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Fachada exterior vivienda de piedra con balcones y porticones de madera

A las afueras de la localidad de Vilamitijana del Cantó, en la comarca del Alt Urgell y rodeada de naturaleza propia del Pirineo catalán, se encuentra esta antigua y sencilla masía catalogada.

Lateral de fachada con camino de piedra y fachada de piedra seca

La vivienda, de 200 m2 de superficie, ha sido totalmente reformada por el estudio Acabadomate, encargado de darle una segunda vida a una casa que, previa a la reforma, se encontraba en estado de abandono. 

Vista exterior de la vivienda en ambiente rural con camino de acceso de piedra

Si bien la propietaria de la vivienda hacía muchos años que no vivia en el pueblo, sus dos hijos han sido los artífices de llevar a cabo la reforma, de la mano con Acabadomate, y de devolver a la casa su uso de vivienda para fines de semana y reuniones familiares.

 

Puerta de acceso de madera, estrura y paredes de piedra, escaleras de madera y vigas antiguas de madera

La intervención por parte de Alessandra Faraone y Valeria Merola, de Acabadomate, actúa más incisivamente en el interior del volumen, con el objetivo de dotar al espacio de mayor amplitud y confort.


Interior habitación con paredes de piedra, vigas de madera en el techo y grandes tinajas antiguas

La planta semisótano se mantiene en su distribución original, pero se limpian a fondo las paredes de piedra y los techos de madera de una capa de color negro que los recubría.

Zona diáfana con acceso a cuarto de baño y escaleras que conducen a nivel superior, con marcos de madera y vigas en el techo

El proyecto se ha concentrado en la rehabilitación del cuerpo principal y de los espacios exteriores que lo rodean, manteniendo un criterio de mínima intervención en la fachada para no alterar la naturaleza rural de la construcción.

Cocina con encimera gris claro y muebles de madera, mesa y sillas de comedor de madera, marcos de puertas y vigas de madera

En el interior, se derriban los tabiques de la entrada para crear un ambiente diáfano en el que dan cabida salón, comedor y cocina abierta, todo ello impregnado de luz natural, lo que otorga al espacio mayor sensación de amplitud.

Detalle de cocina con estantes de madera, hornacinas en pared para detalles decorativos y apertura hacia exterior de vivienda

La cocina presenta una distribución en línea, con un planteamiento fiel al original, donde se prescinden de muebles altos, dejando lugar a la presencia de hornacinas, y donde se juega con estantes encalados y frentes de madera. Todo ello rematado con pavimento en madera y pizarra.

Comedor y cocina abierta en un mismo espacio con vigas de madera, luminarias suspendidas de fibras naturales y pared de piedra

El mobiliario de cocina y baños ha sido realizado por un carpintero local, aportando un toque original y genuino al proyecto. Una amplia mesa de comedor de madera aporta unoas dosis extra de calidez a la estancia.

Dormitorio con hornacinas en pared con estantes de madera para el almacenaje, suelo de madera

En los dormitorios, el blanco predomina en las paredes en contraste con las vigas de madera. Aquí se prescinden de elementos supérfluos para adaptar los huecos de obra, como zona de almacenamiento. 

Salón con butaca y silla de madera, hornacinas en estructura rematadas con vigas de madera, chimenea oculta en estructura de obra

Lo que antes era un ambiente de difícil acceso y en muy mal estado, ahora se convierte en un espacio con dos dormitorios dobles, un baño y una zona de lectura convertible en habitación de invitados.

Frontal de la sala de estar con apertura abovedada hacia exterior, techos con vigas de madera

La volumetría se mantiene intacta, se abren ventanas aprovechando viejos huecos tapiados o se crean de nuevos para enmarcar las vistas hacía las montañas e incrementar luz y ventilación natural.

Detalle de sala de estar desde escalera hacia nivel superior, luminaria suspendida con pantalla de fibras naturales

Se recuperan sistemas constructivos originales y se añaden nuevos materiales que dialogan armoniosamente con los existentes, lo que favorece la coexistencia de la esencia del pasado con los estilos de vida actuales.

 

Escaleras de madera y tres peldaños en hormigón, pared de piedra combinada con enyesado.

La madera de roble se ha empleado para el suelo de las dos plantas principales, y se ha acompañado de cal, para las paredes, y pizarra verde, para pavimentos de cocina y baño. Junto con el hierro, se ha usado también, para escaleras y barandillas.

Escaleras entre dos de los niveles de la casa, peldaños de madera y barandilla con estrucutra de acero junto a pared de piedra vista

Se aportan mejoras en la envolvente del edificio mediante la substitución de la cubierta, en la cual se emplean piezas de pizarra rústica tal como se solía hacer en la zona y carpinterías de madera con doble acristalamiento.

Zona de paso con suelo de madera, vigas en el techo y pared de fachada en piedra

Se mantiene la partición de tapia y madera que dividía la zona de día de los dormitorios, reduciendo estos últimos a uno doble y creando un baño nuevo.

Detalle de dos dormitorios contiguos con techo abuardillado y suelo de madera

Bajo los techos de madera inclinada de la vivienda se suceden los tres dormitorios y el baño que conforman la zona de noche y más privada de la casa.  

Detalle de ventana hacia el exterior con techo de madera en pendiente sobre cama de dormitorio

La pureza formal de los dormitorios contrasta con el rico juego de texturas que brinda la piedra, la madera y el encalado de las paredes. 

Cuarto de baño con lucernario bajo cubierta, techo de madera y revestimeinto en gris claro

Las aberturas de ventanas hacían el paisaje y los lucernarios en la cubierta completan la intervención, inundando de luz el espacio originariamente oscuro.

Murete de piedra bordeando el camino de acceso hasta la casa rural

Un pavimento de grava y tres árboles completan el espacio dejando voluntariamente abierta la propiedad, sin límites hacía la calle

En la comarca del Alt Urgell (Lleida), donde la naturaleza pirenaica abraza los diferentes municipios y pueblos rurales de la zona, es donde el estudio Acabadomate, con sede en Barcelona, ha proyectado uno de sus últimos proyectos. Concretamente, la localidad de Vilamitjana del Cantó es donde se emplaza esta masía, originaria de 1894, que sus autoras, Alessandra Faraone y Valeria Merola, han reacondicionado para darle una nueva vida como residencia familiar de fines de semana y vacaciones. Si bien el exterior se mantiene fiel a la fachada original, sin alterar la naturaleza rural de la casa, el interior sí que ha sufrido una mayor alteración con una nueva distribución de plantas que favorece la amplitud de ambientes y un mayor número de aperturas que favorecen la entrada de luz natural.

Los 200 m2 de superficie de los que consta, se organizan en tres plantas. Originariamente, la planta baja era el núcleo principal de la vivienda y se dividía en comedor, cocina y tres dormitorios; el bajo cubierta, comunicado con una pequeña trampilla en el forjado, se utilizaba para almacenar comida y el semisótano como bodega. Con la rehabilitación, la planta principal se convierte en un espacio diáfano donde se dan cabida, en un mismo ambiente, cocina, comedor y salón, acompañados de un baño y un dormitorio. La planta superior se destina a zona de noche, y está equipada por tres dormitorios y un cuarto de baño. Y, para la conexión con el semisótano se aprovecha el hueco existente, pero se redibuja la escalera con peldaños de madera y barandilla de barrotes de hierro. Además, si bien antiguamente, junto a la construcción principal, se levantaba una serie de anexos que se usaban como pajar y corrales para los animales, con la reforma se derriban los cobertizos y se aprovechan sus piedras para construir muretes perimetrales.