Zaha Hadid imaginó vivir en Nueva York

Vecino del parque High Line, se trata de un bloque residencial repleto de excéntricas comodidades y con el diseño inconfundible de la firma

Sofía Soláns / Fotos: Hufton+Crow

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El edificio se encuentra en el barrio de Chelsea.

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Vista del edificio desde el parque High Line.

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Interior de una de las zonas comunes.

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Fachada del edificio hacia la frenética vida del barrio.

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Piscina climatizada.

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Se trata del primer proyecto de Zaha Hadid Architects en Nueva York.

El nuevo proyecto de Zaha Hadid Architects está situado en una interesante confluencia urbanística de Nueva York, justo en el cruce entre el High Line (el parque elevado construido sobre las antiguas vías de tren que atraviesa Manhattan) y una de las principales calles del barrio de Chelsea. Esta estratégica ubicación es el punto de partida del proyecto pues ofrece no solo dos niveles de calle, sino además, una gran riqueza urbana con características y usos muy distintos.

Los niveles de la calle se representan en el interior del edificio y hacen eco a las diferentes formas del exterior, el frenético ritmo de la avenida o el relajado paseo por el parque. Una sala de estar común se abre y mira al jardín elevado, mientras que la entrada por Chelsea es un gran vestíbulo de uso diario.

La fachada es uno de los grandes protagonistas del edificio. Como es habitual en el trabajo del estudio, no pasa inadvertida; resuena con fuerza entre las estructuras adyacentes, reivindica su propia presencia arquitectónica. Pero también dialoga con su entorno a través de grandes ventanales de forma oblicua que se van deformando adaptándose a las diferentes realidades urbanas de cada una de las orientaciones.

Con 11 pisos de altura sus 39 viviendas están repletas de lujosas comodidades entre las que se encuentran los espacios de estacionamiento robotizados, el spa, el gimnasio, un jardín con esculturas, una sala de entretenimiento con cine y una piscina de 23 metros de largo con una gran claraboya en la azotea. Además ofrece a sus residentes un sistema de almacenamiento seguro, que guardará sus pertenecías más valiosas en nichos secretos, parecido a las técnicas usadas en los bancos suizos.

Muchos de los apartamentos se vendieron bajo plano, con precios no aptos para todos los bolsillos: oscilan entre los 4,95 millones de dólares por uno de dos dormitorios y los 50 millones de dólares por el ático. El proyecto, presentado en 2013 –tres años antes de la muerte de la arquitecta–, es el primero de Zaha Hadid architects en Nueva York. Desde entonces, la firma está trabajando en la torre Supertall en Manhattan, un rascacielos de 427 metros de altura.

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