¿Qué es la servitización? Descubre la economía de la funcionalidad

Para reducir el consumo de materiales y su impacto sobre el medioambiente, mejorando la experiencia de las personas, solo hay un camino: la servitización. Dejar de acumular productos para disfrutarlos en forma de servicio es la vía para abogar por un mundo más sostenible.

La servitización puede aplicarse a sectores tan dispares como la rehabilitación energética de edificios o los juguetes

La servitización puede aplicarse a sectores tan dispares como la rehabilitación energética de edificios o los juguetes

La servitización es la economía de la "funcionalidad", la que se centra en el uso frente a la posesión y conlleva una reducción exponencial del consumo de recursos materiales. La servitización –que no hay que confundir con un mayor peso del sector servicios o terciarización de la economía– apuesta por nuevos modelos que revitalizan la industria local y generan nuevas oportunidades de negocio y de diseño. Incrementa la fidelización de los usuarios con las marcas y también la relación durante un tiempo prolongado más allá del momento de la compra, refuerza la competitividad frente a importadores de bajo coste y genera puestos de trabajo de calidad. Usar o poseer: he ahí la verdadera cuestión de la sostenibilidad. Para las empresas se trata de dejar de vender únicamente objetos para convertirse en proveedores de utilidades. Así, los compradores dejan de limitar su opción de compra a meras cantidades de materiales con valor menguante para contratar un acompañamiento durante toda la vida útil de esos objetos. La transacción comercial del producto en sí trasciende para ofrecer una relación basada en cubrir las necesidades derivadas de su uso como puede ser el mantenimiento, la actualización, el reemplazo o cualquier otra cuestión que pueda imaginarse.

¿Qué hace una empresa servitizada?

Una empresa servitizada disminuye la cantidad de material que requiere para obtener un nivel de beneficios creciente durante el tiempo ya que, al hacer algo parecido a un alquiler, el mismo producto puede ser usado por más personas, durante más tiempo y de manera más intensa. Mediante este modelo de negocio la obsolescencia desaparece de un plumazo pues el mayor interés mercantil estará en hacer más duradero el producto, fácilmente reparable y que sus materiales sean lo más reciclables posible para de esta manera obtener el mayor beneficio a lo largo del mayor tiempo posible. Así, en un producto-servicio, la misma cantidad de material genera función a un mayor número de personas, ya sea de manera sucesiva o durante el mismo período de tiempo. Es decir, ya sea aumentando la intensidad de su uso o bien prolongando los ciclos de usos sucesivos mediante un reacondicionamiento, puesta a punto, reparación o, incluso, adaptación a nuevas realidades.

FUNDAMENTO DE LA ECONOMÍA CIRCULAR

Hace unos años que la sostenibilidad ha comenzado a llamarse economía circular porque se entendió que sin el impulso de las lógicas del sistema económico era imposible avanzar de una manera clara hacia los objetivos de reducción drástica en el consumo de materiales y energía. Y en este proceso, la servitización o el sistema de producto-servicio aparecieron como los grandes conceptos a tener en cuenta. Grandes consultoras de finanzas como Deloitte, fundaciones empresariales como Ellen MacArthur y la propia Unión Europea están promoviendo esta transición por la mejora en el rendimiento económico que implica para las empresas, el avance de la competitividad, la resiliencia que supone para el tejido local frente a la inestabilidad en los mercados internacionales y porque es directamente más beneficioso para los usuarios finales, para todos nosotros.

¿SABÍAS QUE...

... ya formas parte de la revolución servitizada? Seguro que la gran mayoría de lectores ha visto una película o escuchado un disco en streaming en cualquiera de las plataformas disponibles. Eso es servitización. Sin necesidad de poseer el disco o película y mediante el pago de una cuota fija es posible acceder al servicio, a la función, que en este caso es una canción o un audiovisual. Exactamente igual que ocurre al usar un car leasinig o car sharing. El coche existe, pero no es necesario comprarlo entero para usarlo, sino que se pagan únicamente los kilómetros necesarios o por cuotas mensuales. Una bicicleta pública también forma parte de la servitización de la sociedad. La mayoría de los ascensores instalados están servitizados, y así cada día más ejemplos. La servitización tiene un potencial de aplicación a priori ilimitado, y lo demuestran las numerosas iniciativas que están surgiendo a diario en ropa, juguetes e, incluso, viviendas o espacios de trabajo.

