Juegos de espejos entre arquitectura y moda

Hitos arquitectónicos y moda de vanguardia se miran frente a frente

Rocío García Cabello y Cristina Ros Pou

Futurista

Futurista

Vestido de la diseñadora de moda masculina Virgin Black & Museo Guggenheim de Bilbao, de Frank O. Gehry. 

Vuelven las rayas

Vuelven las rayas

Look de la colección primavera-verano 2015 de Paul Smith & Hotel Meininger Berlin Airport, de Petersen Architekten. 

A capas

A capas

Diseño de la colección Under Pressure de la creadora sueca Isabella Falkirk & Museo Maxxi de Roma, de Zaha Hadid. 

Escultural

Escultural

Vestido de la diseñadora y estilista ucraniana Irina Dzhus & torre One World Trade Center de Nueva York, de Daniel Libeskind y SOM. 

 

Explosión de color

Explosión de color

Vestido de la colección primavera-verano de Chloé & museo Miffy, en Utrecht (Holanda). 

Rotundo

Rotundo

Vestido de 2009 de Alexandra Verschueren, licenciada de la Royal Academy of Fine Arts de Amberes & Ayuntamiento de Helsinki, de Alvar Aalto. 

Foto: Etienne Tordoir

Marino

Marino

Vestido de la colección primavera-verano 2016 de la diseñadora americana Michelle Smith, creadora de la firma Milly & graffiti en el distrito de Wynwood, en Miami.  

 

Onírico

Onírico

El vestido de novia de la colección otoño-invierno 1998 de Yohji Yamamoto & instalación de los arquitectos japoneses Sanaa (Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa) en la Serpentine Gallery de Londres en 2009. 

 

Volumen arquitectónico

Volumen arquitectónico

Vestido de Viktor & Rolf (2003) & Ópera de Sidney, de Jørn Utzon.

Vanguardista

Vanguardista

Vestido de papel de la diseñadora colombiana Diana Gamboa & museo Guggenheim de Nueva York, de Frank Lloyd Wright.

Galería

Entre moda y arquitectura los parecidos son más que razonables. Ambas disciplinas nacen sobre el papel y ahí mismo ya empiezan las similitudes: el cuello de una chaqueta nos remite a la fachada de un edificio o establecemos una relación entre la caída de un vestido y las líneas de un rascacielos. Cuando toman forma –el vestido y el edificio– las coincidencias se hacen todavía más evidentes en cuanto a volúmenes, texturas o combinaciones de colores. 

Las líneas del jersey de Paul Smith, por ejemplo, comparten geometría con la fachada del hotel Meininger Airport de Berlín. Mientras que los volúmenes creados por Jorn Utzøn para la ópera de Sydney encuentran su simetría en la espectacular chaqueta de Viktor and Rolf presentada en París en 2009. La sensibilidad japonesa está presente en el vestido de novia de Yohji Yamamoto y también en la instalación de los arquitectos Sanaa, en la Serpentine Gallery de Londres. Y uno de los vestidos más aplaudidos de la temporada, el diseño multicolor de Chloé, sigue el mismo patrón estético que el interior del museo Miffy, en Utrecht. 

El museo Maxxi de Roma, de Zaha Hadid, se convierte en un espejo de la colección de la creadora sueca Isabella Falkirk. Las rayas marineras son tendencia, como demuestra el vestido de Michelle Smith y también el graffiti que encontramos en Wynwood, el distrito artístico de Miami. El museo Guggenheim (tanto el de Nueva York como el de Bilbao) inspira las propuestas futuristas de las diseñadoras Diana Gamboa y Virgin Black. 

La arquitectura inspira la moda y viceversa, en un juego de espejos infinito. Una misma visión estética acerca disciplinas y convierte a sus creadores en posibles alumnos de una misma escuela. La sensibilidad puesta al servicio de un museo o de un vestido, con un mismo objetivo: emocionar.