El laberinto pop-up de Rafael de Cárdenas

En la era del GPS el arquitecto neoyorquino propone una instalación que invita a perderse a quien se interna en ella

Sofía Soláns / Fotos: Plamen Petkov

El poder desconcertante y enigmático de los laberintos ha servido de inspiración al arquitecto Rafael de Cárdenas, fundador del estudio Arquitecture at Large, para su último proyecto en Nueva York. La instalación titulada Amaze se expone en Cadillac House, un espacio de la marca automovilística en el Soho dedicado a actividades públicas y culturales.

El artista utiliza diferentes recursos para desconcertar al visitante.

Los visitantes se sumergen en un recorrido a través de cuatro salas plagadas de efectos cromáticos y espaciales: patrones hinópticos en blanco y negro, espacios monocromáticos o espejos que reflejan ambientes ilusorios. El autor reconoce que la instalación es un reflejo de la propia vida, "tejida con ecos extraños, percepciones cambiantes y puertas ocultas que sutilmente revuelven las coordenadas del espacio y el tiempo".

Para acompañar a los efectos visuales y profundizar en la sensación laberíntica, el artista, ha contado con la colaboración de la compositora y vocalista Sahra Motablebi, que ha creado una banda sonora para la ocasión con voces que enfatizan y acompañan al visitante durante el recorrido. Cada una de las piezas vocales refleja una parada dentro de la exposición.

Los sonidos acompañan a las ilusiones ópticas.

Al entrar en el laberinto, un sonido grave rebota en el espacio, el visitante se sumerge en una sala pintada por completo en amarillo brillante y en las paredes una sucesión de espejos sugieren múltiples caminos inexistentes. Los sonidos graves se van transforman en risas que resuenan hasta el otro extremo del pasillo.

Los espejos reflejan caminos inexistentes.

Una puerta oculta se abre a un espacio cubierto con patrones en blanco y negro que crean ilusiones ópticas. Motablebi compuso sonidos con diferentes tonos y velocidades para esta sala en respuesta a los gráficos ilusorios. En la sala final el ruido se va minorizando hasta convertirse en delicados susurros que sugieren que hay personas que quedan atrás.

Los patrones en blanco y negro generan ilusiones ópticas.

La instalación se abrió al público el 10 de abril de 2018 y se extenderá hasta el 10 de junio de 2018 en la galería de 330 Hudson Street, que también incluye un espacio comercial, una cafetería y un área de exposición para los vehículos de la marca.

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