Vincent Leroy reivindica la poesía del pequeño detalle

Su instalación Slow Lens pudo verse en diversos rincones de París.

Slow Lens, de Vincent Leroy.

Slow Lens, de Vincent Leroy.

Pocas ciudades hay en el mundo más retratadas que la capital de Francia, París. Hordas de turistas recorren sus principales calles y la examinan al detalle día tras día. Del mismo modo que le ocurre a Nueva York, es una ciudad que ha aparecido en tantísimas ocasiones en la gran pantalla que todo el que la visita por primera vez no se siente ni extraño ni desubicado. No obstante, del mismo modo que con un microscopio podemos observar desde una nueva perspectiva hasta el más mínimo detalle de aquello que se ponga en la platina, un monumento o un espacio público también puede mutar su apariencia si se ve, digámosle, con otros ojos. Si no pregúntenle a Vincent Leroy.

La instalación ha recorrido diversos espacios públicos de la capital francesa.

La instalación ha recorrido diversos espacios públicos de la capital francesa.

El artista francés, a través de su instalación móvil Slow Lens, nos invita a ver París de una forma distinta a la habitual. En diversos puntos de la ciudad ha colgado una cortina de lentes translúcidas que distorsionan la perspectiva del espectador. Dichas lentes, asimismo, rotan mecánicamente a la vez, por lo que la instalación muta constantemente el entorno creando una ilusión óptica igual de fascinante que sorprendente. Sobre todo, porque como si de una lupa se tratara, los pequeños detalles se engrandecen de forma virtual.

Slow Lens de día.

Slow Lens de día.

Slow Lens está a medio camino de la tecnología y la poesía, ya que el espectador se da de bruces con una versión onírica de lo que en realidad tiene ante sus ojos. Y ya no digamos de noche. Ese es el mejor momento para poder disfrutar de este espectáculo porque los detalles cobran, aún más si cabe, un protagonismo más fantasmagórico y misterioso.

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