Así podrían ser ahora las estancias que aparecen en seis famosos cuadros

Cuadros de Van Gogh, Kandinsky o Lichtenstein son el punto de partida del estudio de diseño londinense y animación digital NeoMam Studios, para enseñarnos cómo podrían ser en la realidad espacios tan conocidos como el dormitorio de Van Gogh en Arlés o el cuarto de estar de la zarina Alejandra Feodorovna en el Palacio Cottage de San Petersburgo.

Las pinturas históricas de interiores son unas fascinantes imágenes híbridas, a medio camino entre la imaginación de un gran artista y un documento de los usos y costumbres del pasado. Mientras que los artistas famosos solían trabajar a partir de escenarios de la vida real, cuadros como El dormitorio de Arlés de Vincent van Gogh o Mi comedor de Kandinsky son más dudosos como registros históricos.

Para los diseñadores de interiores de la actualidad, la existencia de tales pinturas es un regalo: la oportunidad de ver muebles olvidados y combinaciones de colores a través de los ojos de un genio. Para todos los demás, imaginar cómo se verían esas habitaciones en la vida real requiere un poco más de trabajo.

HomeAdvisor –la web estadounidense que conecta propietarios de casas con profesionales de la construcción en sus localidades para llevar a cabo todo tipo de proyectos de reforma, mejora o mantenimiento de viviendas– encargó al equipo de animación digital londinense NeoMam Studios que elabora representaciones digitales realistas de las distintas estancias de una casa, a través de seis pinturas famosas de los últimos doscientos años.

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El dormitorio (según Vincent van Gogh)

El dormitorio (según Vincent van Gogh)

El dormitorio de Arlés (1888)

Este es, probablemente, uno de los dormitorios más famosos del mundo y, de hecho, ha sido recreado en infinidad de ocasiones (¡hasta ha aparecido en alquiler en Airb’n’b¡). Van Gogh, en carta a su hermano Theo, describió su cuarto en Arlés como una evocación de la paz y el relax:

«Esta vez simplemente reproduce mi habitación; sólo el color tiene que hacerlo todo, dando un estilo grandioso a los objetos con su simplificación, llegando a sugerir un cierto descanso o sueño. Bueno, he pensado que al ver la composición dejamos de pensar e imaginar. He pintado las paredes de violeta claro. El suelo con el material jaqueado. La cama de madera y las sillas, amarillas como mantequilla fresca; la sábana y las almohadas, de verde limón claro. La colcha, de color escarlata. La ventana, verde. El lavabo, anaranjado; la cisterna, azul. Las puertas, lila. Y, eso es todo. No hay nada más en esta habitación de contraventanas cerradas. Las piezas del mobiliario deben expresar un descanso firme; también, los retratos en la pared, el espejo, la botella, y algunas ropas. El color blanco no se aplica al cuadro, así que su marco será blanco, con la pretensión de conseguir el descanso obligatorio que me recomiendan. No he representado ninguna clase de sombra; sólo he aplicado simples colores planos, como los de las crêpes».

La sencillez del mobiliario de madera de pino y la sensación de wabi-sabi de la pintura descascarillada en las paredes o las tablas astilladas de la madera del suelo transmiten inmediatamente tranquilidad y carencia absoluta de pretensiones. La imagen generada por ordenador enfatiza aún más la tranquilidad, con suelos y paredes perfectas en su sencillez y con la luz natural que entra por la ventana, creando una sensación más espaciosa.

El salón (según Roy Lichtenstein)

El salón (según Roy Lichtenstein)

Interior con pinturas sosegadas (1991)

Interior con pinturas sosegadas, la obra del pionero del arte Pop Roy Lichtenstein, forma parte de una serie de imágenes que representan salas de estar y dormitorios realizadas a principios de la década de los noventa, cuando el artista tenía ya más de sesenta años. Esta serie, bautizada genéricamente Interior son la culminación del método de Lichtenstein de apropiarse de imágenes de los medios populares: imágenes comerciales seductoras del interior de la casa moderna. Lichtenstein se centró en un tema que ya había fascinado desde mucho tiempo atrás a los artistas pop: el mito de la feliz vida hogareña burguesa. Lichtenstein llama atrevidamente a las obras de arte representadas en cuadro «pinturas relajantes». En esta escena doméstica convencional, el arte se relega a una parte calculada de la decoración, como los cojines y las flores en el florero, y se reduce a un placer que induce al bienestar.

