Viviendas super sostenibles

En colaboración con la Universidad de Yale, Gray Organschi Architecture y Naciones Unidas, nacen el modulo Eco Living como nuevo modelo de vivienda para la ciudad

Lara Rodríguez Santana

Tiny House, ONU-Habitat.

Tiny House, ONU-Habitat.

La sostenibilidad es uno de los temas estrellas en los últimos años, sobre todo desde el punto de vista de las grandes urbes donde urge rediseñar el mapa de consumo y los hábitos de sus ciudadanos e industrias. Hay que tener en cuenta que el sector residencial utiliza el 40% de los recursos totales del planeta y es responsable de más de un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La ONU, en colaboración con ONU-Hábitat, ha mediado con los grandes estados para provocar y educar en el cambio, ha desarrollado una estrategia, de la mano de la escuela de Arquitectura de Yale y el estudio Gray Organschi Architecture, que materializa la Tiny House: una vivienda de 22 metros cuadrados que funciona por completo con energía renovable.

El estudio con sede en New Haven tenía experiencia trabajando con madera, pero el reto que se le planteaba con el modulo Eco Living era bastante arriesgado. Ya hay casas, sobre todo prefabricadas, que han conseguido reducir la huella medioambiental considerablemente, pero la finalidad de este proyecto es desarrollar cadenas de casas modulares que otorguen un espacio digno a sus habitantes y sean completamente autosuficientes dentro de la ciudad o en espacios marginados o dañados por las inclemencias medioambientales.

La madera de abeto laminado cruzado (CLT) es el material principal empleado en la Tiny House por sus cualidades renovables que también funciona como sumidero de carbono. Esto no significa que sea inamovible, de hecho en este proyecto la máxima es el la adaptación al medio, por ejemplo, se contempla que en el futuro puedan usarse materiales como el ladrillo o el bambú, son más apropiados para regiones con escasez de madera. Otra de las ventajas de la madera es su versatilidad y rapidez de ensamble, un buen ejemplo de ello ha sido el sistema de trabajo, también novedosos, en el que todos los equipos se reunieron una única vez de forma presencial, el resto del trabajo se hizo digitalmente con un modelo open source (código abierto) para que todos pudieran aportar al proyecto final. El resultado encaja a la perfección y puede verse instalado en la cede de Naciones Unidas compartiendo espacio con esculturas e instalaciones para que curiosos y medios se hagan eco del futuro de la vivienda.

Tiny House, ONU-Habitat.

Sus veintidós metros pueden parecer pequeños en un primer momento, pero sus creadores dice que puede ser ocupada por una familia de 4 miembros sin problema y cuenta con las mejores credenciales de sostenibilidad, un sello del que muchas casas y pisos no pueden presumir. El revestimiento interior de fibra de madera que mantiene estable la temperatura interior. El techo inclinado guarda la cama de matrimonio y fue diseñada para ser un espacio ventilado gracias al efecto chimenea en el que el aire caliente del nivel inferior se eleva y crea un conducto de enfriamiento orgánico.

Tiny House, ONU-Habitat.

Los paneles solares del techo son los responsables de generar energía suficiente para el abastecimiento básico, además cuentan con un generador que guarda la energía sobrante para el uso de la calefacción y la refrigeración radiante que a su vez cuenta con un condensador que extrae la humedad del ambiente. En el exterior, los paneles de recogida de lluvia están preparados para recoger más de 15 litros diarios que, después de un cuidadoso filtrado, sirven para beber, baños o irrigar las plantas ubicadas en las paredes internas y externas de la casa.

Tiny House, ONU-Habitat.

Las plantas son otro punto clave de este diseño porque el autoabastecimiento no pretende ser solo energético, sino también se busca que se puedan crear pequeñas comunidades que puedan plantar y consumir sus propios productos. El interior está reservado para plantas que purifican el aire al mismo tiempo que decoran y en el exterior están las plantas destinadas al consumo como la albahaca, el perejil, las espinacas o el cilantro. Con unos cuidados mínimos aseguran que se puede contar con productos frescos durante más de 200 días al año, estimación que aumenta en climas trópicos y húmedos.

Tiny House, ONU-Habitat.

¿Y cuál es su coste? Esta es la pregunta que más se hacen a día de hoy particulares y ayuntamientos que quieren adoptar este modelo de viviendas en sus vidas. Llegados a este punto se hace un llamado a la reflexión porque sí, iniciar el proyecto como el de la Tiny House es aparentemente costoso, pero no está pensando para ser económico a corto plazo, sino a largo plazo. El proyecto busca ser la respuesta para los asentamientos de emergencia creados por la guerra y los desastres naturales, de la misma manera puede funcionar en las ciudades mal planificadas, ya que en términos de planificación urbana, estos espacios se suelen tener carácter móvil, pero se acaban convirtiendo en asentamientos imperecederos y marginales que ni cuentan con las condiciones básicas para vivir y que tampoco son sostenibles para el resto de la urbe.

Los sistemas integrados del módulo incluyen generación de energía solar con menos de 1% de materiales tóxicos semiconductores.

Así que respondiendo a la pregunta, es un proyecto costoso, pero que mejora la vida inmediata de las personas que lo habitan, resuelve las emisiones de CO2 y construye una solida comunidad que respeta a los ciudadanos y al medio ambiente. Las ciudades no deben vencer al medio, sino entenderlo y respetarlo.

La cocina y el baño de la Tiny House

La cocina y el baño de la Tiny House

La cocina y el baño de la Tiny House.

El Módulo de Vida Ecológica próximamente se trasladará en una gira internacional por San Francisco, Quito y Nairobi. En estas ultimas dos ciudades se emplearán materiales autóctonos para demostrar la eficiencia de las casas modulares adaptadas a todo tipo de materiales y sobre todo la materialización del proyecto pensando en las necesidades sociales y medioambientales de las ciudades.

Los sistemas ELM aprovechan los principios fundamentales del diseño de materiales y sistemas activos para lograr adaptabilidad climática.

En las grandes ciudades el problema de la vivienda y su construcción masificada ha traído de cabeza a comunidades y ayuntamientos que buscan concienzudamente alternativas que aseguren las mejores condiciones para todos. En esta línea el Ayuntamiento de Barcelona ya avisó el pasado mes de marzo que iba a construir 92 viviendas prefabricadas destinadas a alquiler social y pensadas como viviendas de transito dentro de su proyecto de Alojamientos de Proximidad Provisionales (APROP). Se hará uso de solares municipales que ahora mismo están sin uso, lo que enriquece la construcción sostenible dentro de la ciudad y evita el alejamiento de los estratos más necesitados de la sociedad a la periferia.

El proyecto del ayuntamiento de Barcelona (APROP) de viviendas modulares.

En España se ha disparado la compra de casas prefabricada y, aunque con recelo, parece que hacemos caso a nuestros vecinos de Reino Unido y apostamos por modelos sostenibles y diseños atrevidos, otra de sus grandes ventajas. El precio sigue siendo igual que una casa convencional, pero su infraestructura ya está pensada en futuro, lo cual es una ventaja a tener muy en cuenta. Aunque el problema de la vivienda sigue ahí, los estudios de arquitectura y las ciudades parece que han entendido que hay que poner soluciones duraderas y amigables con quienes hacen posible su funcionamiento: las personas.

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