Michael Anastassiades da la nota con Bang & Olufsen

El diseñador británico crea para la firma audiovisual danesa un revolucionario altavoz circular

David Quesada

El Beosound Edge combina una potente unidad de diez pulgadas para sonidos graves, una de cuatro pulgadas para gamas medias y otra de tres cuartos de pulgada para sonidos agudos.

La marca Bang & Olufsen siempre ha sido sinónimo de una manera exquisita y diferente de entender el entretenimiento audiovisual. Sin olvidar la extraordinaria calidad técnica, sus televisores y equipos de música tienen un inconfundible plus de diseño que los convierte en elementos con carácter en cualquier espacio.

Ese santo y seña de la firma danesa vuelve a relucir en su último lanzamiento, el altavoz inalámbrico Beosound Edge. Creado en colaboración con Michael Anastassiades, la pieza está llamada a sacudir la rutina trivial de escuchar música y añadir valor estético al hogar con su revolucionario diseño circular.

Beosound Edge cuenta con un sonido que llena la habitación en 360 grados desde ambos lados del altavoz, y el nuevo control direccional del sonido permite al usuario definir la dirección en la que el sonido se proyecta.

Las primeras sorpresas del altavoz aparecen ya nada más acercarnos a él. Los sensores de proximidad detectan el movimiento al acercarse al altavoz, iluminando discretamente la interfaz táctil de aluminio. Luego, ajustar el sonido resulta tan mágico y elemental como hacer rodar ligeramente Beosound Edge hacia delante y hacia atrás para aumentar y disminuir el volumen.

Beosound Edge es sorprendentemente potente a pesar de su tamaño compacto. Para emitir bajos impresionantes, los ingenieros acústicos de Bang & Olufsen han introducido una enorme unidad de diez pulgadas para graves en un lateral con un innovador diseño delgado y de largo recorrido, mientras ambos lados del altavoz incluyen una unidad específica de cuatro pulgadas para gamas medias y una unidad de tres cuartos de pulgada para agudos.

La forma circular de Beosound Edge permite dos opciones de colocación: en el suelo como una impresionante pieza central, o colocado en la pared a modo de auténtico desafío a la gravedad.

Foto: Cecilia Díaz Betz

Para ofrecer una potente experiencia sonora a volúmenes altos, Beosound Edge estrena una innovadora tecnología acústica denominada Active Bass Port. El Active Bass Port aúna dos conceptos clásicos del diseño de altavoces, el llamado diseño de "caja cerrada" y el "diseño con puerto". La analogía acústica se asemeja a la del alerón de un coche que se levanta automáticamente cuando el coche se acelera. A volúmenes más bajos utiliza el principio de caja acústica cerrada para una reproducción más precisa del sonido, y a medida que sube el volumen, el Active Bass Port se abre para emitir unos graves más potentes.

Desde la década de 1950, Bang & Olufsen ha sido pionera en el uso del aluminio, convirtiéndose casi en sinónimo de la marca. Es necesario un trabajo artesanal extraordinario y una gran atención al detalle para lograr el marco circular perfecto y pulir el exterior para obtener un acabado impecable.

Foto: Cecilia Díaz Betz

En contraste con el cuerpo de aluminio pulido, Beosound Edge viene con una cubierta de tela negra mate, fácilmente intercambiable, ya que Bang & Olufsen con el tiempo irá presentando nuevos colores de tela. Ese contraste hace que el altavoz parezca "un objeto surrealista, debido al cambio repentino de profundidad", en palabras de Michael Anastassiades. "Una brecha entre los dos materiales habría permitido que existiera una tolerancia. Pero aquí no hay tolerancia alguna, y el espacio intermedio ya no existe, algo que parece increíble".

Para su creador, Michael Anastassiades, el diseño del altavoz ha sido un proceso de destilado de ideas hasta dar con un objeto puro y simple.

Y añade sobre la simplicidad de su diseño: "Nos forzamos constantemente a destilar la idea, quitando capa tras capa, hasta que lo que quedaba era un objeto visiblemente puro y simple. Cuando miras un producto complejo muy visual, recibes un impacto inicial, pero una vez desaparece la novedad de ese impacto, no queda nada. Con un producto visualmente simple, no hay nada que provoque esa primera atracción. Pero cuando lo ves por segunda vez, de repente prestas atención y la tercera vez te quedas aún más intrigado"

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