Este edificio demuestra que la arquitectura sostenible ya no es un lujo

Diseñado por el estudio RLA en Madrid, es el proyecto residencial colectivo de España con mejor porcentaje de evaluación del certificado sostenible BREEAM

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Los retos climáticos son el presente y eso obliga a la arquitectura a una acción inmediata. Así surge este proyecto residencial de 98 viviendas en el barrio de Adelfas (Madrid) de RLA Arquitectos junto a Acciona Inmobiliaria, cuya superficie media construida es de 75 m2 (57m2 útiles). No se trata por tanto de pisos de alto standing; sus precios son asequibles para una promoción en la zona sur de la ciudad. Eso no fue óbice para que se plantearan, desde el primer boceto, los máximos criterios medioambientales en áreas como el agua, la energía, la emisión de CO2 o el reciclaje de materiales. Y este esfuerzo ha obtenido resultados: Adelfas 98 es el residencial colectivo de nuestro país con mejor porcentaje de evaluación BREEAM y el segundo en obtener el certificado Muy Bueno.

La aplicación de estrategias propias de la arquitectura pasiva llevó a definir primero la volumetría óptima para garantizar el máximo de viviendas pasantes con una iluminación natural adecuada y una orientación norte-sur. Tras un estudio del “factor de forma” para que se aprovechen las condiciones climáticas del lugar y su relación con el entorno, se dividió el bloque en dos pastillas con alineaciones a los linderos más largos. Una grieta interior de luz consigue que ambas reciban una radiación solar directa, mientras que un aislamiento continuo de toda la envolvente evita los puentes térmicos. La fachada ventilada cuenta con 10 cm de aislamiento de lana de roca, donde predomina el hueco vertical, y la envolvente interior está realizada en SATE de LR con 14cm de espesor, donde predomina el hueco horizontal, a fin de ofrecer vistas a los espacios verdes que rodean al edificio.

“Este proyecto representa, en términos de energía un avance para entender que no va a ser suficiente en un futuro inmediato centrarnos únicamente en demanda, consumo y renovables, sino que debemos abrir el concepto para integrar otros aspectos que nos acerquen más a un edificio de consumo de energía casi nula real”, explica el arquitecto César Ruiz-Larrea. “Es primordial analizar en profundidad, entre otros, el ciclo de vida, la energía incorporada de todos los elementos o la interacción de los edificios dentro del complejo organismo denominado ciudad. Además, se ha tener muy en cuenta el confort del usuario para que edificios de estas características resulten atractivos de cara a la inversión”.

Además del consiguiente ahorro de energía y lo que suponen en defensa del medioambiente, todas estas medidas se traducen en un mayor confort para el usuario, pues son viviendas luminosas donde apenas interfiere el ruido –siendo vecinas de la congestionada M30– y donde se disfruta de confort térmico y una gran calidad del aire al aprovechar con inteligencia las corrientes de aire. Las exigencias para la obtención del certificado BREEAM van mucho más allá de lo que impone el Código Técnico para estos y otros muchos aspectos.

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