El 'tupperware' de cacao que parece un bolso de Hermès

La comida para llevar adquiere una nueva dimensión. Los diseñadores trabajan para crear envases sostenibles en materiales que resultan sorprendentes. El último en añadirse a la lista es el cacao. Y, además, el resultado es muy bonito.

Zero elimina las tapas individuales, puesto que la base de cada 'tupper' actúa como tapa del siguiente.

Zero elimina las tapas individuales, puesto que la base de cada 'tupper' actúa como tapa del siguiente.

La fiambrera se ha convertido en parte de nuestro paisaje. Nos acompaña cuando nos trasladamos a la oficina, mientras comemos o en el parque. Por eso, cada vez, le pedimos más. Si hasta hace poco, la única opción de fiambrera que existía era la de plástico, ahora, el inconformista mundo del diseño nos sorprende con opciones cada vez más diversas.

Desde PriestmanGoode presentan Zero. Recipientes hechos de cáscaras de grano de cacao, micelio y cáscara de piña. Unos envases que quieren sustituir a los típicos de plástico y que representan un alternativa sostenible.

Aunque de momento es solo un proyecto, el estudio no ha dejado nada al azar. Las cajas de Zero no tienen tapas individuales porque la base de uno actúa como la tapa del otro.

Más allá del uso individual, Zero está pensado para los locales con comida para llevar. Los clientes pagarían una pequeña tarifa por los envases, que se reembolsaría cuando se devolvieran. Diseñado para ser transferible entre restaurantes, el siguiente proveedor de alimentos, lavaría el embalaje antes de volver a usarlo. Está todo pensado.

Con Zero, la fiambrera pasa a ser un objeto de deseo. Por su aspecto podría decirse que es un bolso de Hermès. El estudio de este nuevo sistema empezó antes de la pandemia, pero puede ser especialmente útil después de esta, ya que según cifras oficiales, ha aumentado notablemente el número de personas que ordenan comida para llevar.

La fiambrera está pensada para ser transferible entre restaurantes. El cliente pagaría un pequeño importe que le sería devuelto después.

La fiambrera está pensada para ser transferible entre restaurantes. El cliente pagaría un pequeño importe que le sería devuelto después.

"Es una oportunidad para que el diseño contribuya con algo hermoso, práctico y sostenible", afirman desde PriestmanGoode. "Como sociedad, tenemos que alejarnos de la cultura de productos desechables y centrarnos en los principios de la economía circular", declaran.

PriestmanGoode investigó varios materiales inocuos para los alimentos que pudieran reemplazar los recipientes de plástico. Las cáscaras de cacao en grano representan un subproducto de la producción industrial de chocolate, separado del grano durante el proceso de tostado. La diseñadora Margarita Talep también participaría en el proyecto, creando materiales a base de algas que reemplazarían el film transparente utilizado actualmente para evitar derrames.

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