisito para la percepción de nuestro entorno: a través de su intensidad, distribución y propiedades crea condiciones específicas que influyen en cómo percibimos el espacio y qué emociones nos genera. Así es como se crean atmósferas trabajando con iluminación. 

1. El gran referente

La famosa cita de Le Corbusier "la arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz" se aplica tanto a los interiores como a los exteriores. La iluminación es responsable de la percepción del volumen de las cosas, de su textura o su proximidad. Nuestra visión, además, es extremadamente sensible a ella: podemos ver con claridad bajo los escasos 0,25 lux de una noche de luna llena o los más de 120.000 lux de un día soleado. La percepción de los materiales bajo la luz incluso puede desatar sensaciones del resto de sentidos: podemos imaginar el tacto de un objeto o su sonido al golpearlo.

2. Capilla de la luz

La Iglesia de la Luz en Osaka, Japón, es un diseño del arquitecto Tadao Ando, quien propuso dotar a la luz natural de todo el poder para que esta fuese la responsable de la construcción de la experiencia interior. Un vacío modulado por la luz y las texturas, pero desprovisto de símbolos u objetos de culto, con excepción de una abstracción de la cruz cristiana, también presente a través de la luz. 

 

Iglesia de la luz de Tadao Ando

Iglesia de la luz de Tadao Ando.

Tadao Ando Architecture.

 

3. El brillo de la creatividad

El Instituto Salk en California, de Louis Khan, fue uno de los primeros edificios diseñados con conceptos de neurociencia aplicados a la arquitectura. Khan utilizó la iluminación, entre otros parámetros, para crear ambientes de trabajo de alta productividad en los laboratorios y alta creatividad en los despachos de los investigadores que ocupaban el edificio. Fue un punto de inflexión en el campo de la arquitectura.

4. Relación simbiótica

Arquitectura y luz llevan siglos conviviendo en una relación simbiótica permanente. La una sin la otra se traduce en una experiencia plana, falta de significado y capacidad de emocionar. Precisamente este concepto, el de emocionar, es el que busca cualquier escena de iluminación; la luz es capaz de estimular, calmar, activar o relajar un organismo. Tanto desde la perspectiva biológica como la experiencial, a través de ella podemos crear hermosas vivencias.

5. Estimular el intelecto...

Por obvio que parezca, no podemos comenzar por un concepto diferente que el de la intensidad de luz. Se mide en lux y, en altos índices, tiene un efecto de estimulación cerebral y física, activando nuestras conexiones neuronales por un lado y nuestra fuerza muscular y reflejos por otro. Las escenas de alta intensidad lumínica son ideales en espacios de trabajo, cultura o elevada relación social.

6. ...o preparar el descanso

En contrapartida, las bajas intensidades de luz, especialmente combinadas con temperaturas de color cálidas de unos 3.500 ºK, tienen un efecto desactivador, tanto a nivel neuronal como físico. La luz tenue y cálida es interpretada por nuestro organismo como el momento previo al descanso nocturno. Estas escenas se utilizan en comedores de restaurantes, zonas chill out o en los dormitorios.

7. Luz blanca o azul

Según el tipo de luz que reciben nuestros ojos se puede llegar a afectar el humor, la atención y el rendimiento cognitivo. En este sentido, una atmósfera de luz predominantemente blanca o azul (temperaturas de color de 4.000 ºK a 5.000 ºK) incrementa el estado de alerta y el rendimiento de la memoria, siendo ideal para espacios de trabajo.

 

DLab Palacete 14

La luz natural entra en esta oficina reformada.

Germán Saiz

8. Ritmos circadianos

Las tres últimas claves que hemos visto responden a un concepto mucho más amplio y poderoso: los biorritmos o ritmos circadianos. Nuestro reloj biológico nos prepara para determinadas actividades como el esfuerzo, el estudio o el descanso en función del momento del día, y lo hace a través de los matices de luz percibidos.

9. "Democracia" lumínica

Para trabajar el énfasis en los espacios podemos utilizar el contraste. Un bajo contraste es más "democrático": todos los objetos de la escena tienen la misma importancia; pueden estar muy iluminados o poco iluminados, pero ninguno destaca sobre el resto. Esta atmósfera es ideal tanto para espacios de trabajo como cocinas.

10. Contraste de pareceres

Una escena de alto contraste destaca elementos como paredes, techos, mobiliario o decoración. La estrategia es sencilla: montar la escena de manera que todo lo que rodea el elemento a destacar esté menos iluminado. Estas atmósferas son muy útiles para dirigir la circulación y atención de las personas hacia lugares u objetos concretos.

11. Dirigir la atención

Enfatizar zonas u objetos capta la atención de nuestro cerebro; tenemos el instinto de observar y dirigirnos hacia aquello que destaca. Determinar una zona más iluminada al fondo de una sala o de un pasillo hará que las personas se aglutinen de forma espontánea a su alrededor, pasando desapercibidos el resto de elementos de la escena.

Espacio diseñado por el estudio BETA.Ø

Espacio diseñado por el estudio BETA.Ø.

BETA.Ø

12. Estimulación visual alta

Aunque cada persona es diferente, los estudios demuestran una reacción similar generalizada frente a la estimulación visual en relación a la iluminación de los espacios. Una alta estimulación visual, con marcados contrastes, texturas y tonalidades, provoca en el usuario un incremento en el disfrute y la interacción con otras personas.

13. ¿Qué es la estimulación visual?

