8 ideas para tener una casa de ensueño

Te ofrecemos diversos consejos para que valores que significa de verdad "sentirse en casa"

Sergio del Amo

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Luz natural, divino tesoro. [01] Luz natural, divino tesoro

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Luz natural, divino tesoro

Tal como la Organización Mundial de la Salud ha revelado, pasamos hasta un 90% de nuestro tiempo en interiores. En este contexto, la abundancia de luz natural tiene un impacto directo en nuestra sensación de satisfacción con el espacio que habitamos. Según el estudio The Indoor Generation realizado por la firma Velux, un 82% de los españoles afirman que la luz natural está directamente relacionada con su estado anímico, mientras que un 53% opina que también influye en la calidad de su sueño.

Verde que te quiero verde. [02] Verde que te quiero verde

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Verde que te quiero verde

En estos tiempos en los que nos preocupamos mucho más que antes por los alimentos que ingerimos, nunca está de más apuntarse al creciente fenómeno de la horticultura urbana. Cualquier espacio en casa, por muy diminuto que sea, puede recrear en pequeña escala una parcela de la vida rural. Y lo que es mejor: las nuevas tecnologías, en este aspecto, nos pueden llegar a facilitar muchísimo las cosas. La startup española Optimus Garden ha diseñado jardín hidropónico inteligente adecuado tanto para plantas de interior como de exterior.

Reducción a lo esencial. [03] Reducción a lo esencial

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Reducción a lo esencial

El sentimiento de pertenencia a un espacio, sea el que se sea,
está estrechamente ligado al apego que sentimos por los objetos y los recuerdos de las personas y lugares que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida. Tal como la filosofía nórdica Lagom predica, rodearnos de cosas agradables nos hace sentir más cómodos y acogidos entre nuestras cuatro paredes. ¿Cuál es el secreto para llegar a ello? Prescindir de todo aquello que esté de más y realmente no nos aporte nada.

Clásicos de ayer, hoy y siempre. [04] Clásicos de ayer, hoy y siempre

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Clásicos de ayer, hoy y siempre

Para el buen diseño no existen las modas efímeras. La impronta de las creaciones mayúsculas de nuestra época permanece inalterable décadas después de su nacimiento. Precisamente ahora que se cumple un siglo desde que la Bauhaus transformó la estética del siglo XX, no es mal momento para hacerse con uno de sus atemporales diseños. La cordial convivencia entre esos clásicos por los que no pasa el tiempo y las piezas más actuales contribuye a crear un espacio más rico, personal y afectuoso.

La revolución pasa por los materiales. [05] La revolución pasa por los materiales

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La revolución pasa por los materiales

Al igual que un traje bien hecho nos hace sentir a gusto, los materiales que “visten” la casa también influyen en el grado de confort que experimentamos en ella. Si quieres acertar de pleno, apuesta por los materiales naturales y sostenibles: la cerámica, los vinilos con tintas 100% naturales sin disolventes, el terrazo –en cuya composición suelen entrar componentes reciclados– el bambú, la madera. Con ellos conseguirás la cuadratura del círculo: un ambiente bello, elegante, saludable y respetuoso con el medio ambiente.

El confort es poliédrico. [06] El confort es poliédrico

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El confort es poliédrico

Abrir una casa a la luz natural significa disponer de suficientes aberturas con una buena orientación, pero sin comprometer el confort térmico, acústico y visual. Por eso apuesta por los cerramientos con doble acristalamiento, cámara aislante interna y vidrio exterior con protección UV. La luz también cumple un papel estético en el dibujo de un espacio. Las nuevas tendencias del interiorismo juegan con la geometría en techos y paredes, enfatizando su belleza gracias a la utilización de iluminación indirecta; algo que permite el LED lineal. O las cornisas escalonadas, que acompañan progresivamente la transición de pared a techo a través de sus volúmenes y líneas puras. Otro modo de dar un toque personal al espacio.

La arquitectura del bienestar. [07] La arquitectura del bienestar

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La arquitectura del bienestar

En cómo un espacio puede o no hacernos “sentir en casa” tiene mucho que decir la neuroarquitectura, una disciplina enunciada en 1998 por los neurocientíficos Fred H. Gane y Peter Eriksson que defiende la teoría de que la arquitectura puede provocar tanto sensaciones positivas como negativas, y que un edificio puede contribuir al bienestar mental y la felicidad de las personas. Este tipo de casa saludable está empezando a calar en nuestro país. Ahí está el caso de Blue Jones Living en Monforte del Cid (Alicante), una promoción de 1.400 viviendas que fomentan la actividad física; o Espai Natura, 16 viviendas en Sant Cugat del Vallés (Barcelona) creadas por la promotora Marcove y el estudio Bailo Rull, que optimizan los niveles térmicos, bioeléctricos y lumínicos.

A la felicidad por el orden. [08] A la felicidad por el orden

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A la felicidad por el orden

No basta únicamente con tener el mobiliario adecuado. Hay un aspecto mucho más abstracto al que en ocasiones no se da la importancia que realmente merece: el orden. Más allá de tener una relación directa con la practicidad y la anhelada paz interior, el orden nos ayuda a crear un equilibrio visual y contribuye a la armonía de todos los ingredientes de un espacio. Pocas cosas reconfortan tanto como entrar en una habitación en la que todos los elementos están donde deben estar.

Según el último informe de Vida en Casa de Ikea (Life at Home, 2018), un tercio de los encuestados afirma que hay lugares en los que se sienten más en casa que en su propio hogar. Nuestras viviendas tienden a ser más pequeñas, ajetreadas y ruidosas, y las fronteras entre lo que hacemos dentro y fuera de ellas se desdibuja cada vez más. Todo ello impacta en el modo como un único espacio, al que denominamos hogar, puede satisfacer todas nuestras necesidades. Ante esto, ¿qué quiere decir actualmente “sentirse en casa”?

Según ese mismo informe, el concepto se refiere a cuatro dimensiones que son compartidas por todos, independientemente de dónde o cómo vivamos: el lugar en que habitamos, cómo organizamos el espacio del que disponemos, cómo interactuamos con las otras personas con quienes lo compartimos y, por último, qué apego sentimental y funcional establecemos con los objetos que lo habitan. A nivel emocional, la noción de "sentirse en casa" –sea fuera o dentro de ella– está, además, conectada con cinco sentimientos: privacidad, seguridad, confort, autonomía y pertenencia. En las próximas páginas te presentamos nuestras apuestas para conjugar todos estos sentimientos y conseguir que nuestra casa nos salga redonda.

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