Tarruella Trenchs: "Buscamos la atemporalidad y la autenticidad"

Desde su base en Barcelona, el estudio formado por Sandra Tarruella y Ricard Trenchs, ha cimentado una trayectoria de éxito basada en una fórmula que convierte la funcionalidad en algo sublime. Saben escuchar el espacio e interpretarlo.

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Ricard Trenchs y Sandra Tarruella.

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En el bar del Hotel Aitana de Madrid se respira una atmósfera cálida.

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Las celosías abundan en el trabajo de Tarruella Trenchs, como en el 'beach club' Assaona de Mallorca.

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Un dormitorio de diseño y acogedor, en el Hotel Peralada, de Girona.

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En Viena diseñaron el Pastamara, un restaurante que reimagina la comida siciliana clásica.

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El Icon Embassy by Petite Palace, de Madrid, cuenta con un interiorismo sobrio y delicado al mismo tiempo.

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En la tienda golf del Hotel Peralada de Girona predomina la madera de fresno.

Ha llovido mucho desde que en 1984 una jovencísima Sandra Tarruella aceptara el reto de encargarse del interiorismo del primer restaurante que su madre y su hermano iban a abrir en Barcelona. Se trataba del emblemático El Mordisco y nadie, por aquel entonces, podía vaticinar que esa primera aventura profesional supondría el trampolín hacia un merecido éxito. Un “mordisco” para saborear y recordar durante años. “Fue un momento mágico y familiar. Todos éramos jóvenes e inexpertos, pero teníamos la ilusión y la energía para emprender un proyecto cariñoso, honesto y sin pretensiones. Yo ya había elegido ese camino, pero la oportunidad de hacer proyectos para mi familia me ayudó a crecer con ellos y me dio visibilidad a nivel profesional”.

Treinta y cinco años después y cien y pico proyectos a sus espaldas que abarcan hoteles, restaurantes o tiendas, y sendos premios, no hay duda de que Sandra –enérgica, vital, con una visión clara y un don innato para la arquitectura espacial– ha logrado ser referente y sello de calidad en el interiorismo, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

¿Cómo se gestó tu especial visión estética y espacial?

Creo que “lo mamé”. Tanto mi abuelo como mi madre eran grandes admiradores del diseño italiano, de la modernidad, pero también de la historia del arte y la arquitectura. A mis abuelas les gustaba la cocina y ser anfitrionas. Sus casas eran bonitas y acogedoras. Así que de pequeña ya supe que quería dedicarme a esto. Me enseñaron a viajar, conocer, admirar y respetar otros lugares, otras culturas, otros sabores. En la Barcelona de los años sesenta se respiraba diseño y cambio.

¿Y qué tiene la Sandra de ahora de la de entonces?

Me veo con la misma ilusión, pero más segura, más tolerante, más flexible y más generosa. Contenta del camino andado, de los proyectos realizados, de las personas que he conocido y me han acompañado. Tengo la suerte de tener a mi lado un equipo joven y capaz. Mi futuro continúa aquí mientras siga emocionándome.

En 2009, tras años de experiencia en tándem como Tarruella-López, empieza un nuevo capítulo fundando junto a Ricard Trenchs Sandra Tarruella Interioristas. Finalmente, en 2015, Ricard entra como socio dando lugar al estudio tal y como se conoce hoy en día: Tarruella-Trenchs Studio. Un importante paso, síntoma de una clara sinergia entre ambos, que les ha reportado un merecido reconocimiento. Sus proyectos, dentro de la fuerza atemporal que transmiten, siempre esconden un contrapunto emocional, mágico, casi místico. El Hotel Arima en Donosti, la tienda Rocambolesc en Madrid o el restaurante Assaona en Mallorca son algunos ejemplos recientes de una larga lista.

¿Qué define vuestra imagen de marca?

Nuestras premisas son que los proyectos sean honestos con el encargo y el lugar, y buscar la atemporalidad y la autenticidad. Crear espacios únicos y con alma, con una intención y un sentido proyectual que vaya más allá de un cortar y pegar. Si elegimos algún tema de moda o de tendencia, intentamos que sea de una manera tangencial y siempre dentro del equilibrio del proyecto. Creemos que las cosas tienen que perdurar en el tiempo; no hace falta bañar los espacios con efectos sorpresa o modas que al cabo de poco tiempo cansen y que muchas veces no tienen sentido porque no se han conceptualizado en el conjunto de una manera arquitectónica. Apostar por las tendencias sin analizarlas, confiando en que acabarán solucionando tu proyecto es como apostar por el no diseño, el todo vale, y eso impide que el espacio se vea de una manera sólida.

¿Buscáis preservar ciertos usos, materiales, costumbres? ¿Qué es lo que determina la elección y combinación de unos y otros?

Hay que escuchar y conocer el espacio antes de transformarlo. Ensalzar sus virtudes y maquillar o cambiar sus defectos. No siempre se tiene que empezar de cero y tirarlo todo; lo bueno es poder rescatar, y añadir siempre y cuando sea adecuado. Cada material simboliza algo o transmite una sensación. Cada uno te da una respuesta. Se ha de buscar el equilibrio y la proporción.
La elección de uno u otro nos ayuda a matizar una receta para que sea más cálido o frío, más relajado o elegante, más moderno o atemporal. Preferimos los materiales nobles porque aportan honestidad al resultado, sobre todo la madera: en todas sus posibilidades siempre aporta la calidez que buscamos para nuestros espacios.

¿Pensáis en vuestra experiencia como clientes a la hora de abordar un nuevo proyecto?

Nuestra experiencia como clientes es fundamental a la hora de proyectar. Queremos que el cliente se sienta como en casa y tenga todas las comodidades que nos gustaría encontrar cuando visitamos un lugar. Es imposible disociar la experiencia como cliente y luego aplicarla como interiorista.

Estáis en plena expansión internacional. ¿Qué diferencias encontráis entre trabajar aquí o fuera de España?

La diferencia principal es entender que las necesidades del encargo se basan en otra cultura y en otros referentes con los que no estás acostumbrado a trabajar. Hay materiales o soluciones que para nosotros tienen un significado y para el cliente tienen otro muy distinto debido a su memoria histórica y cultural; por eso hay que sumergirse en el lugar para poder dar una mejor respuesta. Aparte, la distancia dificulta el seguimiento del proyecto, y para ello contamos con estudios locales que hacen de embajadores de nuestro trabajo y representan nuestros intereses, pero también nos ayudan a entender mejor el funcionamiento del país en el que trabajamos.

¿Cómo se está adaptando el estudio a los tiempos que corren en términos de sostenibilidad?

Empieza a haber una concienciación del término, pero sigue siendo muy difícil trabajar con estas premisas porque desafortunadamente los materiales sostenibles siguen siendo más costosos en términos generales. El tiempo y el presupuesto muchas veces juegan en contra de este principio y nuestros clientes no nos lo piden.

¿Alguna obra que os hubiese gustado firmar?

Los proyectos de los arquitectos y diseñadores que admiramos, por los que sentimos devoción y tenemos siempre presentes. Léase Mies van der Rohe, Achille Castiglioni, Miguel Milá, André Ricard, John Pawson, Arthur Casas, Alvar Aalto, Oscar Niemeyer… Referentes inamovibles, siempre presentes.

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