La iluminación no es más que el medio para percibir el entorno y matizar sus características intrínsecas. En este sentido, los entornos complejos son aquellos llenos de objetos, geometrías o decoración asimétricos, incluso aleatorios. Por el contrario, los entornos sencillos, simétricos, convencionales u organizados son de baja estimulación visual. 

14. Desconexión productiva

Una atmosfera de estimulación visual baja ayuda a los usuarios a lograr estados emocionales de contención, confort, concentración y relajación. Estas atmósferas no necesariamente han de ser para lugares de baja productividad: en ocasiones es necesaria una desconexión del trabajo de unos minutos que favorezca una óptima restauración cerebral y un retorno al trabajo en perfectas condiciones.

15. Máximo potencial

Piensa en la iluminación de un quirófano: de 3.000 a 8.000 lux de luz homogénea y mayoritariamente blanca (4.000 ºK), incluso algo azulada (4.500 ºK) sobre la mesa de operaciones; eso es luz de alto rendimiento. Es la réplica de la luz natural característica entre las 9 y las 11 de la mañana, cuando nuestros biorritmos llevan nuestras capacidades cognitivas a su máximo potencial.

16. Música para los ojos

Los grados de brillo y contraste actúan de forma muy similar a la música ambiental: afectan al rendimiento de las tareas que realizamos bajo esa iluminación, influyen en el estado de ánimo y el comportamiento, y tienen un impacto significativo en los niveles de contención y disfrute de las personas. La luz ambiente es aquella que es suficiente para realizar las actividades propias del lugar, con cierto carácter, pero anteponiendo la funcionalidad a la estética. 

 

Instituto Salk, de Louis Khan

Instituto Salk de Estudios Biológicos, Louis Khan

Instituto Salk de Estudios Biológicos, Louis Khan

17. Tres patas del diseño con luz

Toda atmósfera de iluminación se construye a partir de tres parámetros de diseño: la luz ambiente, la luz activa o de trabajo y la sobreiluminación. La luz ambiente y la luz de trabajo ya las hemos comentado antes; la sobreiluminación consiste en incorporar interés visual a partir de la aplicación de la iluminación en el plano decorativo: focos, baños de pared, cornisas de luz etcétera.

18. Distribución y apertura

Para obtener una iluminación homogénea controlada hemos de combinar una disposición organizada con el ángulo de apertura de las luminarias. Aquellas con ángulos muy cerrados tenderán a crear espacios con elevados contrastes. Tanto si buscamos una atmósfera ambiente o de trabajo, lo natural es que en las paredes la intensidad de la iluminación decaiga sutilmente.

19. Añadir interés a la escena

La luz localizada proporciona una alta iluminación en áreas pequeñas, por lo que puede ser demasiado brillante, hasta llegar a incomodar, a menos que las superficies circundantes también estén iluminadas. En combinación con la iluminación general se la conoce como iluminación suplementaria y aporta interés a la escena.

 

Casa Alférez (2023), donde los espacios se configuran en medios niveles en torno a una doble altura, dando una sensación de catedral, con la luz entrando desde arriba.

Casa Alférez (2023) de Ludwig Godefroy.

RORY GARDINER

20. Capacidad de adaptación

Los reguladores electrónicos de intensidad permiten equilibrar la luz artificial con la natural y ahorrar energía. Los de Niessen están disponibles en versión giratoria o de pulsación, y son compatibles con cualquier fuente: halógenas y fluorescentes con transformador electromagnético o electrónico, además de lámparas LED.

21. Compensación emocional

Los sensores de detección del ritmo cardíaco, respiración, sudoración o presión arterial serán los próximos en llegar, permitiendo a nuestros hogares o espacios de trabajo crear ambientes de compensación emocional; nos activarán cuando sea necesario o nos relajarán si estamos tensos, y la iluminación tendrá mucho que decir.

22. Inspiración natural

La mejor manera de plantear cómo debería ser una escena de iluminación es a través de la observación de la luz natural como objeto de inspiración. Piensa en el momento del día ideal para un momento de relajación, de actividad física o romántico. El tipo de luz (ºK, lux e IRC) que acompaña a ese momento será un buen punto de partida.

23. Poder de relajación

Una escena de luz relajante, por ejemplo, se logrará creando una distribución no uniforme de la luz, centrándola especialmente en baños de pared y evitando iluminar directamente el centro del espacio, con intensidades de luz más bien bajas, de unos 200 o 300 lux, y temperatura de color cálida, de entre 3.000 y 3.500 ºK.

 

Lámpara PH 2/1 Limited Edition, de Poul Henningsen para Louis Poulsen

Lámpara PH 2/1 Limited Edition, de Poul Henningsen para Louis Poulsen.

Louis Poulsen

24. Acortar la privacidad

Si por el contrario lo que perseguimos es una escena que evoque la sensación de privacidad, buscaremos también una iluminación no uniforme y una reducción significativa de la intensidad en la zona de uso en contraste con una mayor intensidad en las zonas que rodeen el lugar donde se encuentre el usuario.

25. Luz biométrica

La iluminación tiene tantos parámetros de control e implementación que no caben en estas claves. Ahora que la tecnología parece que ha tocado techo en términos de intensidad, temperatura e IRC (Índice de Reproducción Cromática), la investigación y desarrollo se centran en parámetros de reducción de consumo y capacidad de adaptación de la iluminación. Actualmente es necesario un control técnico que programe, active y desactive la iluminación, pero pronto las escenas de luz cambiarán de forma automática y en perfecta sincronía con nuestras señales biométricas.

 

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