El desierto es más bello gracias a la fotógrafa Svarbova

La eslovaca presenta 'Lost in the Valley', una serie que podría funcionar perfectamente como una editorial de moda.

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Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Aunque iba para arqueóloga y restauradora, la vida le cambió a Svarbova cuando su hermana le regaló una cámara fotográfica hace casi diez años.

Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Desde 2010 su obra no ha cesado de generar interés entre el público especializado y diversas agencias publicitarias.

Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Influenciada por la arqitectura soviética, la artista retrata a los seres humanos en marcos de ensueño de lo más cotidianos.

Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Prácticamente la totalidad de sus imágenes evocan a un silencio fantasioso, a un escenario donde la calma lo domina todo.

Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Su obra, repleta de belleza misteriosa, ha podido verse en cabeceras como Vogue Italia, El País, The Guardian o Harper's Bazaar, entre otras.

Lost in the Valley, de Maria Svarbova.

Entre la editorial de moda y la fotografía artística, 'Lost in the Valley' es su última creación.

Hace poco más de un año te presentamos a Maria Svarbova, una fotógrafa eslovaca que cautivó a Josep Font, el director creativo de Delpozo, y cuya obra pudo verse en la anterior edición de PhotoESPAÑA. Pues bien, después de la serie Swimming Pool, la artista vuelve ahora con unas nuevas fotografías cargadas de fantasía bajo el nombre de Lost in the Valley. Misteriosas, oníricas, cautivadoras desde el primer preciso momento en el que se ven. La nueva serie de instantáneas de Svarbova desprenden una fuerza estética arrolladora. Si bien hace un año su lente se coló hasta las piscinas, en esta ocasión el desierto, infinitas carreteras lynchianas y gasolineras prácticamente abandonadas sirven de escenario para que diversas modelos se muevan con total naturalidad.

¿Estamos ante una editorial de moda o meras imágenes artísticas? La respuesta es secundaria: en los casi diez años que Svarbova lleva dedicándose a la fotografía no ha cesado de recibir elogios y encargos de las principales cabeceras internacionales. Curiosamente, y por extraño que ahora parezca, pretéritamente sus planes eran dedicarse a la arqueología y la restauración, pero su vida dio un giro radical cuando su propia hermana le obsequió con una cámara.

Colores que encandilarían a Wes Anderson; posados tan naturales que en realidad parecen falsos robados; escenarios despoblados pero capaces de desprender la misma autoridad que una gran urbe, una inherente poesía cinética que observa el horizonte como un lugar todavía por conquistar... La peculiar mirada de Svarbova, como era de esperar, ha encontrado en Instagram un enorme aliado. Sus fotografías son perfectas para ser compartidas y recibir miles de "me gusta". Se prestan a ello. Actualmente tiene más de 270.000 seguidores, pero estamos seguros de que si hasta ahora no conocías su trabajo no tardarás en acudir a dicha red social y vigilar de cerca todo lo que hace.

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