Hasta la irrupción del smartphone como bien personal, el servicio de telefonía fija se basaba en la servitización: el usuario pagaba un canon por el terminal que se instalaba en casa. Iniciativas como Ecodicta, Ouh la là o Modateca impulsan un modelo de moda basado en el alquiler de ropa.

LAVADORAS DE ALQUILER

Seamos sinceros: ¿De verdad alguien necesita poseer kilos de acero y plástico en forma de lavadora? ¿O lo que realmente necesita es disponer de ropa limpia? Sin embargo, no todo el mundo decidirá que lavar en una lavandería es su opción ideal, y es lógico. Pero es que la servitización puede plantearse como un uso colectivo, pero también privativo. Una lavadora de uso individual estará servitizada en el momento en que la marca sea la propietaria del producto y el usuario pague una cuota fija o variable por su uso, aunque este sea en su propio domicilio. La marca es la responsable de su mantenimiento, y en última instancia de retirarla y cambiarla por un nuevo modelo. ¿Dónde está el truco en todo esto? Por un lado, en que la lavadora estará diseñada para que sea muy fácilmente reparable tanto en componentes técnicos como estéticos, por lo que podrá estar generando valor para el usuario (lavando ropa) y para la empresa (cobrando la cuota) durante un tiempo prolongado. Y, por otro lado, gracias a la recogida de datos de sus usuarios, las marcas pueden prever los posibles fallos de sus equipos y anticiparse para evitar perjuicios a sus clientes. Esto es especialmente útil en el modelo negocio a negocio (B2B) ya que evita paradas y roturas de servicio que normalmente conllevan pérdidas económicas muy importantes. Además de que mejora el servicio de mantenimiento y su eficiencia.

Un cartel publicitario de la firma Xerox en los años sesenta, que fue pionera en la implantación de un modelo de pago por copia en lugar de venta de fotocopiadoras.

UN POCO DE HISTORIA

Es sorprendente lo interiorizado que teníamos el concepto de producto-servicio en algunos aspectos sin darnos cuenta. El teléfono, por ejemplo, es un producto que nació como servicio. El aparato era propiedad de la compañía telefónica y el usuario pagaba una suscripción o una cuota variable según el uso. Sin embargo, con la irrupción de la telefonía móvil, el smartphone se ha convertido en un símbolo de estatus y de propiedad. En otra dimensión, a finales de la década de 1990 Rolls Royce entendió que su negocio no era vender motores a las compañías aeronáuticas, sino ofrecer el mejor servicio y cobrar por horas de vuelo, haciéndose cargo de que siempre estén a punto. Por la misma época, Interface, compañía líder mundial en moqueta modular, planteó un modelo que consistía en alquilar sus baldosas de moqueta a las oficinas. De esta manera podría reutilizarlas para otros clientes hasta que finalmente, al cabo de años, las recogían y reciclaban. Como caso histórico reseñable está Xerox, el primer fabricante de fotocopiadoras que logró estandarizar en el sector la idea de "pago por copia" al entender que vender fotocopiadoras no tenía sentido en un mercado tan competitivo. Actualmente, una de sus grandes líneas de negocio es precisamente la asesoría para evitar la utilización de papel. Lo que a priori iría en contra de su propia razón de ser material ha resultado ser la mejor idea de negocio.

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LA SOSTENIBILIDAD EN CIFRAS

- 48% del valor de un producto se mantiene en cada reutilización.

- 80% de los materiales se conservan de media al reacondicionar un producto.

- 40% de las empresas en Europa basan su negocio en la servitización en alguna medida.

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