Así es una cocina millennial: portátil y muy flexible

La diseñadora guatemalteca, Alejandra Calderón, firma "La liberación de la cocina", un modelo pensado para usuarios muy jóvenes, basado en módulos apilables que ocupan muy poco espacio.

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Cocina de Alejandra Calderón

La guatemalteca Alejandra Calderón se ha propuesto transformar la visión clásica que se tiene de la cocina.

Cocina de Alejandra Calderón

En el proyecto "La liberación de la cocina" propone un modelo centrado en la independencia y la movilidad de los elementos clásicos.

Cocina de Alejandra Calderón

La idea está expresamente pensada para jóvenes estudiantes y personas que no suelen pasar gran parte de su tiempo cocinando.

Cocina de Alejandra Calderón

Desde el frigorífico hasta el armario para guardar la comida, pasando por las placas vitrocerámicas o el espacio para los cubos de basura: Calderón ha pensado hasta el más mínimo detalle.

Cocina de Alejandra Calderón

Esta propuesta de cocina apenas ocupa 2,5 metros cuadrados.

Cocina de Alejandra Calderón

"La liberación de la cocina" es un proyecto de código abierto, por lo que cualquiera puede implementarlo.

Cocina de Alejandra Calderón

El mayor reto para Calderón fue crear un fregadero independiente apto para cualquier espacio.

Por mucho que en ocasiones nos aferremos al pasado, las cosas ya no son como antes. Los jóvenes suelen compartir piso, cada vez son más las profesionales que transforman su habitación en un despacho y la tecnología ha facilitado que, en esos días de mayor vagancia, a golpe de click se pueda recibir un suculento plato en casa sin necesidad de encender los fogones. Esa transformación del hogar en general, y de los espacios en particular, llevó a la guatemalteca Alejandra Calderón a pensar cuál es el presente y el futuro de la cocina. Su conclusión lleva por nombre “La liberación de la cocina” y fue un proyecto de grado del Máster en Arquitectura Interior y Diseño de Retail por el Piet Zwart Institute de Holanda.

Con la premisa de que sea igual de nómada que flexible, la propuesta de Calderón se basa en una cocina fragmentada en diversos módulos: un frigorífico, placas para cocinar, un espacio de almacenamiento y basureros para clasificar los desperdicios. Del mismo modo, al tratarse de módulos apilables, el usuario tiene total libertad para configurarlos del modo que mejor se ajuste a sus necesidades. Eso sí, siguiendo esta premisa, ¿qué ocurre con el fregadero? Calderón, ante esta problemática, ha encontrado una solución colocando un cubo debajo de él que cuenta con una malla capaz de filtrar el agua sucia para que pueda ser reutilizada, por ejemplo, para regar las plantas. Dicha cocina, a cuyos planos se puede acceder libremente desde aquí al tratarse de un proyecto de código abierto, apenas ocupa 2,5 metros cuadrados.

"El paisaje doméstico actual se caracteriza por una creciente brecha entre, por un lado, los habitantes temporales, los jóvenes estudiantes, los trabajadores autónomos y los padres solteros que producen nuevas formas de convivencia y, por otro, los clichés tranquilizadores y a menudo célebres de la vida familiar tradicional", cuenta su creadora sobre este modelo de cocina que ha llegado para quedarse.

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