Los suecos ya se preparan para el invierno: en este spa es imposible tener frío

Materiales nobles como la madera, la piedra y el hormigón exhiben su belleza natural y serena en el universo sensorial de Andrum Spa, en plena naturaleza sueca

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Exterior edificio de hormigón y cristal

El estudio sueco Johan Sundberg Arkitektur es el artífice de Andrum Spa, un centro de bienestar situado en la localidad de Höör que, bajo su estrutura de hormigón y cristal aloja piscinas y salsas de tratamientos donde vivir experiencias sensoriales para el relax de cuerpo y mente.

Exterior de spa con fachada enclavada en pendiente

El spa fue diseñado en colaboración con el arquitecto Blasberg Andreasson, sobre la base de impresiones sensuales com son "luz, aroma, sabor, acústica y tacto", tal como explican los responsables del proyecto.

Vestíbulo de entrada con equipamiento de madera y focos en techo

Una vez se accede al interior del centro, en el amplio vestíbulo de la entrada predomina la presencia de madera, empleada para el mobiliario hecho que viste todo el frente de la estancia así como para el mostrador de bienvenida.

Frente de acceso al spa con equipamiento a medida de madera, bancada y estantes para toallas

Una estética sobria, serena y de discreta belleza se impone como leif motiv en este proyecto donde el inhóspito entorno se contrarresta con un interior cálido y acogedor, en gran medida aportado por el fuerte empleo de madera y la gran presencia de luz natural.

Zona de paso a salas de masaje y tratamiento con revestimiento de hormigón y madera y puertas de cristal

Materiales primarios como el hormigón, la piedra, la madera y el cristal forman un todo bajo un diseño a gran altura y estética minimalista, donde se imponen la funcionalidad y la calidad..

Interior sala de tratamiento con asiento y suelo de granito

El centro de bienestar contiene una serie de habitaciones interconectadas con diferentes opciones como sauna seca, lluvia, cascada y vapor, así como las destinadas para tratamientos. Todas ellas con una estética austera y simple donde imperan los materiales nobles.

Piscina de granito, paredes de hormigón, techo de madera con focos y luminarias suspendidas

Inspirándose en los sentidos, el estudio Johan Sundberg Arkitektur crear una atmósfera perfecta para toda la oferta de tratamientos que propone el centro, a partir de una distribución abierta, que resulta plácida y envolvente.

Estores de lama en aperturas con juegos de sombras en paredes y suelos

Junto a las ventanas de cristal de suelo a techo, se han colocado lugares de descanso donde poder relajarse a la vez que se establece una interacción constante con la naturaleza exterior. Las tumbonas de Andreu Worl han sido diseñadas por Lievore Altherr Molina.

Butacas negras con estructura de madera junto a vasijas de porcelana, frente a estructura de cristal y hormigón

La pureza estructural del edificio se extiende al interior donde los espacios diáfanos, bañados de luz natural, se visten con un mobiliario de estilo escandinavo, tan cómodo, esencial y atractivo como puro y moderno es en sus formas.

Piscina exterior de spa en Suecia

Una terraza aislada con una piscina al aire libre en la parte trasera del edificio proporciona contacto con el jardín circundante y fomenta la inmersión del visitante en la experiencia sensorial.

Inspirada en los sentidos. Este ha sido el punto de partida para Johan Sundberg Arkitektur y Blasberg Andreasson Arkitekter a la hora de proyectar Andrum Spa, un centro de belleza y bienestar situado en la localidad sueca de Höör. La colaboración entre los dos estudios de arquitectura, ambos con sede en la ciudad de Lund, ha dado como resultado un retiro rodeado de naturaleza inhóspita donde relajar mente y cuerpo. Las instalación se encuentran junto a Åkersbergs Stiftsgård, un alojamiento que data de finales del siglo XVII y que, en línea con la tradición hospitalaria del lugar, ofrecen una estética funcional y acogedora pero claramente vanguardista.

Su nombre de origen sueco, andrum, se traduce como respiro, lo que deja claro la voluntad última del lugar. Desde fuera, la construcción se basa en un volumen de hormigón escalonado, situado en una ladera que desciende hacia un parque inferior, mientras que, una vez en su interior, la madera y el granito presiden zonas diáfanas de recepción y descanso, así como una secuencia de salas que dan opción a diferentes tratamientos y terapias ya sea con vapor o agua.

El proyecto se plantea en dos niveles, dejando el vestíbulo principal de acceso en algo elevado para luego descender a una superficie situada más abajo y parcialmente excavada en la ladera donde se emplazan el resto de dependencias, presididas por altos techos. Al oeste, se encuentran las salas de tratamiento más pequeñas y las áreas de personal. Mientras que en el este se encuentra una zona de descanso provista de hamacas de estructura ligera y una piscina asentada sobre una sólida base de hormigón. Aquí, el perímetro del edificio, articulado por delgadas columnas de madera, se abre visualmente de suelo a techo hacia el exterior con cerramientos acristalados que permiten interactuar con el paisaje natural que lo rodea. Además, la entrada de luz natural a ciertas horas del día proyecta atractivas sombras sobre las superficies nobles que enfatizan el efecto evocador y relajante del lugar.

Al sur, se abre una terraza de mayor privacidad que se asienta sobre una plataforma de piedra. Cuenta con una piscina al aire libre que permite bañarse en contacto físico y visual con el paisaje circundante. Todo ello a partir de un juego sensorial donde la luz, el aroma, el sabor, la acústica y el tacto juegan un papel protagonista clave para una experiencia de puro bienestar.

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