Dan Walsh maximaliza el minimalismo en la galería Elvira González

El espacio madrileño expone ocho pinturas de gran formato del pintor secuencial

Txema Ybarra

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Sus obras forman parte de colecciones públicas como el MoMA de Nueva York, el Art Institute de Chicago o el Victoria and Albert Museum de Londres. Desde la década de los noventa, Dan Walsh (Filadelfia, EEUU, 1960) se ha labrado una trayectoria en el mundo de las artes plásticas gracias a sus simetrías de formas elementales –líneas, cuadrículas, rectángulos...–, que continuamente se reorganizan dentro del campo visual jugando con las percepciones para descuadrar los puntos de vista.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Ocho de sus pinturas más recientes, la mayoría de gran formato, se muestran desde esta semana en la galería Elvira González, en la que ya es su casa en Madrid pues expone aquí por tercera vez. Sintetizan una obra que se caracteriza por el uso de secuencias geométricas y tonalidades vibrantes que derivan de un largo proceso de meditación. Las pinceladas se superponen en estratos meticulosos con los que el artista crea formas en serie. Mediante este proceso, Walsh configura un sistema complejo y simétrico, con códigos propios, donde explora hasta el límite la abstracción en el lienzo.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.



Sus obras evocan textiles y ornamentos arquitectónicos con una estructura en principio muy básica que a base de estratos de pintura se va haciendo más compleja, alcanzando una dimensión muy rica y de sofisticadas combinaciones. De esta forma, Walsh experimenta con la óptica y la percepción visual del espectador.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.

Dan Walsh, en la galería Elvira González de Madrid.



En palabras del propio Walsh, “cuanta menos información ofrece un artista, más activa se vuelve la mente del espectador. Con el minimalismo tú tienes menos información y sólo se dejan unas pocas formas elementales. Yo me denomino a mí mismo un maximalista: saco lo máximo de lo mínimo”. El trabajo de Walsh se sitúa en la línea de la pintura de Ad Reinhardt y Sol LeWitt, aunque va más allá de su “pureza objetiva” al incorporar referencias a la realidad virtual.

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