Los diseñadores han creado una representación en tres dimensiones verdaderamente relajada, incluyendo, de paso, dos cuadros antiguos del propio Lichtenstein en la pared, en el lugar de «los cuadros dentro del cuadro».

La galería (según Grant Wood)

La galería (según Grant Wood)

El sol brilla en el rincón (1928)

El pintor estadounidense Grant Wood es conocido por sus pinturas en las que representaba la vida del Medio Oeste rural de su país, el llamado movimiento regionalista. Su cuadro más famoso es Gótico americano, que representa a una pareja de granjeros frente a su casa de madera en Iowa. El sol brilla en el rincón no figura entre sus más conocidos, pero conserva elementos de la misma melancolía y tranquilidad rural. La galería acristalada ofrece una sensación de tranquilidad y elegancia. Wood restringió su paleta a apenas dos colores: el blanco de flores, paredes y elementos fijos y accesorios, y el verde vivo de las hojas de las plantas. Las sombras, el suelo y la loza de color oscuro añaden desahogo. La imagen creada incluye un piso de baldosas similar al de la pintura para ofrecer una superficie fresca y fácil de limpiar en cualquier habitación.

El cuarto de estar (según Eduard Petrovich Hau)

El cuarto de estar (según Eduard Petrovich Hau)

Cuarto de estar de la emperatriz Alejandra Feodorovna en el Palacio Cottage, San Petersburgo, Rusia (1855)

La acuarela de Hau del cuarto de estar de la zarina de Rusia, con su aspecto casi hiperrealista, nos muestra un espacio con un aspecto bastante elegante, decorado ricamente con vidrieras y arañas y pantallas de estilo gótico. Sin embargo, el estudio de Alexandra formaba parte de una palacete rural construido especialmente para la zarina como una forma de «descansar la vista de todo ese oro» de sus aposentos más formales del Palacio Peterhof.

El palacete se construyó entre 1826 y 1829 y los muebles probablemente fueron realizados por Peter Gambs. Los diseños con arcos apuntados en las pantallas, la papelera en el centro del primer plano y el candelabro son del estilo del arquitecto y diseñador inglés Augustus Pugin. Hay detalles exquisitos en esta representación, que se reflejan en la tracería arquitectónica, omnipresente en el estilo neogótico del período victoriano.

Un profesional de techos puede ayudar a realizar el techo decorativo que se muestra en la imagen para crear una auténtica obra de arte en el espacio personal de cada cual: su intrincado diseño añade una capa adicional de interés a la habitación.

El comedor (según Wassily Kandinsky)

El comedor (según Wassily Kandinsky)

Interior (Mi comedor) (1909)

Kandinsky se encontraba a punto de evolucionar desde la pintura figurativa fauvista a la pura abstracción cuando pintó su comedor en 1909. Inspirado por la música atonal de Arnold Schoenberg, estaba más preocupado por el color y la forma, como una especie de «música visual», que por la representación de elementos concretos.

En ese sentido, su elección de colores en este cuadro es, muy probablemente, puramente subjetiva. Sin embargo, el afecto que muestra por el espacio puede resultar muy inspirador para un decorador de interiores actual. Las puertas y molduras decorativas de color verde azulado ayudan a hacer que un comedor normal y corriente destaque. Descubrir qué colores incorporar a un espacio puede resultar una tarea entretenida.

La cocina (según Konstantin Korovin)

La cocina (según Konstantin Korovin)

Interior (1913)

Konstantín  Korovin es uno de los más destacados pintores impresionistas rusos. Los tonos suaves, las paredes desnudas y el piso de madera de la cocina de Korovin contrastan con el colorista comedor de Kandinsky. Los anchos tablones de madera dan una elegante apariencia que contrasta con las paredes de estilo rústico, a base de troncos redondeados. Un profesional de suelos de madera podría ayudar a conseguir imitar ese diseño en su hogar. El secreto aquí es primar la función sobre la forma. El estilo rústico enfatiza el valor de uso de cada elemento, con las florituras del estampado del mantel aportando un toque de ligereza.

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