Las floristerías más modernas para no regalar el típico ramo este San Valentín

Quedan poco días para la fecha más romántica del calendario y no queremos que caigas en tópicos pasados de moda. Aquí las floristerías más cool para expresar tu amor con flores pero con un toque moderno y diferente.

Si este San Valentín vas a apostar por un clásico, hazlo con estilo.

Si este San Valentín vas a apostar por un clásico, hazlo con estilo.

Imposible no sentir un flechazo cuando esa persona te regala flores. Su lenguaje es universal y tienen la capacidad de ayudarnos a transmitir nuestros sentimientos, en muchas ocasiones de una forma más sencilla que con las palabras, pero para conseguirlo hay que dar con la floristería adecuada. Te descubrimos las más especiales para acertar con tu elección y obsequiar con mucho estilo el próximo 14 de febrero.

Mon Parnasse, en Madrid

De la mano del estudio creativo Wozere y el estudio de arquitectura Canobardin nació Mon Parnasse, un espacio basado en la planta arquitectónica de uno de los jardines franceses por excelencia, Versalles. Por eso, no es una tienda donde se venden flores, "es un jardín, un atelier y un paseo por París. Un espacio inmersivo donde jugar, tocar, oler, elegir, las flores y plantas", tal y como cuentan en su página web. La floristería acaba de abrir una nueva tienda en Conde de Casal.

Moss Floristas, en Madrid

El encanto de esta floristería de referencia es el aire provenzal que trasmite y los sofisticados arreglos florales inspirados en la naturaleza. La terracota, el cemento, los cristales de colores, el vidrio reciclado y el musgo son señas de identidad de las composiciones de Moss Floristas.

Gang and the Wool, en Barcelona

En este invernadero de estilo rústico se pueden comprar (siempre por encargo) todo tipo de flores que vienen del mercado holandés Aalsmeer, así como regalos especiales e incluso se pueden hacer talleres florales a medida. Gang and the Wool está especializada en decoración de bodas y eventos y ofrece cenas y comidas privadas.

Bornay Store, en Barcelona

Con su trabajo con flores, Joan Xapelli y su equipo han entablado un diálogo entre las flores y el arte. En Bornay Store se pueden comprar y encargar ramos, centros, bouquets y todas las creaciones florales que salen de su estudio, que tiene

Metatopy, en Madrid

Entre las nuevas incorporaciones al espacio hay un puesto que ya se ha convertido en parada obligada para los amantes del arte floral. Se encuentra en la primera planta del mercado y se llama Metatopy. En su colorista corner donde conviven palmeras pintadas, con flores de algodón, gerberas, horttensias, rosas y tulipanes parrot prepara tanto arreglos florales "que se ubicarán en lugares que nos gustan en casa como para obsequiar", explica este madrileño que trabajó junto a Elisabeth Blumen en el espacio de Casa Loewe. Después fue a París, donde participó en desfiles y eventos como freelance. Su pasión se ha plasmado con su puesto en este céntrico enclave de Madrid. Su particular forma de dar valor a las flores se centra en el origen, lo artesanal y en observar la belleza en aquello que no se espera.

Boogaloo, en Zaragoza

Pilar Aguerri, paisajista, y Cristina, florista y diseñadora de interiores, están detrás de Boogaloo, un espacio zaragozano donde las creaciones vegetales rezuman buen gusto. Sus composiciones son frescas, con un estilo sencillo y moderno en el que prima la naturalidad.

Cotton Candy, en Conil de la Frontera (Cádiz)

Con un estilo algo boho y sofisticado, Carolina Rabazo y María Eugenia González realizan desde su tienda-taller composiciones exóticas y románticas. Para sorprender el día de San Valentín Cotton Candy no tiene fallo porque como sus fundadoras aseguran, "no es necesario entender de flores, nosotras traduciremos tus sentimientos".

Margarita se llama mi amor, en Madrid

Hace nueve años que Tina Rubio abrió esta floristería con nombre de canción. Margarita se llama mi amor es un maravilloso vergel lleno de color y optimismo, donde ofrecen a todo el mundo una de las exposiciones más grandes y cuidadas de flores de la capital.

Tiësto, en Barcelona

Tiësto nació con la idea de que todo empieza desde la raíz. "Que es tan importante la flor como el objeto que la sostiene, la tierra en la que se plante, el papel que la envuelve, el agua que la riega, la luz que la alimenta", aseguran sobre su filosofía, que es toda una declaración de intenciones.

Rosanflor en Valencia

Esta floristería de Ontiyent, Valencia, rebosa diseño por todos los lados. Rosanflor ocupa un local concebido por el estudio estudi{H}ac y que cuenta con dos importantes áreas, una primera donde se ha generado un concepto estilo galería donde se presenta a los clientes los arreglos florales y una cuidada selección de elementos decorativos. Y en el segundo espacio, que se oculta a la vista, se encuentra el taller floral.

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