La silla más cara del mundo: ¿por qué cuesta 22 millones de euros?

Se llama 'Dragon', es una pieza de la diseñadora y arquitecta irlandesa Eileen Gray, perteneció a Yves Saint Laurent y fue vendida en una subasta en Christie’s por 22 millones de euros. Te contamos su historia y por qué su precio llegó a esos niveles.

¿Se puede poner precio al deseo?

¿Se puede poner precio al deseo? Foto: Christies

Gala Mora
Gala Mora

Periodista especializada en diseño y estilo de vida

Aunque la silla 'Dragons' de Eileen Gray puede no parecerse directamente a un dragón, los historiadores dicen que el diseño recibe su nombre de la iconografía china del dragón jugando con una perla como símbolo de fuerza. "Toda la forma escultórica del sillón podría interpretarse como la representación de una perla dentro de su caparazón, rodeada de dragones", dijo la casa de subastas Christie's cuando la puso a la venta en 2009.

Pero, ¿por qué es la más cara del mundo?

¿Qué tiene de especial? El último comprador fue Cheska Vallois, el mismo que pagó por ella la primera vez 2700 dólares en 1971 y quien se la vendió a Yves Saint Laurent dos años después al mismo precio. Tras volver a su poder dijo que "el costo de adquirirla era el precio del deseo". Así que la cuestión es, ¿se puede poner precio al deseo? En este caso ascendió hasta los 22 millones. Buen deseo.

Un poco de historia sobre la silla Dragon y su creador

Vamos a intentar establecer la cadena de acontecimientos que llevaron a esta silla a convertirse en la más cara y después, que cada cual, saque su propia conclusión. La diseñadora y arquitecta irlandesa Eileen Gray está considerada una figura importante en la historia del diseño del siglo XX. De hecho, fue una de las primeras alumnas en ser admitida en la Slade School of Fine Arts en 1901. Esta pieza única fue creada en algún momento entre 1917 y 1919, después de la Primera Guerra Mundial, cuando Eileen recibió su primer encargo completo de diseño de interiores. Laqueó la pieza a mano y dejó que la laca se asentara en su baño húmedo antes de pasar días puliéndola. Junto con otras creaciones de Eileen, la silla se quedó en el apartamento de Madame Mathieu-Lévy. Según los expertos, muchos de los diseños más icónicos de Eileen surgieron de este encargo.

Eileen Gray y la mesa auxiliar ajustable E-1027, 1927, Classicon.

Eileen Gray y la mesa auxiliar ajustable E-1027, 1927, Classicon. Foto: D.R.

La silla fue descrita por los subastadores de Christie's como: "En forma de pétalos que se despliegan, tapizada en cuero marrón, la estructura en madera esculpida, lacada en naranja amarronado y plata y modelada como la serpentina, cuerpos entrelazados de dos dragones, sus ojos en laca negra sobre fondo blanco, sus cuerpos decorados en bajorrelieve con nubes estilizadas… Esta silla destila todo lo que fue tan personal y tan mágico en la primera fase íntimamente expresiva de la carrera de Miss Gray: sorprendente, imaginativa, sutilmente esculpida y elaborada, es una obra maestra de invención y ejecución". Jennifer Goff, curadora de la exposición permanente del trabajo de Gray en el Museo Nacional de Irlanda, consideró que la silla era el "ejemplo perfecto del diseñador que la creó, completamente única [y] bastante excéntrica".

Las imágenes de dragones y las nubes representadas en la silla se han comparado con las que se encuentran en la iconografía del arte tradicional chino, y la naturaleza fluida de los reposabrazos tallados se ha comparado con un monstruo marino y se le ha dado a la silla su apodo de 'Dragones'.

Glass Salon diseñado por Paul Ruaud con muebles de Eileen Gray, para Madame Mathieu-Levy (Juliette Lévy) sombrerera de la boutique J. Suzanne Talbot, 9, rue de Lota, París, 1922

Glass Salon diseñado por Paul Ruaud con muebles de Eileen Gray, para Madame Mathieu-Levy (Juliette Lévy) sombrerera de la boutique J. Suzanne Talbot, 9, rue de Lota, París, 1922 Foto: Autor desconocido - L'Illustration, 27 de mayo de 1933


Una silla que ha pasado de mano en mano

El primer propietario de la silla fue la mecenas de Gray, Suzanne Talbot. Después fue adquirida por el marchante de arte parisino Cheska Vallois en 1971 por 2.700 dólares que a su vez se la vendió al diseñador de moda francés Yves Saint Laurent en 1973. Pieza indispensable en su salón, la silla se puso a la venta como parte de la colección Yves Saint Laurent y Pierre Bergé en febrero de 2009 en la casa de subastas Christie's en París.

Se vendió por 21.905.000 euros de los de entonces, frente a una estimación previa a la venta de 2-3 millones de euros, estableciendo un nuevo récord para una pieza de arte decorativo del siglo XX. El precio superó el récord anterior en 22 millones de dólares. El comprador de la silla en 2009 fue una vez más Cheska Vallois, pero para un tercero desconocido.

Así que, ¿lo vale o no lo vale? El precio de la historia y del deseo...

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