Reforma tu casa en clave eco

Convierte tu espacio en un ejemplo de sostenibilidad. Apuesta por materiales y técnicas naturales y con mínimo impacto ambiental

José F. López-Aguilar

Los revestimientos panelados de sujeción mecánica son una opción cada vez más factible y limpia para la reforma.

Foto: Eugeni Pons

La más básica de las intervenciones en casa es el pintado de las paredes. Ya sea de forma periódica como mantenimiento o por simple cambio de decoración, la pintura es el trabajo de reforma más habitual y a la vez uno de los más trascendentes en términos de ecología y de salud. Se ha tratado en muchas ocasiones, pero no conviene olvidar la importancia que tiene la selección de la pintura para evitar las emisiones contaminantes y nocivas, por lo que realmente es recomendable no escatimar presupuesto en esta partida. Todos los certificados son pocos cuando hablamos de esa piel que respira y nos cobija la mayor parte del día. Los barnices utilizados en la tabiquería de madera laminada o en el mantenimiento de suelos naturales y mobiliario son igualmente relevantes.

Una pintura ecológica y atóxica para las paredes debe convivir con un encerado natural del suelo y los muebles que no contamine el aire limpio de la habitación.

Una piel de aspecto saludable

Como parte de la piel de la casa, los pavimentos suponen un acabado estético y altamente funcional puesto que determinan la ergonomía de nuestra vivienda tanto acústica como térmicamente e incluso al caminar. Las tarimas con base de corcho son una alternativa sostenible y de máxima calidad para casi cualquier entorno, mientras que la baldosa cerámica es más interesante para climas cálidos por el frescor que aporta.

En cualquier caso, la mejor opción es huir de tarimas sintéticas compuestas por resinas, fibras y otros acabados poco saludables. Ante los clásicos parquets de madera natural deberemos tener en cuenta no únicamente la procedencia de la madera, sino sobre todo el elevado mantenimiento que necesitan.

Los revestimientos naturales son idóneos en climas cálidos por el frescor que aportan.

¿De madera, aluminio o PVC?

Las ventanas, elemento clave de toda reforma que busque una mejora del comportamiento energético de la vivienda, pueden aportar una diferencia de ahorro radical dependiendo de si son de madera, PVC o aluminio. Y no únicamente por la eficiencia que se declara, sino también por la energía necesaria para su fabricación, que en muchos casos no compensa el ahorro a lo largo de su vida útil.

Las de aluminio con rotura de puente térmico, si están fabricadas con materia virgen, requieren tantísima energía para su procesado que si se tiene en cuenta todo el ciclo de vida se puede observar cómo las emisiones iniciales no compensan el ahorro posterior. Las de madera, en cambio, requieren muy poca energía para su fabricación, pero con el paso del tiempo tienden a ser ineficaces, lo que supone un incremento del gasto energético para el usuario. Al final es cuestión de balance.

Corredera elevable CP 130-LS de Reynaers aluminium.

La clave es la demanda

Siempre hablamos de la importancia de seleccionar productos y materiales ecológicos como un modo de implicar a la industria en la consolidación de un catálogo de opciones responsables. Pero de nada sirve que el mercado proponga soluciones si los usuarios no las aceptan.

El caso paradigmático es Silestone ECO, una encimera imposible de encontrar en la actualidad. Después de haber logrado los más exigentes certificados de sostenibilidad y los reconocimientos internacionales más importantes, y de ofrecer unas posibilidades estéticas incomparables, en los últimos dos años ha ido descatalogándose progresivamente hasta que finalmente ha dejado de fabricarse.

Una gran pérdida. Hay muchos motivos por los que un producto ecológico no se consolida en el mercado, pero casi nunca es una razón de coste económico. Normalmente suele estar más cerca de cuestiones más prosaicas como la baja difusión de sus cualidades o el simple desconocimiento de los prescriptores.

Encimera de cocina Silestone ECO.

Portadores de salud

Los materiales tradicionales para canalizaciones domésticas como el cobre o el PVC pueden contaminar en determinadas condiciones el agua que transportan, aunque nada que ver en comparación con las obsoletas tuberías de plomo o acero galvanizado, retiradas por su peligrosidad.

Existe una alternativa verdaderamente inocua en términos ambientales y toxicológicos: el polietileno de ultra alto peso molecular (UHMW PE). Un plástico estable e inerte que permite transportar agua sin problemas, pero que también tiene un inconveniente que impide su fácil accesibilidad: la necesidad de maquinaria especializada para su manipulación. De nuevo nos vemos ante un producto ecológico poco extendido por culpa de la falta de demanda.

¿Una presencia indeseable?

Hace varias décadas, el gotelé se puso de moda como forma de enlucir las paredes de manera que se disimularan las imperfecciones. Esto fue así tanto en la obra nueva del boom inmobiliario de la década de 1960 como en las rehabilitaciones que eliminaban el clásico papel pintado y que para disimular las marcas también añadían el omnipresente goteo masivo de pintura.

¿Gotelé sí o no? Muchos lo odian, los creadores jóvenes lo reivindican.

Después de años denostado, actualmente hay una tendencia decorativa a recuperarlo por el gusto actual hacia superficies rugosas y más texturadas. Pero para los más puristas, tenemos varias propuestas si lo que se quiere es eliminar al reformar las paredes. La típica es enmasillar entre 2 y 5 mm con la correspondiente emisión de sustancias químicas a la estancia.

Pero hay una alternativa más saludable: reblandecer la superficie con un producto llamado Kitomasgota ecoestabilizado y sacar todo el relieve de forma fácil, aunque tiene un coste elevado. La opción más barata es sustituir el producto especializado por agua y rascar la pared con fuerza y mucha paciencia. Las dos opciones son igual de viables; la primera puede hacerla uno mismo, para la segunda hay que contratar un equipo profesional.

El cambio inmediato

En el futuro las reformas serán mucho más sencillas ya que las casas estarán construidas a base de “piezas” que podrán sustituirse y mejorarse de una manera limpia y rápida. Ha habido experiencias de módulos interiores de instalación en seco como cuartos de baño o cocinas, pero no ha llegado a cuajar, aunque el potencial es infinito.

Lo que sí se instala cada vez más es tabiquería sin obra conformada por paneles con una capa interior aislante, como el corcho expandido, y una cobertura de madera laminada o cartón-yeso. Los sistemas se están mejorando hasta alcanzar muy pronto las prestaciones de la tabiquería convencional, pero con una opción mucho más ecológica y económica. Como venimos insistiendo, la velocidad en que se convierta en una norma dependerá del interés que muestren arquitectos, interioristas y particulares en su uso.

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